Tribuna

El MAB, alternativa a la financiación

Una de las principales actividades que quiere potenciar la recién creada Asociación de Empresas del Mercado Alternativo Bursátil (Aemab) es la de promover este mercado como una fuente alternativa de financiación para las pequeñas y medianas empresas en expansión que, pese a que no tienen el glamour de las grandes corporaciones, sí podrían serlo en un futuro bastante cercano y, de hecho, muchas de ellas están dando ya pasos de gigante para conseguirlo. Y es precisamente el MAB el que permite acelerar los planes para convertirse en compañías de referencia.

Y es que las empresas necesitan vías alternativas en un país como España, cuyas pymes dependen en un 80% de los bancos para financiar su crecimiento, algo inimaginable en grandes potencias como Estados Unidos, donde ese porcentaje baja hasta el 40%.

Por lo tanto, el MAB puede servir como instrumento para poder mejorar esta situación, dado que la financiación bancaria no volverá a ser lo que era ni a registrar los niveles precrisis.

Aunque haya dado mucho que hablar, sobre todo en el último año, el segmento de Empresas en Expansión del MAB en realidad echó a andar el 15 de julio de 2009, cuando comenzó a cotizar la primera compañía. Es decir, hace relativamente poco tiempo. Desde esa fecha se han incorporado 29 empresas y se ha excluido a tres de ellas, por lo que el número de compañías cotizando actualmente es de 26. No son muchas, pero hay que tener en cuenta que han salido a cotizar en el contexto de una crisis económica sin precedentes, lo cual no es poco.

De hecho, sus logros se deben medir desde otra perspectiva. Si observamos la financiación que han conseguido las empresas que cotizan en este mercado vía ampliaciones de capital, comprobaremos que un número reducido de compañías pueden captar cuantías considerables para acelerar su expansión, lo cual es un síntoma de que el MAB puede cambiar las cosas. Por un lado, se distingue la financiación que consiguen las empresas cuando debutan en el mercado (no todas hacen ampliaciones de capital). Por otro, están las ampliaciones de empresas que ya cotizan y buscan nueva financiación.

Como podemos observar, se han captado 305 millones de euros en el MAB. Para los seis años que van desde 2009 a 2014, es una cifra a tener en cuenta, pero se pueden conseguir cuantías muy superiores a medio y largo plazo.

Ahora, si nos fijamos en lo ocurrido en su homólogo británico, el Alternative Investment Market (AIM), podemos ver el potencial que tiene para un país un buen mercado alternativo. En Reino Unido tienen un ecosistema muy favorable para el desarrollo de este mercado: multitud de instituciones, privadas y públicas, apoyan este mercado y la financiación alternativa de las empresas. De ahí que las cifras que se consiguen en términos de financiación sean espectaculares. Por ejemplo, si nos fijamos en lo captado por las cotizadas en el AIM en 2014, vemos que consiguieron 5.868 millones de libras (cerca de 8.000 millones de euros). Con esa cantidad de dinero inyectada directamente a las pymes de este mercado se podría saldar de sobra la deuda del ayuntamiento de Madrid o sufragar los presupuestos de Barcelona durante más de tres años.

Otro aspecto positivo de los británicos es que están acostumbrados a invertir en pymes con las que obtendrán unas rentabilidades muy elevadas, pero son conscientes de que otras empresas no podrán tener éxito e incluso liquidarse. Si vemos la evolución del número de empresas en el AIM, han predominado las salidas de ese mercado. Por el AIM han pasado más de 3.500 sociedades desde 1995, y el 31 de diciembre de 2014 cerró con 1.104 empresas, que a finales de abril seguía bajando hasta situarse en las 1.077. A pesar de seguir reduciéndose el número de empresas, el capital captado en los cuatro primeros meses de 2015 ha sido de 2.500 millones de euros.

Desde la Asociación pensamos que el modelo de la AIM es uno en el que poder fijarnos. Los beneficios de desarrollar un gran mercado alternativo bursátil ayudarán a mejorar la situación de muchas pymes, a crear puestos de trabajo de alta calidad y a las empresas a crecer, potenciará la internacionalización de compañías españolas y será un mercado que ofrezca muchas alternativas de inversión interesantes para los inversores que quieran asumir los riesgos de financiar pymes.

Juan Sainz de los Terreros es director general de AEMAB

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