El negocio en España ha comenzado a aportar ganancias a Santander y BBVA

La banca española busca la fórmula de la rentabilidad

La banca española busca la fórmula de la rentabilidad

 

La cuenta de resultados de los bancos españoles va poco a poco recuperando la normalidad, con una composición que cada vez se parece más a la que tenían antes de la crisis iniciada en 2008. Por primera vez desde hace seis años las entradas en mora han descendido de forma generalizada, y las tasas de impagados bajan en todos los bancos en 2014. Es el primer año completo en el que los créditos morosos descienden desde que comenzó el descalabro de una parte importante del sector financiero

Esta es una buena noticia para el sector financiero español, ya que supone no solo una rebaja de las provisiones para cubrir esta morosidad, algo que ayuda a las entidades a mejorar sus beneficios finales, sino que también demuestra que la economía española comienza a recuperarse. Las cifras de desempleo descienden, algo que está directamente vinculado a la morosidad. Aun así es alta. Popular cuenta con una tasa del 13,78%, Sabadell del 12,17%, Santander España con activos inmobiliarios sube al 11,67%, y BBVA al 10,2%. Bankinter es el que tiene la tasa más baja, con el 4,72%.

Una de las eternas asignaturas pendientes de la banca española, los costes, también siguen en caída, lo que contribuye en gran medida a compensar el aún débil negocio bancario, que debe operar con unos bajos tipos de interés, casi a cero. La eficiencia, de hecho, es uno de los baremos más a tener en cuenta cuando la actividad bancaria es débil, y es, según todos los expertos, lo que determinará a medio plazo si una entidad puede sobrevivir o debe ser absorbida. El banco con la mejor eficiencia recurrente (sin resultados por operaciones financieras) es Bankia, con el 46,9% como consecuencia del drástico ajuste que hizo hace dos años. Le sigue Bankinter, con el 54,65%, mientras que Sabadell es el peor posicionado, con el 69,81%.

La digitalización

Con el fallecimiento de Emilio Botín y el nombramiento en septiembre de su hija, Ana Patricia, el banco ha dado un vuelco casi completo. El reto es convertir Santander en el mejor banco comercial. Un banco sencillo, justo y transparente, en palabras de su presidenta. Botín quiere incluir la digitalización en el ADN del banco. Se ha convertido en parte esencial del discurso de Botín, que ha decidido impregnar todo el banco de la esencia británica que ha respirado en los últimos cuatro años como responsable de Santander UK.

Mientras Ana Botín aterriza como presidenta de Santander, otro banquero, Francisco González, ha puesto fecha a su salida de BBVA. Se irá cuando finalice la transformación tecnológica del banco. No hay fecha, pero será antes de un lustro. Llama la atención que González fuese el primero en hablar de banca digital en un gran banco en España, pero esta apuesta parecía pasar totalmente desapercibida por el mercado, clientes y competidores. Ahora, sin embargo, le ha secundado Santander y la estrategia recupera protagonismo.

El margen de intereses, el verdadero motor de la cuenta de resultados, empieza a dar tímidos signos de crecimiento, aunque bien es cierto que impulsado más por el derrumbe de la remuneración de los depósitos, palanca a la que se han agarrado todos los bancos para sujetar este capítulo, que por una recuperación del negocio. En algunas entidades, de hecho, la remuneración de los depósitos está ya casi a cero, caso de BBVA, donde se sitúa al 0,29%.

Otro signo que demuestra que la recuperación comienza a asomar es la concesión del crédito. Durante los dos últimos trimestres las entidades han logrado volver a cifras positivas en España, aunque han sido pocas las que en doce meses han logrado aumentar el crédito descontando las amortizaciones. Este es el caso de Popular y Bankinter.

Expertos y sector están convencidos de que este año será ya el primero desde 2008 en el que el crédito crecerá en todos los bancos entre el 1% al 5% de máximo, previsión esta última que espera conseguir Santander.

El armamento puesto por el Banco Central Europeo para que el crédito vuelva a fluir deberá dar sus primeros signos positivos este año, explican varios expertos. “Y si esto no funciona ya no funcionará nada”, explica un conocido financiero.

Eso sí, la rentabilidad que saca la banca por los créditos está en mínimos históricos. En el tercer trimestre se situaba en 2,205%.

Otra partida que empieza a dar alguna que otra alegría a los bancos es la de las comisiones. La gestión de los fondos de inversión, pensiones y la intermediación en Bolsa se ha convertido en producto estrella de las entidades financieras, sobre todo los dos primeros, y una vía para arañar ingresos, lo mismo que los resultados por operaciones financieras, conocidos como ROF.

Esta composición de la cuenta de resultados es muy similar a la que imperaba antes de la crisis, aunque el negocio era el punto fuerte, apoyado en una excesiva y descuidada gestión del crédito. El ejercicio que acaba de finalizar, así, ha vuelto a recuperar el crecimiento generalizado de la última línea de la cuenta de resultados, el de los beneficios.

Otra de las generalidades que se han oído en la presentación de los resultados de todos los bancos es el de la estabilización de los precios de los inmuebles. Salvo determinadas zonas, el precio de las viviendas ha tocado suelo y ya, incluso, los bancos comienzan a obtener ligeras ganancias en estas operaciones de venta. “El mercado inmobiliario se anima, aunque nunca volverá a los excesos de hace unos años, o por lo menos eso esperamos todos. Creo que hemos aprendido una penosa lección que no debemos olvidar. Si se vuelven a construir más viviendas volveremos a caer como un castillo de naipes. Ahora empezamos a desprendernos del stock que tenemos todas las entidades y eso está bien”, explica el consejero delegado de una destacada entidad.

Parece que todo está listo para, ahora sí, iniciar una recuperación. Pero también es cierto que esta recuperación llega más tarde de lo esperado. Tanto es así, que pese a que los resultados de España han comenzado a aportar ganancias tanto a Santander como a BBVA, lo cierto es que en el caso del segundo, lo hacen de forma muy tímida, y en el caso del primero muy por debajo de lo que tenía previsto en sus estimaciones realizadas hace casi dos años.

La entidad que preside Ana Botín tenía como objetivo ganar 3.000 millones en España en 2016. La cifra fue facilitada en varias ocasiones por su fallecido padre, Emilio Botín, y por el ya ex consejero delegado, Javier Marín, a los analistas, e incluso está escrito en algún documento para inversores. Pero ahora el banco maneja otra cifra, 2.200 millones de euros y otro año para su obtención, 2017.

En el caso de BBVA pasa algo similar, los 152 millones que ganó en 2014 en España están lejos de demostrar una recuperación si se compara con el beneficio del resto de los bancos que operan en el país, en el que se incluye también las pérdidas por la cartera inmobiliaria, caso de Popular, Sabadell, CaixaBank o Bankinter, o incluso con Santander, al que tras restarle los números rojos de los activos inmobiliarios y sumarle seguros y consumo ganó 684 millones millones de euros en el mercado doméstico. Solo Bankia, que no ha presentado resultados (estuvo a la de concoerse quién debe hacerse cargo del pago de las demandas civiles que puedan ganar los pequeños accionistas por su salida a Bolsa en 2011), tiene su cartera inmobiliaria fuera de su balance. Fue traspasada a Sareb a principios de 2013, como ocurrió con todas las entidades nacionalizadas.

Popular ganó 330 millones, Sabadell 372, Bankinter 276 y Caixabank 620 millones. Todos con alzas por encima de los dos dígitos. Los resultados del grupo Santander se elevaron a 5.816 millones y los de BBVA a 2.618 millones.

Los bancos españoles, sin embargo, cuentan con una rentabilidad por debajo de lo que reclaman los mercados. Ninguna entidad alcanza los dos dígitos de ROE (rentabilidad sobre recursos propios), mientras en los inversores piden ya el 12%.

Todos los ejecutivos del sector han reconocido en sus respectivas presentaciones de 2014 que otra gran asignatura pendiente es volver a recuperar su rentabilidad. Todos, menos BBVA. Su presidente, Francisco González, explicó el miércoles que no estaba entre sus objetivo. El ROE de BBVA es del 5,6%.

Popular, con un ROE de los más bajos del sector, del 2,62%, tendrá que esperar algún tiempo para llegar a los dos dígitos. Sabadell, con el 3,7%, tiene como principal reto en su plan estratégico llegar a un ROE del 10% en 2016. Santander no lo logrará, según sus previsiones, hasta después de 2017, mientras que Bankia (con un ROE del 8,4% a septiembre) y Bankinter esperan alcanzar el 10% este año. Bankinter incluso se ha atrevido a anunciar que llegará al 12% en 2016.

La baja rentabilidad, las cada vez más exigentes necesidades de capital, y un negocio que empieza a florecer, pero de forma débil y tardía, han llevado también a casi todos los bancos españoles, siempre viajeros por naturaleza, a guardar en un cajón sus planes de expansión internacional. Solo aquellos proyectos puestos ya en marcha el pasado año, como México en caso de Popular y de Sabadell (son planes pequeños y apoyados por sus socios latinoamericanos), tendrán una limitada continuidad. Ana Patricia Botín reconoció el martes que el capital “es un bien escaso”, razón que le llevó decir que en “Santander seremos más estrictos” en las adquisiciones.

Francisco González se atrevió a decir que BBVA seguirá de compras, sobre todo de firmas online. Pero aseguró que “también podemos comprar algún banco físico”. Habrá que ver lo que sucede en la cuenta de resultados de la banca este año, primero en el que el BCE ejerce como supervisor único. De momento, ha impuesto duras exigencias para que los bancos aprueben sus políticas de dividendos, que en gran parte, comienzan a ser ya en efectivo. La ratio de capital es primordial para conceder más o menos dividendo.

Eficiencia a costa de oficinas y personal

La eficiencia se ha convertido, junto al capital, en un bien del que depende el futuro de la banca. Si una entidad no es eficiente terminará absorbida por otra, lo mismo que si su capital es débil. Para conseguir una mayor eficiencia lo recurrente es ajustar los costes con cierres de oficinas y salidas de personal. En la actualidad, la entidad más eficiente (sin tener en cuenta los resultados por operaciones financieras) en España es la nacionalizada Bankia, con un 46,91%, algo más de 10 puntos porcentuales por debajo que un año antes, cuando ya había acabado su reestructuración. Pero para llegar a esta ratio el banco ha adelgazado su estructura en 1.000 oficinas y 6.000 empleados. Aunque también ha sido necesario poner la máquina de hacer negocio a tope y reducir otros costes.

El cierre de sucursales

El resto de los grandes bancos no han tenido que pasar por un ajuste marcado por Bruselas, pero también se han sometido a duras dietas de adelgazamiento. Solo en el último año, Santander ha cerrado 556 sucursales en España, para operar con 3.511. BBVA también ha prescindido de 118 locales en el país; CaixaBank, de 185, aunque todavía tiene 5.251; Popular ha cerrado 37, y Sabadell, 98. Mientras que Bankinter sigue con sus 360. Bankia mantiene las 2.009 que tenía hace dos años tras su ajuste.

Los ajustes de personal

Daba la sensación de que el ajuste había finalizado, pero solo en 2014 la gran banca cerró 1.056 sucursales, a las que habría que sumar las clausuradas por la banca nacionalizada. Este cierre de oficinas ha ido acompañado de otro goteo de salidas en la gran banca, pero que han sido pactado con la plantilla. En total, han salido 6.747 empleados. De ellos, 2.427 corresponden a Santander; 1.756, a BBVA; 738, a CaixaBank, y 910, a Bankia. En Popular han dejado el banco 371 empleados, casi lo mismo que en Sabadell, con 548 empleados menos.

El caso de Bankinter

Solo Bankinter ha creado empleo, con 97 trabajadores nuevos. Bankinter es el único banco que desde que se inició la crisis mantiene casi intacto el número de oficinas y de plantilla. En este último caso, incluso creando empleo. A estas cifras hay que sumar, como en el caso de las oficinas, las salidas de plantilla de los bancos nacionalizados en los que aún continuaba el ajuste el pasado año, como es el caso de Catalunya Banc.