Tribuna

Parecidos a tener en cuenta

Primeros días de julio. Mitad de año. Calor veraniego. En algunos casos, sofocante; en especial, en determinados sitios en los que no estamos acostumbrados a él. Momento para plantearse unas vacaciones propias para el particular descanso de estas fechas. Y justo cuando cada cual desea –permítanme utilizar el término– desconectar, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, anuncia, prácticamente por sorpresa, la rebaja adicional en el IRPF prevista para 2016. Un desafío, que creemos, comprende al encontrarnos en un espacio temporal crítico a nivel electoral.

La medida tomada por el Ejecutivo significa que en la nómina de julio, usted, como perceptor de rentas salariales, ganará un poco más. Pero, ¿ha pensado en cuántos días de trabajo a lo largo del año dedica para sufragar las arcas públicas?; esto es, ¿a partir de qué momento estaría ganando dinero para su uso particular? El documento Think Thank Civismo, de Cristina Berechet, pone de manifiesto en su último informe al respecto, Día de la liberación fiscal 2015, que el español medio trabaja alrededor de 182 días para pagar los impuestos al Estado.

Cada contribuyente estaría dedicando, según este estudio, 38 días para el pago del IRPF, 25 para el IVA, 102 para la Seguridad Social, 11,5 para impuestos especiales y 5,5 para otros impuestos. A modo comparativo, el día de la Liberación Fiscal (el conocido como Tax Freedom Day en el mundo anglosajón) se adelantaría un par de días con respecto a 2014.

El análisis destaca que un ciudadano que gana un sueldo neto de 1.679 euros tiene en España un tipo impositivo del 40,71%, similar a la fiscalidad real de un finlandés o sueco (43,90% y 42,46%, respectivamente). Sin embargo, el sueldo medio de estos últimos trabajadores es un 70% superior al de un español. Es preciso resaltar que países como Dinamarca, Luxemburgo, Noruega o Irlanda, con niveles de renta muy superiores a España, están gravando a aquellas que provienen del trabajo a niveles más reducidos (28% y 38%). Todo ello implica, pues, que el Estado español estaría utilizando la fiscalidad para las rentas bajas y medias muy por encima que la de otros países. Una pregunta: ¿sabe usted qué otra nación se encuentra con unas cifras parecidas a las nuestras? Grecia, aunque para el mismo tipo impositivo real España presenta unos impuestos sobre el trabajo aún más elevados.

Por otro lado, también hemos conocido hace unas semanas que la desigualdad de los ingresos de los hogares en los países de la OCDE ha alcanzado en 2013 el nivel más alto en estas tres últimas décadas. El 10% más rico de la población gana 9,6 veces más que el 10% más pobre. Un cifra que ha ido en aumento sobre las siete veces de la década de los ochenta del siglo pasado y las nueve de inicio de siglo. El estudio al que nos referimos (Juntos en ello. Por qué una menor desigualdad nos beneficia a todos) cita a Chile, México, Turquía o a EE UU como países en los que existe mayor desigualdad. En el polo opuesto, se encontrarían Dinamarca, Eslovenia, República Checa o Noruega.

En referencia a lo comentado sobre niveles de desigualdad, volvemos a formular de nuevo la pregunta anterior, pero dándole un pequeño giro. Junto a Grecia, ¿saben ustedes qué otra nación se ha empobrecido más, dentro del 10% más pobre? La respuesta es, en este caso, España. Un país que, habiendo sido durante este año 2015 una de las apuestas preferidas por los inversores gracias a la confianza del Presidente en cuanto a la recuperación económica y a los estímulos del Banco Central Europeo, parece estar gozando de una menor credibilidad tras los resultados electorales del pasado 24 de mayo. Desde que se iniciara la crisis, después de Grecia, nuestro país ha sido el país que más ha sufrido en términos de empleo.

A juzgar por la sobrevaloración extrema de la Bolsa americana, la posible burbuja en el mercado chino actual (en menos de un mes sus retrocesos alcanzan el 30%), la incesante caída del cobre, etcétera, nos inclinamos a pensar que los problemas vienen por varios frentes, no solo de la mano del país vecino.

La alta volatilidad de las Bolsas en estos días, así como el aumento generalizado de la prima de riesgo en España y en los países de nuestro entorno más cercano, podrían considerarse como elementos clave a vigilar de cerca en los próximos meses. En el caso de que el efecto dominó se activE, la caída de alguna pieza más volvería a ser difícil de controlar.

Fernando Ayuso Rodríguez es economista.

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