Cerró el pasado ejercicio con 152 oficinas en quince países

Global Exchange se dispara con el boom del turismo internacional

Isidoro J. Alanis, presidente de Global Exchange.
Isidoro J. Alanis, presidente de Global Exchange.

Lo que empezó siendo en 1996 una pequeña oficina de cambio en la frontera con Portugal se ha convertido en la tercera mayor empresa del mundo de cambio de moneda por presencia en los aeropuertos. En ese tránsito, el euro se estableció como moneda única para quince países y Argentina, la primera nación donde abrieron una filial, sufrió un corralito financiero, lo que le ha servido a la compañía para reorientar su estrategia hacia el turismo. “El primer requisito para que abramos es haya turismo y vuelos internacionales, ya sea de negocios o vacacional”, apunta Isidoro Alanis, presidente de la compañía, que en la actualidad tiene 152 oficinas en 45 aeropuertos de quince países, por los que transitan más de 300 millones de personas. Doce de los países en los que están pertenecen a Latinoamérica (la última oficina la han abierto en Colombia) y los otros tres son España, Marruecos y Jordania.

El boom del turismo en España (logró en 2014 un nuevo récord al rozar los 65 millones de viajeros internacionales) ha sido aprovechado por la empresa. “La crisis nos ha pillado en pleno proceso de crecimiento. 2014 ha sido el mayor año de crecimiento en España, ganamos el concurso para la T4 en Barajas, también la T1 y la T2 en Barcelona y la de Tenerife Sur. Eso nos ha llevado casi a triplicar la plantilla de la compañía (1.333 personas). Solo en el área de operaciones hemos pasado de tener 100 empleados a 250”, subraya.

La compañía está concursando para la apertura de oficinas en los aeropuertos de Varsovia y Rio de Janeiro

El futuro, tal y como se señala Alanis, no está en España, donde el 70% del turismo es comunitario y por lo tanto no necesita cambio de moneda. De los cinco nuevos países que quieren conquistar este año, el primero puede ser Polonia, en el que tienen muchas expectativas de ganar el concurso al que se han presentado, y el segundo sería Brasil, donde también están optando por abrir una oficina en el aeropuerto de Rio de Janeiro. En los próximos ejercicios, la meta es Asia “Vamos a abrir una delegación este año para la búsqueda de oportunidades en todos los mercados que sean potencialmente viables desde el punto de vista de legislación. Por ahora hemos seleccionado cinco o seis países y hemos descartado otros, como el caso de Tailandia, que tiene algunas barreras de entrada: si no eres local no te dejan tener ficha bancaria”, remarca. Al margen de Asia, la empresa explorará aeropuertos en el Norte de África y en Oriente Medio, tras la buena experiencia en Jordania. “Hemos dado un gran paso con la filial en Jordania, donde hemos encontrado un socio adecuado”, recalca.

Los resultados de la compañía en el pasado ejercicio, que se harán públicos a lo largo de esta semana, mostrarán un fuerte crecimiento de los ingresos, que prácticamente se duplicarán, y del beneficio antes de impuestos, que llegará a 6,9 millones de euros.

“La oferta económica está pesando más que la técnica”

Inmerso en los concursos para abrir oficinas en Polonia y Brasil, el presidente de Global Exchange detalla las dificultades que ha encontrando en su proceso de expansión. “Los aeropuertos se están convirtiendo en grandes centros comerciales con aviones. Y eso te lleva a tener que convencer al gestor aeroportuario de que eres el mejor ofreciendo el servicio de cambio de moneda”. Entre las dos fórmulas que se utilizan para abrir oficinas (negociación directa o concurso), los aeropuertos están optando más por la segunda. “La oferta económica está pesando más que la técnica. Hay que hacer muy bien las cuentas, porque además de pagar un canon, los aeropuertos perciben un porcentaje de tu facturación, independientemente si pierdes o ganas dinero. Tratamos de dar un servicio más allá del cambio de moneda, con personal bilingue o wifi”.