El programa ha puesto en marcha la reforma de 9.119 viviendas

Lento despegue del plan de rehabilitación de casas de Fomento

La ausencia de Madrid en los convenios firmados con el Gobierno central lastra el programa

Todavía no existe un acuerdo con la banca para crear préstamos blandos que financien las ofras de reforma

Lento despegue del plan de rehabilitación de casas de Fomento Ampliar foto

El arranque de un plan cuatrienal de vivienda siempre fue tedioso. No solo es necesario que el Ministerio de Fomento marque las nuevas directrices que regirán las subvenciones que se concederán a partir de su entrada en vigor. Después, debe ser aprobado por el Consejo de Ministros y entonces es necesario suscribir con cada una de las comunidades autónomas el convenio correspondiente. País Vasco y Navarra históricamente no participan en los planes estatales de vivienda, ya que los recursos económicos que necesitan para desarrollar sus políticas en esta materia están incluidos en los conciertos económicos respectivos.

Esto es lo que explica que desde que se publicó cómo sería el Plan de Vivienda 2013-2016 hasta que se concedió financiación para que echaran a andar los primeros proyectos haya transcurrido nada menos que año y medio. Las últimas cifras disponibles facilitadas por el departamento que dirige Ana Pastor aseguran que en la actualidad se está actuando sobre un total de 79 áreas, donde se realizarán trabajos para reformar un total de 9.119 viviendas. En 7.564 de ellas se efectuarán tareas de rehabilitación, mientras que las 1.555 restantes serán renovadas por completo previa demolición. Cinco meses antes la cifra global ascendía a 6.179 casas. Aunque en términos relativos se ha producido un incremento del 47,5%, lo cierto es que se antojan números aún muy discretos si se tiene en cuenta que son cifras de actividad en todo el país. La inversión pública comprometida para rehabilitar todas esas viviendas asciende a 238,8 millones de euros, de los que 73,4 millones han sido aportados por Fomento y el resto por las regiones.

El ‘no’ de Ignacio González

Cuantías de las subvenciones

 Conservación: Para la mejora del estado de la vivienda, su accesibilidad o la eficiencia energética los propietarios podrán recibir hasta 11.000 euros por piso para la obra.

Demolición: Si la casa debe ser sustituida por otra nueva, la ayuda puede alcanzar los 30.000 euros.

Realojo: Las subvenciones en caso de demolición pueden prolongarse hasta tres años a razón de 4.000 euros anuales.

Desde el Gobierno se insiste en que el plan se está ejecutando conforme a lo previsto y se anuncia que en muy breve plazo, se firmarán otros 19 acuerdos para la rehabilitación y renovación que supondrán la mejora de otras 1.707 viviendas y la completa renovación de otras 54. Ello supondrá una inversión adicional de 31,58 millones,€ de los que Fomento aportará 10,35 millones. Sin embargo, hay otras dos explicaciones añadidas a la ya tradicional lentitud con la que arrancan estos programas.

Por un lado, Madrid es la única comunidad autónoma que resta por suscribir el convenio con Fomento y no tiene intención de hacerlo a corto plazo. El Ejecutivo de Ignacio González argumenta que no puede firmar el nuevo plan porque aún no ha terminado de abonar las ayudas correspondientes a planes anteriores. “La Comunidad de Madrid considera que mientras estemos abonando subvenciones de programas anteriores es conveniente justificarlo al Ministerio, sobre todo ahora que el modelo ha cambiado”, aseguraron fuentes del Ejecutivo autonómico. Por ello, la ausencia de Madrid se deja sentir en los volúmenes de actividad de este negocio.

El otro motivo es que no se haya podido pactar aún con la banca nuevos créditos específicos que animen a los ciudadanos a invertir en mejorar el estado de conservación de su casa.

Así sería el crédito ideal para obras de reforma

A comienzos de la legislatura, el equipo capitaneado por la ministra Ana Pastor anunció que la política de vivienda ya nunca volvería a ser la misma. Y, de hecho, se crearon mesas de trabajo con representación de todo el sector constructor e inmobiliario, las eléctricas y el sector financiero para tratar de consensuar qué hacer para impulsar la rehabilitación de viviendas. No en vano, al menos la mitad del parque de casas español requiere de actuaciones importantes en materia de reforma y eficiencia energética.

Una de las conclusiones de aquellas sesiones de trabajo fue la necesidad de poner en marcha nuevos créditos para impulsar que los ciudadanos tuvieran mejores condiciones a la hora de financiar las obras de reforma de su vivienda habitual, conscientes de que el volumen de construcción de nueva vivienda no volverá a ser lo que fue hasta 2006.

Se trataría, por lo tanto, de diseñar un producto híbrido entre las hipotecas y los préstamos personales o al consumo. Es decir, un nuevo crédito que combine los plazos largos de las hipotecas, con un máximo de 10 años, así como sus tipos de interés, más bajos que los aplicados en los préstamos al consumo. Como, por ejemplo, para cambiar las ventanas de una vivienda el volumen del préstamo necesario para financiar dicha obra no representaría un alto porcentaje sobre el valor total del inmueble, los expertos piden que no sea necesario que los nuevos créditos exijan la garantía hipotecaria. Y es aquí donde entra la negativa de la banca, que se resiste a claudicar con que créditos con un plazo tan largo (de hasta esos 10 años) no comporten otra clase de avales o garantías públicas, aparte de la del cliente, que minimicen el riesgo de mora y su impacto en las cuentas.

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