En 1997 la facturación en el extranjero solo suponía el 23,8%

El Ibex factura en el exterior

Las cotizadas marcan un récord de negocio internacional. El 63,6% de sus ingresos proviene de otros países

 Vista de una pantalla de la Bolsa de Madrid que muestra el principal indicador de la bolsa española, el IBEX 35.
Vista de una pantalla de la Bolsa de Madrid que muestra el principal indicador de la bolsa española, el IBEX 35. EFE

Durante las dos jornadas en que se desarrolla Spain Investors Day las mayores empresas cotizadas españolas tendrán una oportunidad única para que sus máximos responsables detallen de primera mano sus planes estratégicos y su estado financiero a los inversores internacionales que se dan cita en el foro. En esta ocasión, éstos comprobarán cómo las firmas del Ibex 35 han acelerado en su rally por ser más multinacionales y por aumentar su negocio en el exterior.La facturación fuera de España de las empresas del Ibex 35 alcanzó el record del 63,6% del total de sus ingresos en el primer semestre de 2014 -el último dato disponible proporcionado por BME (Bolsas y Mercados Españoles)-.

Desde 1997, cuando esas ventas suponían solo el 23,8%, han crecido casi 40 puntos. Ya en plena recesión, en los últimos siete años, el aumento del negocio en otros países ha ascendido 16,7 puntos.“Hace años el crecimiento de la facturación exterior era muy rápido porque veníamos de niveles muy bajos. Entonces se pusieron los mimbres para un desembarco internacional que no es tan sencillo. Con la crisis se ha redoblado el esfuerzo por la salida a otros mercados”, señala Domingo García Coto, director del servicio de estudios de BME, quien destaca que las grandes cotizadas nacionales, las que más presencia en otros países tienen, tradicionalmente también disponen de más fondos foráneos en su capital.

“Las empresas cotizadas de todos los tamaños han realizado un importante esfuerzo de apertura en el exterior en busca de nuevos mercados, y este negocio ha sido un soporte fundamental en momentos de debilidad de consumo interno”, coincide Miguel Barroso, socio de la consultora Deloitte. “La capacidad internacional de nuestras empresas es muy sólida. Nuestras exportaciones representan un 34% del PIB, un ratio que se sitúa por encima de países como Reino Unido, Francia o Italia”, añade.

Ricardo Martínez Rico, presidente de la firma de servicios profesionales Equipo Económico, agrega otra cifra: “El valor de todas la inversiones de las multinacionales españolas en el exterior en 1996 suponía un 3,5% del PIB. En 2013 alcanzó el 45,5%. Eso es muy positivo para las compañías, porque diversifican sus negocios en diferentes países y son menos dependientes de los ciclos económicos en España. Además, muestran que son muy competitivas, ya que son capaces de luchar con duros rivales en mercados como EE UU o Reino Unido”. Por último, aclara que también facilita nuevas fuentes de financiación. “Esta vuelta a la normalidad en la captación de recursos, va a hacer que las compañías españolas regresen a la búsqueda de oportunidades en el exterior y veremos de nuevo más adquisiciones”, opina.

Hay cotizadas que dependen casi en su totalidad del negocio exterior. El 100% de la facturación de Grifols proviene de otros países. Le siguen Técnicas Reunidas (98%), Amadeus (94,6%), Gamesa (89,4%) y Abengoa (86,2%). Por el lado contrario, hay compañías que centran su negocio en España como Jazztel, Grupo BME o Bankinter, que no reciben ningún ingreso de fuera. Bancos como Caixabank, Bankia, Sabadell y Popular tampoco cuentan apenas con intereses foráneos. En el total de empresas cotizadas, incluyendo las del mercado continuo, 147.705 millones de euros en ventas llegan desde otros lugares del globo.

Incertidumbres

La coyuntura económica también pone algunas dudas sobre el escenario de internacionalización. Luis Buceta, director de inversiones en renta variable de BNP Paribas Wealth Management, destaca que la caída del precio del crudo afectará a los ingresos de compañías energéticas y otras vinculadas a la construcción de ingeniería ligada al petróleo. Aunque hay un segundo reto. “La posible deflación en la zona euro afectará igualmente a empresas que no pueden subir los precios”, asegura. Por otra parte, sí cree que la devaluación del euro va a beneficiar a las multinacionales españolas porque las repatriaciones de ingresos “provendrán en divisas infladas” y porque se será “más competitivo frente al dólar”.

“Los grandes retos siguen ligados a la búsqueda de nuevos mercados”, opina el socio de Deloitte. “Tradicionalmente se ha apostado por Latinoamérica, así que la asignatura pendiente española está en Asia”, confirma Emilio Ontiveros, presidente de AFI (Analistas Financieros Internacionales). Este experto destaca, además, que la internacionalización ha facilitado el crédito más barato en los mercados para estas empresas y gracias a ello han obtenido liquidez. “Precisaban de otros ingresos ante la atonía en España y han hecho de la necesidad una virtud”, añade Ontiveros.

La entrada en otros mercados comenzó por las zonas más sencillas, tanto Europa y EE UU como Latinoamérica por el idioma, pero llega el turno de otros países “más complejos”, apunta Sebastián Albella, ‘senior partner’ del bufete Linklaters. “La seguridad jurídica de las inversiones será la clave absoluta. Esta es la razón por la que las empresas españolas han apostado por una economía mediana como Chile, y ahora también por Colombia, y sin embargo no ponen ni un euro en Venezuela o Argentina”, agrega este experto que señala, a su vez, a Malasia y Singapur como dos posibles lugares estables en Asia dentro de los países emergentes donde pueden llegar las españolas.