Los niños más delgados, los que más calorías ingieren

¿Los niños son más bajos por la crisis?

Aula en un cologio de Madrid.
Aula en un cologio de Madrid.

La crisis tiene consecuencia directa sobre la estatura de los niños. Esa es la conclusión más llamativa del denominado Estudio de Cuenca, realizado por el Centro de Estudios Sociosanitarios de la Universidad de Castilla-La Mancha. Por primera vez, comparando la talla de los escolares de cuatro a seis años, se ha percibido una diferencia según el nivel socioeconómico.

En el primer estudio, realizado entre 2008 y 2010 con niños nacidos entre 1999 y 2000, no se apreciaron diferencias en la estatura, independientemente de la situación económica familiar. Sin embargo, en el último, realizado a chavales de cinco a seis años en 2013, y que por tanto habían llegado al mundo al comienzo de la crisis en 2007 y 2008, se observan hasta casi cinco centímetros de diferencia en su estatura dependiendo del estatus socioeconómico.

Los menores con menos recursos medían 113 centímetros y los más pudientes, 118, dentro de una escala de cinco clases socioeconómicas. Los investigadores consideran diferentes variables, como la situación económica, desempleo o estudios de los progenitores, para clasificar a los chicos. Para el informe fueron examinados 2.407 niños de 3º de infantil y 1º de primaria de 21 colegios de las provincias de Cuenca y Ciudad Real.

Recomendaciones para la dieta

José Manuel Moreno, de la Asociación Española de Pediatría, aconseja una hora diaria de deporte para los niños para evitar el sobrepeso asociado al sedentarismo y reducir a menos de dos horas el tiempo dedicado al ordenador o consola. Asimismo, rechaza los alimentos precocinados, pide volver a los productos naturales de la dieta mediterránea y fomentar que los niños coman en familia para que la nutrición sea variada y tengan una educación sobre ritmos y raciones.

El estudio no recoge las razones por las que esto ha ocurrido, ya que es un dato no esperado con el que se han encontrado en una investigación relacionada con la obesidad, pero sí lo relacionan a priori con la situación económica. “Tenemos varias hipótesis de cómo ha afectado la falta de recursos a los niños hasta los dos años, que es el periodo clave para la estatura”, explica Vicente Martínez Vizcaíno, director del Centro de Estudios Sociosanitarios de la Universidad de Castilla-La Mancha.

Según este investigador, una de las principales causas puede ser el descenso en la compra de leche fortificada en las farmacias –un complemento alimentario para los bebés– ante la merma de poder adquisitivo, a la vez que el número de meses de lactancia media se reduce, “ya que por razones laborales es más difícil compatibilizarlo”. Además, recuerda que el nivel de educación sociosanitaria de estas personas es menor, acuden menos al pediatra y, por tanto, es más sencillo que se salten algunas recomendaciones básicas.

Desde la Asociación Española de Pediatría (AEP), sin embargo, se muestran reservados hasta que haya más estudios que confirmen la tendencia. “La estatura es algo que tarda mucho tiempo en cambiar”, indica José Manuel Moreno, coordinador del comité de nutrición de la AEP. Pero sí reconoce que la calidad de la dieta es peor en los niveles socioeconómicos bajos, con una dieta más empobrecida, en la que aumentan los productos precocinados y disminuyen los alimentos frescos típicos de la dieta mediterránea. Por su parte, Martínez Vizcaíno recuerda que otros estudios han mostrado, además, que un alto porcentaje de niños acuden al colegio sin desayunar, “en la que es la principal comida del día”.

El estudio ha aportado, asimismo, otros datos de interés, como que en los últimos años, y coincidiendo con la crisis, la frecuencia de niños con bajo peso se ha duplicado hasta alcanzar al 20,5% de la población infantil, mientras que la de sobrepeso y obesidad ha descendido hasta el 20,4%, cuando estaba en torno al 35% en las mediciones anteriores a 2008. Estos datos son extrapolables al resto de España, según los investigadores. El Estudio Aladino, del Ministerio de Sanidad (con datos de 2011), destacaba que el sobrepeso y obesidad en los niños de seis a nueve años afectaba a un 44,5%.

Sedentarismo

El Estudio de Cuenca ha medido también cuán activos son los escolares y la conclusión es que no se mueven lo suficiente, ya que practican una hora de actividad física de intensidad moderada al día (deportes o juegos), pero el resto del tiempo permanecen inactivos y eso los convierte en lo que denominan como “sedentariamente activos”.

De hecho, en el estudio se descubre que los niños más delgados son los que más actividad realizan aunque consuman 200 calorías más de media.

La explicación para este fenómeno, según Vizcaíno, podría encontrarse en que la expresión de los genes relacionados con la obesidad se puede modificar a través del ejercicio. “La actividad física en edades precoces puede diferenciar células madre pluripotenciales a masa magra y así aumentar el metabolismo basal, es decir, el consumo de energía del organismo, de por vida”, añade.

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