Tres concesiones fueron congeladas y dependen del nuevo Gobierno de Susana Díaz

Las constructoras esperan impulso para el plan andaluz de autovías

El nuevo consejero de Fomento, Felipe López, se estrena hoy en comisión parlamentaria

El nuevo consejero de Fomento, Felipe López, con la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz.
El nuevo consejero de Fomento, Felipe López, con la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz.

El nuevo titular de la cartera de Fomento en la Junta de Andalucía, Felipe López, debuta hoy en su primera comisión parlamentaria para presentar las líneas maestras de su actuación. y la expectación entre constructoras y fondos de inversión es alta a la vista de que hay proyectos en el limbo desde la pasada legislatura, relacionados con el plan de autovías, uno de los fiascos en infraestructuras de los últimos años en España.

El PSOE de Susana Díaz ha vuelto a colocar a uno de los suyos en este departamento tras el paso de la representante de IU, Elena Cortés, quien puso en cuarentena un ambicioso plan de colaboración público-privada. Las dos primeras autovías adjudicadas en firme fueron paralizadas y la tercera cayó en pleno concurso. Las seis restantes concesiones del plan no vieron la luz.

La primera concesión del plan, la autovía Iznalloz-Darro (A-308), llamada a circunvalar Granada a lo largo de 37 kilómetros, fue licitada en 2011 y en plena crisis atrajo a siete consorcios con 28 de las principales constructoras del país, acompañadas por fondos de inversión.

El presupuesto base fue de 241 millones y se la adjudicó una alianza entre Iridium (ACS) y Comsa, entre otras empresas, por 180 millones. La construcción de esta carretera, bajo el modelo de concesión y pago por disponibilidad durante 30 años (para amortizar el coste de la obra, financiación y mantenimiento), fue congelado a través de un acuerdo de suspensión temporal. Las titulares de la concesión habían colocado la primera piedra y estaban trabajando en la financiación de la misma cuando el anterior Gobierno autonómico, que también encabezó Diaz, argumentó que el pago diferido era una costosa hipoteca y que la carretera quedaría para cuando hubiera disponibilidad presupuestaria.

El segundo caso fue el de la autovía almeriense de Almanzora, entre Purchena y la A-7, firmada en marzo de 2012 por Acciona, Cintra (Ferrovial) y el fondo Meridiam. El contrato de construcción y explotación alcanzó los 123 millones (sobre un presupuesto de 160 millones) y en el consorcio ganador también figuraban como minoritarios las empresas andaluzas Detea, Montealto y Felipe Castellanos. Fuentes cercanas al consorcio aseguran que la paralización les llegó con el proceso de expropiaciones en marcha. La adjudicación es firme, pero también está afectada por un acuerdo de suspensión temporal.

La opinión generalizada en el sector es que ambas infraestructuras seguirán adelante. En el caso de la autovía de Almanzora, de 84 kilómetros y que prestará servicio a localidades con fuerte producción agrícola e industrial, ya hay tramos en marcha en el entorno de las localidades de Baza y Macael.

Sin embargo, se pone en duda si habrá lugar a la colaboración público-privada tras el mazazo de la Cámara de Cuentas de Andalucía el pasado mes de diciembre, cuando puso de relevancia notables sobrecostes frente a la construcción y mantenimiento con cargo a fondos públicos y criticó la ausencia de análisis de otras alternativas.

En cuanto al tercer concurso frustrado, el de la autovía del Olivar, en el tramo entre la cordobesa Lucena y la sevillana Estepa, se trataba del mayor de los concursos del plan de infraestructuras al contar con un presupuesto de 307 millones. Su entrada en el congelador llegó antes de ser adjudicada.

El plan andaluz cayó en el sector constructor español en 2011 como agua en el desierto, pero se volatilizó y se sumó a la quiebra de las radiales o a distintas concesiones de infraestructuras de gestión del agua como borrones en la larga experiencia del país en proyectos de obra civil. 

2.600 millones en obras que acabaron en el cajón

Cuando el Gobierno de José Antonio Griñán lanzó en 2010 el plan extraordinario de inversiones en infraestructuras viarias y puertos, mediante colaboración público-privada, el mandatario lo hacía como medida anticíclica y gracias al apoyo de empresas y financiadores.

La colección de obras andaluzas superaba los 2.600 millones y en el campo de carreteras se preveía el desarrollo, mediante el pago diferido en 30 años, de nueve proyectos con un total de 395 kilómetros: la Autovía Iznalloz-Darro; la del Olivar en los tramos Jaén-N-432, N-342-Lucena y Lucena-Estepa; la Autovía del Almanzora en Purchena-Fines-Huércal-Overa y Baza-Purchena; la Ronda Norte de Córdoba; la Autovía de la Cuenca Minera entre Zalamea la Real y la Ruta de la Plata, y la Autovía A-306 entre Torredonjimeno y El Carpio.

Los concursos iban saliendo mientras el PP de Mariano Rajoy tomaba las riendas del Gobierno central e imponía fuertes restricciones en la inversión pública. Por entonces se establecieron claras diferencias entre el modelo socialista y el popular, pero el primero de ellos no fue capaz de enraizar, dicen fuentes cercanas a la Junta, por las reticencias de IU, socio del PSOE durante la anterior legislatura, a hipotecar las cuentas públicas con este tipo de concesiones.

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