Planes de pensiones: un clásico de cara a la jubilación

Llegar a viejo en plenas facultades… económicas

El 40% de los españoles ahorran, pues tienen miedo a no cobrar pensión pública

Son pocos los españoles que conocen las reformas del Gobierno que afectan a las pensiones.
Son pocos los españoles que conocen las reformas del Gobierno que afectan a las pensiones.

No cobraremos pensión pública. De momento, ningún político ha incluido esta propuesta en su programa electoral, pero sí es un pensamiento que está muy extendido entre la población española. De hecho, así lo afirman uno de cada cinco encuestados menores de 55 años en el informe El comportamiento ciudadano en la planicación de la jubilación, realizado por ESADE y patrocinado por VidaCaixa.

Otros, algo menos pesimistas, creen que no llegarán a fin de mes con su jubilación, en concreto el 47% de los consultados. Ante este panorama de deterioro en la confianza del sistema público, lo lógico sería empezar a ahorrar por nuestra cuenta cuanto antes para tener un dinerillo que nos sirvan para vivir suficientemente bien cuando lleguemos a los 67 años (recuerde que ya no nos jubilaremos a los 65 años, como hasta ahora).

Pero, al contrario de nuestros vecinos europeos, en España nos cuesta guardar dinero para disfrutarlo dentro de unos años. Aunque la actitud ahora es un poco mejor, ya que el mencionado estudio indica que las personas que ahorran llegan al 40% del total, cuando hace cinco años eran solo el 30%.

Además, se trata de unos porcentajes que aumentan considerablemente a medida que le vamos viendo las orejas al lobo, es decir, nos vamos acercando a la edad de retiro. Aunque, a tenor de todas las recomendaciones de los expertos, eso no es lo correcto. Lo ideal sería empezar a hacer hucha desde jóvenes –el estudio de ESADE concluye que solo un 24% de quienes tienen entre 18 y 35 años ahorran–, incluso a partir de nuestro primer sueldo.

¿Cómo? “La incertidumbre sobre la sostenibilidad de las pensiones públicas acentúa la creciente concienciación de cara a acumular un cierto capital para poder disminuir la diferencia de ingresos que se creará llegado el momento de la jubilación, y poder mantener así nuestro nivel de vida”, asegura Jaime Kirkpatrick, consejero delegado de Aegon España. “Desde esta perspectiva, los planes de pensiones son productos diseñados para preparar con suficiente antelación el ahorro para la jubilación a través de un ahorro periódico programado y bonificaciones especiales”, señala.

Tipos de inversiones

Además, como destaca Juan José Velasco, director del Instituto Aviva, permiten la diversificación del ahorro en función del perfil de riesgo y expectativas de cada persona. “Existen desde planes de pensiones que invierten la totalidad de sus fondos en valores de renta fija muy conservadores y con bajo nivel de riesgo, hasta planes de pensiones de un perfil de riesgo alto que invierten la totalidad de los fondos en Bolsa, orientados a personas atrevidas que buscan rentabilidades elevadas pero también pueden asumir el riesgo inherente a las mismas.Entre ambos extremos se encuentran todas las opciones de perfil mixto capaces de adaptarse a las necesidades de cada persona”.

Efectivamente, los planes de pensiones, con sus pros y sus contras, siguen siendo el principal instrumento para lograr un complemento a la pensión pública –seamos optimistas y descartemos la idea de que el sistema quebrará– el día de mañana. La filosofía de este producto se basa en premiar el ahorro hoy para ayudar a disponer de dinero en el futuro. Para ello, su principal atractivo consiste en un tratamiento fiscal muy ventajoso que permite la deducción de las cantidades aportadas, hasta los límites establecidos, de la base imponible del IRPF difiriendo la tributación al momento en el que recibimos las prestaciones.

La campaña comercial de los planes de pensiones viene fuerte este año. Se ofrece hasta un 4% de bonificación si el cliente cambia de banco o aseguradora

Este es el gancho con el que cada año las entidades intentan captar a nuevos clientes de productos de ahorro a finales de año, argumentando que estos días tenemos la última oportunidad para aplicar las ventajas fiscales en la declaración de la renta que presentaremos en unos meses. Y en esta ocasión, la campaña comercial de bancos, cajas y aseguradoras viene pisando fuerte.

Las entidades llegan a ofrecer hasta un 4% de bonificación para conseguir que un cliente abandone a la competencia y entre por su puerta. Los regalos, un ejercicio más, hacen su aparición añadiéndose a las tradicionales cuberterías o juegos de sartenes, que nunca vienen mal, los aparatos tecnológicos –tabletas, televisores, móviles, etcétera– para perfiles de clientes menos tradicionales y, normalmente, de menor edad.

Sobre estos reclamos los expertos no se cansan de advertir que no deben ser el elemento principal a la hora de tomar una decisión, ya que lo importante es la calidad de las condiciones de estos productos. Y para que nadie argumente su falta de liquidez a la hora de suscribir un nuevo plan de pensiones, las entidades refuerzan este año su oferta de préstamos blandos destinados a tal fin, en algunos de los casos con tipos de interés 0% para animar a los clientes.

Y es que 2014 será el último en el que las aportaciones por persona pueden llegar a los 12.500 euros, para los mayores de 50 años, y los 10.000 euros para el resto. A partir del 1 de enero, según la reforma que se aprueba estos días en el Parlamento, habrá un único límite para todos los partícipes: 8.000 euros al año. Aunque parece que nuestra preocupación por cómo estaremos de viejecito no nos hace informarnos sobre la reforma fiscal o sobre los cambios que se están aplicando en el sistema público de pensiones y otras medidas encaminadas a potenciar el ahorro.

Así se desprende del último informe elaborado por el Observatorio Caser de Pensiones, que señala que a pesar de que ha sido un tema de actualidad y que ha ocupado espacios privilegiados en los medios de comunicación, los españoles tienen un escaso conocimiento de las medidas implementadas por el Gobierno en la última reforma.

Así, una amplia mayoría, el 61% de los encuestados, afirma que no conoce las nuevas medidas que afectan a jubilación y las pensiones. En cuanto a las desventajas de los planes de pensiones, lo que hace desistir a parte de los interesados es que, dado el objetivo de ahorro finalista de estos instrumentos, solo se puede recuperar el dinero antes de la jubilación en casos excepcionales, tipo desempleo –cada vez más común–, enfermedad grave o riesgo de desahucio. O al menos hasta ahora, ya que a partir del 1 de enero se podrán rescatar el dinero de los planes pasados 10 años. Ahí tiene otra de las reformas que debería conocer.