El Foco

Intangibles: una inversión que resulta muy tangible

Decía lord Kelvin que “lo que no se define no se puede medir, que lo que no se mide no se puede mejorar y que lo que no se mejora se degrada”. Esta afirmación se ajustaba perfectamente al caso de los intangibles en España hasta hace bien poco. No sabíamos cómo definirlos de forma precisa, cómo medirlos y de qué forma estimularlos para fortalecer el crecimiento económico en nuestro país. La Fundación Telefónica y el IVIE han publicado Activos Intangibles: Una inversión necesaria para el crecimiento económico en España que proporciona una primera estimación de la situación de nuestro país en el contexto internacional. Dicha estimación utiliza la definición aceptada internacionalmente y proporciona datos sectoriales (24) del sector privado para los años 1995-2011. Qué, cuánto y para qué son las preguntas que se ha tratado de responder en este trabajo.

La definición de capital intangible consensuada por los expertos internacionales que se utiliza para su medición agregada no coincide con la que se utiliza en la contabilidad empresarial. Se considera una fuente adicional de crecimiento a añadir a las tradicionales y más conocidas como son el trabajo, el capital (físico, humano, social y tecnológico) que explican el progreso de la sociedad a medio y largo plazo.

Sin ánimo de ser exhaustivo, el capital intangible incluye tras grandes bloques de activos: 1) la información digital (bancos de datos y programas informáticos), que representa el 21% del total de la inversión en intangibles; 2) los derechos de propiedad intelectual sobre la I+D, el diseño o los originales de las obras de arte, que suponen un 31%; y 3) las competencias económicas en forma de valor de la marca, conocimiento del mercado, cultura de la empresa e innovación organizativa, que alcanza el 48%. Su consideración como gasto de inversión, y no como gasto corriente, reconoce que invertir en intangibles mejora las capacidades de una empresa para desarrollar sus proyectos. La consecuencia de este hecho es que su inclusión en el PIB nacional con un tratamiento similar al de la compra de un bien de equipo, eleva aquél entre un 5% y un 6%. Idéntico impacto se produce en la productividad del trabajo.

¿Cómo se sitúa España en comparación con el resto de países de su entorno? Las cifras de inversión en intangibles sitúan al sector privado español en la cola de los países europeos, en particular en innovación organizativa, formación en el puesto de trabajo e I+D y algo mejor en publicidad y diseño. Más concretamente:

Las cifras de inversión sitúan al sector privado español en la cola de los países europeos

l Su incorporación a la contabilidad nacional supondría un incremento del 5%-6% del PIB convencionalmente medido.

l El peso de la inversión en intangibles en España se ha incrementado en los últimos 16 años y supone ya el 35% de la inversión total. Pese a ello, la inversión tangible casi duplica a la intangible.

l La importancia de los intangibles en la inversión en España (29%) es inferior a la media de la UE-15 (41,9%), de Alemania (42,4%), Francia (48,7%) o el Reino Unido (55,6%).

l El esfuerzo inversor de España en activos tangibles no residenciales (16% del PIB) es superior a la media de la UE-15 (13,6%). Por el contrario, el esfuerzo es inferior en intangibles: 6,5% en España frente a 9,8% en la UE-15.

No sabíamos cómo definirlos de forma precisa para fortalecer el crecimiento económico

l Los componentes integrados en el apartado de competencias económicas son los que más peso tienen en el total de la inversión intangible en España (47,9%), seguido de la propiedad de la innovación (31,2%) y la información digitalizada (20,9%).

l Las diferencias con la media de la UE-15 se deben fundamentalmente a un menor esfuerzo inversor en competencias económicas (5,1% del PIB en UE-15 y 3,3% en España) y en la propiedad de la innovación (3,6% EU-15 y 2,2% España).

Estas cifras reflejan un cierto retraso en complementar la elevada inversión que se realiza en bienes de equipo, fábricas e instalaciones, con un gasto creciente en activos que mejoran la eficiencia en el funcionamiento de las empresas. Los datos confirman la impresión de que, en general, la inversión en capital tangible no se acompaña suficientemente de esfuerzo inversor en formación especializada, innovación organizativa, cultura de empresa, imagen y marca, etc. Los sectores que más invierten en intangibles son servicios profesionales, intermediación financiera y comercio y reparación.

¿Y por qué son importantes los intangibles? Porque explican cada vez mejor la diferencia entre los niveles de vida de los distintos países. De forma similar a como las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) contribuyeron durante los últimos veinte años al avance de la producción, el empleo y la productividad en la mayoría de países avanzados, y lo hacían en mucha mayor proporción de la que se desprendía de la dimensión del sector, la inversión en intangibles –allí donde se produce- refuerza considerablemente la capacidad de crecimiento. Incluso algunos países como EE UU y el Reino Unido ya invierten más en intangibles que en tangibles. España, sin embargo, presenta todavía una presencia muy por debajo de la media de los países más prósperos de la Europa comunitaria e influida por el desplome de la inversión privada total.

Los intangibles pueden explicar el rebote en el proceso de convergencia europea que aproximó siete puntos porcentuales nuestra renta por habitante a la media comunitaria entre 2000 y 2008 para luego retroceder diez. Aunque afortunadamente una parte del alejamiento es cíclico otra tiene que ver con el avance de la productividad y de la eficiencia de la empresa española que refleja una dualidad entre las que funcionan bien y las que no, independientemente del sector en el que se encuentren.

Lejos de ser derrotistas lo que apunta este trabajo es la dirección que parece más adecuada para la mejora continua de la economía española y el acercamiento a los niveles de vida centroeuropeos que permitan mantener y mejorar el estado de bienestar que los españoles tanto apreciamos. Muchas empresas ya invierten en intangibles, pero otras todavía lo hacen solo tímidamente, con lo que comprometen su futuro por no anticiparse a sus competidores con las estrategias adecuadas que han dejado de ser las del siglo pasado.

Matilde Mas y Javier Quesada son catedráticos de análisis económico en la Universidad de Valencia e investigadores del Ivie.

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