Editorial

Una bolsa pródiga en alternativas inversoras

El mercado bursátil ha sido pródigo en llegadas de nuevas empresas buscando financiación para sus proyectos de expansión, y lo será también en la parte final del ejercicio. Media docena de compañías significativas han empezado a cotizar en los últimos meses, además de muchas pequeñas sociedades que han probado ventura en el Mercado Alternativo Bursátil para aprovechar las expectativas de negocios que llegan con la recuperación de la economía tras varios años de profunda crisis financiera. Si durante años faltó la financiación proporcionada por la banca, por los grandes fondos y por los mercados minoristas, ahora se han vuelto a abrir en toda Europa, y con especial agitación en España. La recomposición de las bases macroeconómicas y la recuperación de la financiación, pese a los altos niveles de endeudamiento del Estado, las empresas y los particulares, han reanimado al mercado, que no ha escatimado recursos para ninguna operación en todo el año.

No todas las salidas han sido un éxito para los minoritarios; pero sí hay historias felices, como es el caso de Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (Aena), que tras las dudas iniciales, y pese a un aplazamiento fortuito, ha logrado incluso duplicar su valor y convertirse en una compañía que engrosa el índice selectivo Ibex 35. Otro tanto puede decirse de empresas como Cellnex, candidata también a entrar en el indicador selectivo de la Bolsa española, y que explora la actividad de las telecomunicaciones desde un punto de vista cuasi único en Europa.

Hay también, por supuesto, empresas que han retrocedido en el mercado, aunque se trata de buenas apuestas industriales que terminarán proporcionando los retornos debidos al capital aportado por los socios. Entre ellas se encuentran compañías de energías renovables o ingeniería y material de transporte, que deben considerarse en todo caso como una apuesta de largo plazo.

Un carácter especial han proporcionado al mercado español las pequeñas sociedades cotizadas de activos inmobiliarios, las socimi, que constituyen una señal anticipada de la recuperación del mercado inmobiliario. Han adquirido infinidad de activos a precios muy atractivos por la necesidad de limpiar balances de muchas empresas del sector y entidades bancarias, y apuestan decididamente por la recuperación del valor de los activos inmobiliarios, tanto los de carácter comercial como los residenciales. Todos los indicadores de demanda de particulares y empresas, así como los de precios, anticipan una revalorización de las participaciones de este tipo de sociedades, que se convierten así en una oportunidad alternativa a las empresas cotizadas clásicas, en muchos casos por la seguridad que proporcionan los ingresos regulares de un alquiler.

Pero los inversores particulares disponen de más oportunidades para colocar su dinero en los próximos meses. Las salidas a Bolsa no han concluido y seguramente se acelerarán de aquí a fin de año, y quizá con más intensidad después si se despejan las incertidumbres políticas, tanto las nacionales como las importadas de países como Grecia, que están funcionando de freno y precaución en estos meses. Empresas como Aernnova, Dominion, la nueva distribuidora europea de Coca-Cola o las viejas cajas de ahorros convertidas en bancos que están obligadas a salir al mercado para que evalúe sus riesgos y sus negocios llegarán en los próximos meses, ya con el crecimiento de la economía y del empleo a velocidad de crucero.

En muchas de las operaciones más recientes ha funcionado la demanda institucional como motor del éxito de la colocación, como consecuencia de la búsqueda de rentabilidad garantizada por parte del dinero, dado que los tipos de interés de los bonos públicos están en tasas tan ajustadas que precisan de grandísimos volúmenes para construir una rentabilidad atractiva para los partícipes. Si las empresas cotizadas proporcionan determinados niveles de rentabilidad con los dividendos, es siempre una opción a considerar; si no lo hacen, los particulares deben poner el foco en las empresas de carácter industrial, o sociedades de servicios de alto valor añadido, y hacer comparaciones detalladas de cada nuevo salto al mercado con las empresas equiparables que ya cotizan y tienen un historial de cotización y dividendos que ofrecer.

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