Colocan deuda en enero por 5.000 millones

Empresas y banca emiten a mínimos al calor del BCE

Oficinas en Madrid de Ahorro Corporación, grupo de servicios financieros encargado de la subasta de bonos y letras del Tesoro Público español.
Oficinas en Madrid de Ahorro Corporación, grupo de servicios financieros encargado de la subasta de bonos y letras del Tesoro Público español. EFE

Enero es tradicionalmente un mes de abundancia de emisiones de deuda en el mercado de capitales. El año acaba de comenzar y los gestores están ávidos de tomar posiciones y de ir construyendo sus carteras, incluso de tomar riesgos que en otro momento, ya con el año más avanzado, no adquirirían ante la posibilidad de echar a perder el ejercicio. Con todo el año por delante, en enero hay margen para enmendar errores, aunque el horizonte de mercado no pueda ser más halagüeño para la renta fija. El BCE está a punto de anunciar un plan de compra de deuda soberana por un importe que podría rondar los 500.000 millones de euros y que promete generar una profunda onda expansiva en el conjunto del mercado, más allá de la deuda pública. Ante esa expectativa, que se prolonga desde hace meses, la rentabilidad de la deuda ha caído a mínimos y el bono soberano español a diez años se ha llegado a pagar por debajo del 1,5%.

En lo que va de año, las empresas españolas han emitido deuda por 2.450 millones de euros y los bancos han hecho otro tanto, por 2.500 millones de euros. Los emisores son nombres habituales en el mercado de capitales –Gas Natural, Iberdrola, BBVA y Banco Popular– y no tan comunes, como Cajamar –con una emisión de cédulas hipotecarias– o El Corte Inglés, que ha comenzado el año con fuerza con dos emisiones por importe conjunto de 600 millones de euros después de estrenarse con su primera colocación de deuda en el mercado el pasado noviembre.

“Los volúmenes y plazos cada vez son más largos y hay mucha demanda. Es de esperar que seguirá este ritmo de emisiones de deuda”, sostiene Diego Mendoza, analista de AFI. El peor momento para financiarse en el mercado sin duda quedó atrás y las puertas están abiertas para los emisores, a pesar de la volatilidad que ha reinado en el inicio del año ante la incertidumbre por el resultado de las elecciones en Grecia. “Con este nivel de tipos es imposible que los grandes emisores no se estén planteando emitir deuda. La curva de tipos se ha estrechado en unos 10 puntos básicos en apenas una semana”, explica Javier Barrenechea, subdirector de financiaicón de proyectos de Ahorro Corporación. En este contexto, Gas Natural ha logrado emitir deuda a diez años al 1,38%, mínimos para la gasista y por debajo incluso del coste de financiación del Tesoro a ese plazo.

Reestructuración de la deuda

“La financiación no bancaria está más barata que la bancaria. El mercado no pone trabas”, explican fuentes financieras. De hecho, uno de los fenómenos que está propiciando el entorno de tipos en mínimos es el de la reestructuración de la deuda, como es el caso de El Corte Inglés, que reconocía en nota de prensa que las emisiones de bonos sénior “se utilizarán para disminuir deuda bancaria”, en una operación que “permite reducir el coste y alargar la vida media de la deuda”.

Desde Société Générale apuntan que el momento es propicio para ir controlando el coste de financiación, aprovechando las nuevas emisiones para abaratarlo y después de que la banca y las grandes empresas hayan hecho ya abundante acopio de liquidez con el que ir afrontando vencimientos. Aun así, esta estrategia es terreno reservado a los grandes emisores. El gran desafío está en abrir el mercado de capitales a las pymes y a empresas de tamaño mediano aunque con peor calidad crediticia que las grandes corporaciones que emiten deuda habitualmente. El proceso está en marcha aunque a paso lento.

Si bien hay preparativos, el excelente momento de mercado no ha llegado aún al Mercado Alternativo de Renta FIja (MARF), que aún no ha registrado nuevas emisiones. Tampoco ha habido emisiones en el arranque de año de bonos de alto rendimiento o high yield, después de que en 2014 se estrenaran en este ámbito Abengoa, Isolux Corvian, Almirall, OHL o Grupo Antolín. Pero la tendencia está ahí y para 2015 se espera el estreno de nuevos emisores, con mayor tolerancia hacia el riesgo por parte de los inversores. Desde AFI señalan que el porcentaje de emisiones con rating de BB, o bono basura y que se incluye en la categoría de high yield, ha aumentado desde apenas el 13% en 2013 al 37% en 2014 y al 41% en lo poco que ha transcurrido de 2015.

El BCE, clave para la paz en los mercados de capitales

El riesgo político que entraña un año plagado de citas electorales en España –con comicios municipales, autonómicos y generales– permanece ahora en un absoluto segundo plano en el mercado de capitales. La volatilidad y la inquietud que han inyectado en un primer momento las elecciones griegas no ha salpicado a la deuda española, que ha renovado mínimos históricos y tiene el camino libre para colocar emisiones en el mercado. Aun así, los expertos tampoco descartan algunas complicaciones en el segundo semestre del año, aunque sin llegar a enturbiar el panorama. “Quizá sea más difícil el segundo semestre, aunque Podemos ya es un efecto que empieza a estar descontado por los inversores”, señalan desde Ahorro Corporación.

En cualquier caso, la gran esperanza está puesta en el BCE y el programa de compra masiva de deuda soberana que estaría a punto de anunciar. Esas adquisiciones podrán servir para absorber los picos de volatilidad que surjan en el mercado y para dar estabilidad, según apuntan desde Société Générale.

El QE, que no está previsto incluya la compra de deuda corporativa, servirá de hecho para activar el apetito de los inversores por la renta fija privada. No en vano, nuevas compras de deuda pública derrumbarán todavía más el rendimiento de los bonos soberanos, con lo que la inversión se desplazaría hacia activos de mayor riesgo, que incluirían por tanto a la deuda corporativa. “Habrá una onda expansiva de esas compras en el mercado de renta fija privada”, señalan fuentes financieras. En definitiva, la intervención del BCE en el mercado de deuda soberana deberá servir para reactivar los canales de financiación del sector privado, falto de crédito bancario, después de haber abaratado profundamente el coste de financiación de los estados desde el verano de 2012.