Take Eat Easy entrega menús de calidad a domicilio en 17 minutos

El privilegio de comer en restaurantes de moda con un clic

Recién aterrizada en España, la ‘startup’ belga prepara su expansión a Barcelona y Valencia luego de recibir una inyección de capital de 10 millones de euros.

Take Eat Easy
Fundadores de la 'startup' belga Take Eat Easy.

La startup belga de servicio de comida a domicilio, con apenas dos años en el mercado europeo, quiere convertirse en la empresa logística por excelencia de los mejores restaurantes citadinos del mundo. Take Eat Easy acaba de aterrizar en Madrid y, tras una inyección de capital de 10 millones de euros, cuece su desembarco en otras ciudades españolas, como Barcelona y Valencia.

Su “receta de éxito” ha sido conectar a los establecimientos que marcan tendencia, los mejor valorados, con aficionados de la comida a tan solo un clic, desde su hogar u oficina. Un encuentro que ahora es posible gracias a las nuevas tecnologías y a su sistema de reparto en bicicleta “ecofriendly, fiable y eficaz”, en línea con las exigencias de calidad y sostenibilidad que demanda hoy el consumidor.

Pero la compañía, que opera también en Bruselas, París, Berlín y Londres, agrega otros tres ingredientes: ilusión, entusiasmo e innovación.

Take Eat Easy se diferencia por la calidad, tanto de los restaurantes como del servicio de entrega. Los establecimientos se seleccionan teniendo en cuenta la excelencia, innovación de la oferta gastronómica, tendencias culinarias y la opinión de los usuarios. Transmitimos todo esto al consumidor a través del diseño y la fotografía en una página web muy trabajada pero funcional”, manifiesta Simone Colombelli, director general de la plataforma en España.

La empresa ha recibido financiación de la firma de capital riesgo Eight Roads Ventures, brazo inversor de Fidelity

La empresa trabaja en España en la ampliación de su oferta gastronómica, en la mejora tecnológica de su página web, el desarrollo de nuevas funcionalidades y la optimización de la logística tras una segunda ronda de financiación en la que obtuvo 10 millones de euros por parte de la firma de capital riesgo Eight Roads Ventures, antigua Fidelity Growth Patners, así como de los actuales inversores Rocket Internet, DN Capital y Piton Capital.

Además, prepara ya su apertura en Barcelona, aún sin fecha concreta, mientras que Valencia se perfila como la tercera urbe de lanzamiento. Este plan de expansión incluye también la consolidación de su negocio en Francia y Bélgica y el incremento de su actividad en Alemania y Reino Unido.

Sin embargo, en el corto plazo su máximo objetivo es “revolucionar el mundo de la comida a domicilio de calidad, crecer y convertirse en el número uno del sector español”, afirma Colombelli. La aplicación móvil para IOs y Android estará disponible en España a partir de octubre.

La startup inició sus operaciones en Madrid a mediados de agosto de este año, con más de 50 restaurantes activos que ofrecen platos japoneses, italianos, griegos, franceses, españoles, árabes, americanos y latinoamericanos, entre otros, con el apoyo de decenas de repartidores. En total, la compañía tiene más de 500 asociados y 400 repartidores que desde 2013 han realizado más de 100.000 entregas.

Este negocio tecnológico de intermediación nace en 2013 en Bruselas después de que su fundador e ideólogo Adrien Roose, antiguo empleado de un banco en Londres, sufriera en carne propia las deficiencias del servicio a domicilio de cenas en la oficina. Al proyecto se unieron más tarde otros tres amigos de la infancia, Chloé Roose, Jean-Christophe Libbrecht y Karim Slaoui, para preparar la receta idónea que satisficiera los gustos y necesidades de “auténticos sibaritas de la comida”.

Un plato chic por cinco euros

Las ganancias de la empresa derivan de las comisiones que se les cobra a los restaurantes (el 30%), un porcentaje que se establece en función de las ventas obtenidas a través de la plataforma y que incluye los costes logísticos.

En tanto, la entrega a domicilio –que según asegura su cofundador Adrien Rosse, se realiza en tan solo 17 minutos– tiene un coste mínimo de cinco euros, que varía en función de los tipos de platos que se pidan. La aplicación también ofrece al cliente la opción de visualizar en un mapa interactivo online el estado de los pedidos o la hora de entrega aproximada.

Hábitos

Según datos del sector recogidos por la empresa, en España cerca de 2,5 millones de personas se conectan a diario en internet para pedir comida a domicilio.

En tanto, el 90% de los españoles come en casa, pero el 46% no tiene tiempo para cocinar; el 86% dice tener gustos tradicionales, aunque al 70% le gusta probar nuevas recetas, señala un estudio de Gallina Blanca, citado también por la startup.

“Nuestro modelo de basa en un sistema win-win (ganar-ganar), en el que todas las partes salen beneficiadas. Por una parte, los restaurantes pueden incrementar sus ventas sin inversión ni necesidad de asumir ningún tipo de riesgo. Por otra, nuestros repartidores tienen la oportunidad de sumar oficio y pasión, consiguiendo ingresos extras mientras hacen lo que más les gusta que es montar bici”, expresa Colombelli.

Así, los repartidores trabajan en función de su disponibilidad, ya sea media jornada, de noche o los fines de semana, mientras que el método de pago se basa en los turnos, horas trabajadas y objetivos de entrega, explica el director general. En promedio cobran 12 euros la hora más la propina, “una cifra superior a la media del mercado español”, subraya Colombelli.

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