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El pragmatismo de BP

BP se repliega por una prolongada caída del crudo. La mayor compañía de petróleo y gas de Reino Unido está siendo más agresiva que muchos rivales, pero también se enfrenta a más problemas.

Aunque Shell advirtió de una “reacción exagerada” al precio, el consejero delegado de BP, Bob Dudley, está planificando bajos precios del petróleo a corto y medio plazo. Ayer, BP anunció un presupuesto de gastos de capital este año de 20.000 millones de dólares (unos 17.500 millones de euros), un 20% por debajo de las directrices anteriores e inferior a los 22.900 millones dólares invertidos en 2014. Eso es más agresivo que Shell o Exxon.

Hay más. BP, como su homólogo de menor tamaño BG, pero a diferencia de Shell, también asumió un cargo por perdidas de valor de miles de millones de dólares en activos en el último trimestre de 2014, debido a los menores precios del petróleo. Además, se comprometió a reducir los costes aún más después de la congelación salarial y el recorte de empleos.

BP no está respondiendo a ninguna presión actual en la caja. Una combinación de 32.800 millones de dólares en flujo de caja operativo en 2014 –por encima del objetivo– y 4.700 millones en ventas de activos fue más que suficiente para pagar los gastos, incluyendo dividendos y recompra de acciones.

Incluso en el cuarto trimestre, el beneficio neto superó las expectativas, aunque la sorpresa estuvo más sobre el papel que en las operaciones. Un cambio contable en productor ruso Rosneft, en el que BP tiene una participación de 19,75%, agregó 470 millones de dólares al beneficio operativo.

BP no puede darse el lujo de estar satisfecho. Se enfrenta a los riesgos persistentes del vertido de Macondo en 2010 que podrían suponer miles de millones más en multas.

Su primer objetivo es preservar el dividendo. A juzgar por la rentabilidad del 6%, los inversores no están completamente convencidos de que lo vayan a lograr, aun con un sólido balance. Tal vez la mejor esperanza para BP es que otros productores finalmente sigan el ejemplo de Dudley. Menos inversión podría llegar a hacer el mercado del petróleo menos desalentador.