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El ejemplo de los bonus suizos

Los bonus de deuda bancaria de Suiza son dignos de imitación. UBS afirmó el pasado viernes que seguiría a Credit Suisse en el pago de parte de los incentivos de 2014 en bonos perpetuos que quebrarían si las ratios de capital se debilitan. Rivales europeos como Barclays y Deutsche Bank, que solo aplazan los pagos en efectivo y acciones, deberían tomar nota.

Pagar bonus bancarios en forma de bonos tiene sentido. Los incentivos en efectivo son difíciles de recuperar, mientras que las adjudicaciones de acciones tienen un lado positivo ilimitado. Antes de la crisis financiera de 2008, ambos impulsaron a los banqueros –y especialmente a los operadores– a incrementar el riesgo.

Los incentivos en efectivo son difíciles de recuperar y la adjudicación de acciones tiene un lado positivo

El movimiento de UBS desarrolla un esquema de bonos que ya está en funcionamiento. En 2013, los banqueros que ganaron más de 300.000 francos suizos o 300.000 dólares recibieron el 40% de sus bonus en instrumentos de deuda Tier 2 que con un plazo de cinco años, pero pagaban un interés anual. Bajo el nuevo plan, UBS tiene la intención de hacer que estos mismos pagos estén en el llamado capital adicional Tier 1 (AT1, por sus siglas en inglés), una forma aún más subordinada de deuda.

El atractivo para UBS es que los instrumentos AT1 cuentan para los requisitos de ratio de apalancamiento y son exigidos por los reguladores suizos. El recurso de los accionistas de UBS es que los ejecutivos estén fuertemente desincentivados para traspasar los límites. Al igual que en 2013, los bonus se eliminarán por completo si la posición de capital del banco cae por debajo del 7%. Para los miembros del consejo de administración, el umbral es del 10%. Los pagos de cupones, que actualmente están en el rango de 3-5%, se pueden cancelar si UBS no logra alcanzar un beneficio antes de impuestos ajustado.

Dadas las restricciones de los premios en deuda anteriores de UBS, los más de 5.000 afectados de la plantilla no notarán mucha diferencia.

De cualquier forma, la idea general es lo suficientemente sólida como para que otros bancos europeos la apliquen. Barclays y los inversores de Deutsche deberían presionar para seguir su ejemplo.