Los elementos que la componen condicionan el ahorro

¿Tu casa te permite ahorrar?

¿Tu casa te permite ahorrar?

En ocasiones entre querer ahorrar y terminar haciéndolo hay un trecho, como “del dicho al hecho”. Es más, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), la tasa de ahorro de los hogares se redujo hasta el 15,2% de su renta disponible en el segundo trimestre de 2015, lo que tradujo en que el gasto en consumo final de los hogares durante este periodo fue un 2,7% mayor que en el mismo momento del año anterior.

Además de tomar conciencia de la necesidad del ahorro y valerse de las herramientas y productos que están a nuestro alcance, hay que preguntarse si los elementos que nos rodean favorecen o no el ahorro y la disminución de costes. Por ejemplo la vivienda, ese lugar en el que habitamos día a día y que teniendo en cuenta sus características puede ayudarnos a ahorrar.

Si tu edificio y vivienda es eficiente sí

Ahorro a la hora de pagar el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI) a cambio de que el inmueble sea eficiente. Eso es lo que el Gobierno ha introducido a través de una enmienda en la Ley de Presupuestos Generales de 2016, que las Administraciones Locales puedan rebajar el IBI a aquellos edificios que cumplan con los parámetros de eficiencia energética. Hasta ahora solo tienen la obligación de contar con el Certificado de Eficiencia Energética aquellos inmuebles que vayan a ser comercializados, bien en venta o en alquiler.

A partir de que entre la propuesta en vigor –el 1 de enero de 2016- los edificios que cuenten con la mayor calificación –calificadas como A-, podrán obtener una bonificación de hasta el 20%, mientras que inmuebles que obtengan la peor calificación –F o G en la escala de eficiencia- no podrán beneficiarse de la reducción fiscal. Dentro de la escala, según la calificación se podrán obtener bonificaciones del 16, 12, 8 y 4%. Para beneficiarse de la reducción fiscal habrá que presentar el certificado de eficiencia energética ante el ayuntamiento en el que se acredite que se tiene derecho a la rebaja del IBI.

Una buena noticia que ayudará al fomento de medidas para que los edificios y los hogares ganen y mejoren en eficiencia energética, con el correspondiente ahorro que supone en las facturas de energía. Una medida que ha sido aplaudida por el sector inmobiliario, “Aplicar bonificaciones fiscales en función de la eficiencia energética de los inmuebles puede ser un camino muy efectivo para avanzar en la concienciación sobre la importancia de la eficiencia energética. Es algo que tenía que llegar” declara Luis Cañada, director de Consultoría Energética de Tinsa, compañía dedicada a la tasación y asesoramiento inmobiliario.

Ante el frío, el ahorro está en el asilamiento

Ahora que los días con altas temperaturas han quedado atrás y se esperan días fríos y grises, el aislamiento de una vivienda se torna fundamental. Más de mil veces se escucha aquello de “el frío se cuela por todos los lados”, y es verdad: ventanas y acristalamientos, molduras y marcos de puertas y ventanas, tuberías, chimeneas, cajetines de persianas... Si la vivienda cuenta con un correcto aislamiento térmico, es posible conseguir un ahorro de hasta un 30% en calefacción y refrigeración según el Instituto para la Diversificación y ahorro de la Energía (IDAE).

Algunos de los consejos que IDAE da para conseguir el aislamiento óptimo y el consiguiente ahorro energético que notaremos en las facturas son: instalar ventanas con doble cristal o una doble ventana con rotura de puente térmico, evitar cajetines de persianas con rendijas y aislarlos convenientemente, tapar las rendijas de puertas y ventanas por las que se filtre el aire con silicona, masilla o burletes, cerrar el tiro de la chimenea cuando no se use o en caso de hacer una reforma, aprovechar para rehabilitar los cerramientos exteriores.

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