Lugares para devorar página a página

Ciudades de libro

Ciudades de libro

Uno o varios libros suelen ser el compañero imprescindible en el equipaje de mano del viajero. Con el Día del Libro a la vuelta de la esquina, el 23 de abril, y las primeras festividades de mayo en el horizonte, es una ocasión perfecta para realizar pequeñas escapadas y conocer los escenarios reales de nuestras novelas favoritas.

Lugares que inspiraron a escritores y poetas y que con su imaginación nos han hecho volar por casi cualquier rincón del planeta. Madrid, Barcelona o Florencia han sido protagonistas de muchas localizaciones narrativas de todos los tiempos, mientras que otras, como Estocolmo o Tokio, arrasan entre los best sellers del siglo XXI.

Estas son nuestras propuestas de lecturas y viajes dentro y fuera de nuestras fronteras, en un país en el que el 35% de los encuestados, según el Barómetro de lectura del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) publicado en enero, confiesa no leer “casi nunca” o “nunca”. El otro 65% lee al menos “alguna vez al trimestre” y un 29,3% dice leer “todos o casi todos los días”. Un índice de lectura similar (63%) al que maneja el informe Hábitos de lectura y compra de libros publicado por la Federación de Gremios de Editores (FGEE), el último publicado hace dos años y que hasta entonces se consideraba el de referencia. La media lectora en los países de la Unión Europa se eleva hasta el 70% de la población.

En España, el 79,7% de los lectores apuesta por el papel. Tampoco es muy optimista el dato sobre la compra de libros. Más del 50% de los encuestados del CIS no ha comprado un solo libro en el último año y otro 70% no ha pisado una biblioteca. Con este panorama, les animamos a comprar libros, en papel o en digital, a disfrutar de la lectura y a viajar.

Estocolmo: los hombres que no aman se hacen los suecos

La colorida capital báltica al anochecer.
La colorida capital báltica al anochecer.

La trilogía Millennium, de Stieg Larsson, no solo se convirtió en uno de los libros más vendidos en el mundo desde la publicación del primero de la saga, Los hombres que no amaban a las mujeres (2005), sino que también ha sido uno de los mejores embajadores de Estocolmo, la fría y colorida capital sueca.
Desde finales de abril a junio, cuando las horas de luz aumentan, las temperaturas se moderan y las lluvias son menos intensas que en verano, es quizás la mejor época para visitarla, pero no se olvide de llevar alguna prenda de abrigo para recorrer los lugares donde se desarrollan las intrigas que describe Larsson, autor que no llegó a conocer en vida el éxito de su certísima carrera literaria
Visita obligada es Gamla Stan, la ciudad vieja, con sus coloridas fachadas y sus estrechas calles. La más famosa, el callejón de Marten Trotzigs Gränd, que solo mide 90 centímetros de ancho. Las tiendas pequeñas y los restaurantes únicos, algunos ubicados en antiguas cárceles, son muy populares. Será inevitable que fotografíe la famosa plaza de Stortoget.
Muy cerca está el palacio real, Kungliga Slotte, residencia oficial del rey Carlos Gustavo y uno de los palacios más grandes de Europa. En Götgatan reconocerá la oficina del protagonista y cerca, el ficticio apartamento de Lisbeth Salander.

Praga: ciudad de cuento para soportar la levedad del ser

Panorámica de la ciudad vieja de Praga.
Panorámica de la ciudad vieja de Praga.

Más que de libro, Praga es una ciudad de cuento, un museo al aire libre del que solo tendrá que salir para ir a dormir, aunque los numerosos bares, discotecas, cabarets y clubs de jazz colocan a la histórica capital checa como una las ciudades más animadas de centro Europa. Son muchas las calles, ambientes y sitios que recorrer en la Praga de los años sesenta, una de las ciudades donde se desarrolla la Insoportable levedad del ser (1984), de Milan Kundera, y las dudas existenciales de su protagonista, Tomas, su vida y sus conflictos afectivos.

En una visita rápida a Praga deseará perderse en la ciudad vieja. Allí está el Reloj Astronómico, el carillón medieval más famoso del mundo, construido en 1490. La plaza de la vieja capital ha sido el centro de la vida pública de la ciudad desde la Edad Media con su emblemático ayuntamiento y su no menos famosa torre. Típica es la visita al puente de Carlos, el monumento más fotografiado de la ciudad con sus 500 metros de recorrido, en el que destacan diseminadas sus 30 estatuas.

Joyas góticas como la catedral de San Vito o la ennegrecida Torre de la Pólvora; barrocas como la iglesia de San Nicolás, Art Nouveau como la Casa Municipal o el Castillo de Praga, la mayor fortaleza medieval del mundo, son visita obligada para una escapada de dos o tres días.

Soria: la ruta de los poetas por los campos de Castilla

La Laguna Negra, en Soria.
La Laguna Negra, en Soria.

No está entre los itinerarios más glamurosos, aunque a Soria y su provincia no le faltan atractivos monumentales ni naturales que inspiraron a poetas. Antonio Machado y sus Campos de Castilla (1912) fue uno de ellos. En sus poemas describe como pocos el alma y los paisajes castellanos. Hoy la austeridad de los yermos y llanuras queda eclipsada por cañones naturales como el del río Lobos, sierras como el Moncayo o la Laguna Negra. Los amantes del turismo rural y la naturaleza quedarán encantados, no en vano, Soria tiene la mayor extensión de pinares y acebales de toda Europa.

Soria también cuenta con atractivos culturales como la llamada ruta del Cid o la rica ruta del románico; localidades singulares como Medinaceli, Burgo de Osma o el castillo de Calatañazor. Tampoco defraudará a los viajeros con paladares exigentes: cuenta con un restaurante con estrella Michelin, La lobita, en Navaleno, y otros de autor, como Baluarte, en la capital, donde podrá degustar la cocina creativa del chef Óscar García.
Asados, migas pastoriles, mantequilla y torreznos son algunos de los productos típicos de esta provincia castellana, que le han dado fama, pero sobre todo, la consideración de capital mundial de la micología, con más de 600.000 hectáreas donde crecen las setas.

Barcelona: un paseo por la ciudad de los prodigios

El Parque Güell de Barcelona.
El Parque Güell de Barcelona.

Como en todas las grandes ciudades, son muchos los atractivos que acumula Barcelona y no solo para los turistas sino también para los escritores que han ambientado en sus calles los argumentos de sus novelas. Así ocurre en La ciudad de los prodigios (1986), de Eduardo Mendoza, en la que retrata la evolución de la capital catalana entre 1888 y 1929, época en la que fue sede de dos exposiciones universales. A pesar de la lejanía en el tiempo reconocerá, a través de las páginas de la novela, algunos de los lugares más típicos de la Barcelona actual. Deambular por las calles y barrios de la Ciudad Condal es muy buena opción para una primera inmersión.


Las Ramblas, llenas de gente y colorido, es un paseo imprescindible con parada obligatoria en el famoso mercado de La Boquería. El barrio gótico, el centro histórico de la ciudad, es también visita obligada. Allí está su famosa catedral. Otro de los principales reclamos turísticos es la Sagrada Familia, cuya entrada cuesta desde 19,50 euros con visita guiada. No deje de darse una vuelta por el recuperado barrio del Born, con su ambiente bohemio y artístico, sus pequeños comercios y bares de moda y termine o comience el día al borde del bar. Puede ir en metro hasta la Barceloneta, la playa de la ciudad y disfrutar de sus muchas ofertas de ocio, pasear o cenar.

De Madrid a...Tokio: de punta a punta del planeta para hacer travesuras

La Gran Vía de Madrid.
La Gran Vía de Madrid.

Necesitará más de una escapada para recorrer algunos de los escenarios tan distantes, como Lima, Londres, París, Madrid o Tokio, donde se desarrollan las Travesuras de la niña mala (2006) de Mario Vargas Llosa. Ricardo y Lily-Otilia son los protagonistas de una relación tormentosa y enfermiza durante cuatro décadas, con encuentros y desencuentros que les llevarán de una punta a otra del mundo.


Dos o tres días le sabrán a poco para recorrer las grandes capitales europeas, donde, si es aficionado a la lectura, reconocerá lugares descritos por numerosos autores de todas las épocas; las horas de avión no le compensarán una corta escapada a la colonial Lima o la gigantesca y moderna Tokio. Como tendrá que elegir, le proponemos una visita exprés a Madrid y para un recorrido largo, un traslado casi a las antípodas: Tokio.
Desde hace unos años, Madrid está de moda y se ha convertido en uno de los destinos con más proyección y atractivos de Europa. En 2014 batió récord de entradas de turistas con 10,2 millones de visitas, según los datos del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio. Una ciudad donde el arte se ubica en el triángulo que forman los museos del Prado, Reina Sofía y Thyssen. Su arteria más conocida, la Gran Vía, se ha convertido en una especie de Broadway español por sus numerosos espectáculos, mientras que su oferta gastronómica comienza en las tapas de los barrios más castizos y termina en los restaurantes con varias estrellas Michelin.

En Tokio, el turismo va por barrios. Los más famosos son Shinjuku y Shinjuku. El primero es la imagen más retratada del Tokio que todos tenemos en mente, con su luces de neón, fashionistas y ambiente en sus calles las 24 horas. También Shibuya marca tendencias con sus grandes y modernos centros comerciales y multitud de tribus urbanas atravesando su famoso cruce. Otro de los barrios que no debe perderse es Asakusa, más sosegado y tranquilo, donde podrá disfrutar de los templos y verá atuendos más tradicionales.

Rodas: la antorcha ilumina la isla del sol

Restos griegos en Rodas.
Restos griegos en Rodas.

Son muchos y diversos los lugares de la antigua Grecia y la moderna que han inspirado a escritores y poetas. Desde Atenas a Troya, pasando por las maravillosas islas del Egeo. Si está planeando un viaje a este país, la lectura de La Antorcha (1989), de Marion Zimmer Bradley, será una buena lectura. En ella, la autora nos traslada a la Grecia clásica y a la destrucción de Troya. En el libro se mezclan historia, fantasías, mitos y leyendas.


¿Y qué mejor que disfrutar de la lectura en una de las playas de la legendaria Rodas? Sus 1.398 km2 de superficie en el archipiélago del Dodecaneso la convierte en la cuarta de mayor tamaño de Grecia. Situada a solo 18 kilómetros de las costas turcas, es una de las zonas más turísticas del país heleno y es tan famosa tanto por sus soleadas playas como por el legado de mitos y leyendas que se respira en cualquier rincón de la isla.
El más famoso de ellos, el coloso de Rodas. Un gigante de 37 metros de altura que se erigía en la bocana del puerto, hoy Mandraki, que permitía que los barcos pasaran por debajo de sus piernas y es considerado como una de las siete maravillas del mundo de la antigüedad. Otra de las sorpresas de la isla es su ciudad medieval, patrimonio de la humanidad, perfectamente conservada y protegida por su muralla.

Florencia: una habitación con vistas a la capital toscana

La catedral, il Duomo, de Florencia.
La catedral, il Duomo, de Florencia.

La pequeña capital de la Toscana es una de las joyas del arte y la arquitectura de la bella Italia. Una habitación con vistas privilegiadas al siglo XVI donde las numerosas estatuas, plazas, edificios religiosos y civiles, palacios, lonjas y museos hacen de ella un lugar único donde se ha detenido el tiempo. La novela de Edward M. Forster refleja una historia de amor que intenta superar los convencionalismos sociales en una época donde imperaba la rígida moral victoriana y Florencia formaba parte ya de los tours de las élites viajeras europeas.
La piazza del Duomo, con la Catedral, el Battistero y el Campanile, junto al Ponte Vecchio, son los lugares más famosos de Florencia y el centro religioso de la ciudad. El Duomo es una de las iglesias más grandes de la cristiandad y su cúpula roja de 45 metros de diámetro es una de las más bonitas.


Otra plaza, la de la Signoria, es el centro del poder civil y la zona más animada de la ciudad. Las casas y tiendas colgantes del Ponte Vecchio hacen de este puente uno de los más famosos del mundo. Su arquitectura de piedra le convierten en el más antiguo de Europa.
No deje de visitar los Jardines de Boboli y revivirá la historia de los Médicis, la poderosa familia que ocupó el Palazzo Pitti y fue mecenas de artistas y científicos.

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