En algunos países de América Latina, la RSE puede servir como prevención del populismo

El despertar de las empresas latinas

Las grandes compañías orientan sus acciones hacia las necesidades sociales no cubiertas por los Estados

Vista de uno de los barrios más visitados de Valparaíso (Chile).
Vista de uno de los barrios más visitados de Valparaíso (Chile). Getty Images

La Responsabilidad Social Empresarial en América Latina se va abriendo paso, poco a poco, en un continente muy distinto al europeo y a Estados Unidos: la gran mayoría de las empresas son pymes y la cobertura social de los Gobiernos es mucho menor, por lo que las empresas muchas veces dedican su RSE a cubrir esas necesidades en lugar de a actividades relacionadas con su ámbito de negocio.

Un informe reciente de Deusto Business School, firmado por Manuel Escudero –asesor especial del Pacto Mundial de Naciones Unidas– y Jessica García Lama, señala que el rápido desarrollo económico y el crecimiento de las clases medias ha abierto una brecha con las clases menos favorecidas, que no han sido cubiertas de manera suficiente.

De ahí que “los Gobiernos presionen a las empresas, sobre todo las multinacionales, para que contribuyan al desarrollo del país y los ciudadanos hagan lo propio para que cubran las necesidades que los Gobiernos no proveen”.

Las condiciones laborales, la salud y la educación son a menudo los sectores a los que dedican las empresas su RSE, según Antonio Vives, director de la consultora Cumpetere y profesor de la Universidad de Stanford (California).

Los países con más desarrollo de prácticas empresariales responsables son Brasil, Colombia, México, Chile y Perú

“Se enfatiza el empleo de colectivos menos favorecidos, la filantropía, el desarrollo comunitario”, señala, “aunque muchas veces estas actividades no sean consecuencia del impacto de su actividad y se conviertan más en demostraciones de solidaridad con la problemática local ante la falla de los Gobiernos, particularmente los locales. La verdadera RSE se distorsiona y se adapta en función del entorno en que la empresa actúa”.

Mientras en Europa basta en muchos casos con cumplir la ley para realizar prácticas de RSE, en América Latina queda a discreción de las empresas. Núria Vilanova, presidenta del Capítulo Ibérico del Consejo Empresarial de América Latina (CEAL), cita el ejemplo de petroleras o mineras que “han asumido la responsabilidad de crear centros de asistencia sanitaria, escuelas de educación infantil o incluso carreteras”.

El enfoque que se le da a los temas medioambientales está, añade Vilanova, íntimamente ligado a la acción social, especialmente en Perú y otros cercanos, donde “la Madre Tierra, la Pachamama, es parte fundamental de su sistema de valores y las agresiones contra el mismo se consideran violaciones contra la propia pervivencia de la sociedad y su cultura”.

Vives cree, en cambio, que se le presta menos importancia que en Europa, al igual que a los informes sobre sostenibilidad. Los que no tienen mucho peso son los temas de gobernanza corporativa, puesto que el 99,5% de las empresas son pymes y la mayoría de ellas, familiares.

A nivel académico están surgiendo también iniciativas, apunta León Gómez Rivas, profesor de Ética y Pensamiento Económico de la Universidad Europea de Madrid, que cita como ejemplo la Red Iberoamericana de Universidades por la Responsabilidad Social Empresarial (Unirse). 

Países

De los países más desarrollados en RSE, Vives destaca a Brasil, “que tiene una tradición de preocupación por temas sociales y ambientales, y donde ha habido liderazgo empresarial, en parte por la existencia de un gran número de grandes empresas”. También Colombia, donde las empresas intentan paliar los impactos del conflicto armado, y México, “en parte por el liderazgo de algunas empresas y por su proximidad al mercado de EE UU, que a veces demanda responsabilidad en la producción”.

En Chile y Perú destacan las empresas mineras y forestales –en el caso de Chile la RSE también está reforzada por el gran desarrollo de las instituciones–. Según Vilanova, se les exige un fuerte compromiso medioambiental por parte de las comunidades indígenas. “En Perú se han llegado a paralizar proyectos”, recuerda.

A nivel académico, las universidades chilenas, como las argentinas, vienen mostrando gran interés por la RSE, añade Gómez Rivas, con iniciativas patrocinadas en muchos casos por empresas españolas, como Santander, Telefónica o BBVA. 

Prevenir el populismo

La RSE puede servir como prevención del populismo. Ocurre así en Venezuela, donde “se centra claramente en la acción social”, resalta Núria Vilanova, “para tener el apoyo de los ciudadanos y blindar así posibles ataques del populismo”. Un caso paradigmático es el de Ron Santa Teresa, “donde el presidente de la compañía decidió hacer frente a una invasión de las propiedades de la compañía por parte de una banda con un plan de integración y empleo, y ahora está liderando un proyecto mucho más ambicioso, llegando incluso a las cárceles, a través de una iniciativa vinculada al rugby, el espíritu de equipo y la superación personal”.

Como ejemplos de buenas prácticas, Vives destaca el desarrollo comunitario de cementeras en México para facilitar la construcción de viviendas dignas, o los esfuerzos por combatir la corrupción en una alianza de productoras de equipamiento de servicios de agua potable y alcantarillado en varios países del continente. Sin embargo, insiste en recordar que estos casos son buenos ejemplos a seguir, pero no representan la realidad empresarial general.

En general, en los países emergentes hay una visión de las empresas “como fuente de esperanza”, a diferencia de los países desarrollados, donde se las ve con más “reticencia”. Así lo indica un estudio de la empresa de comunicación Burson-Marsteller y la televisión estadounidense de economía CNBC, realizado en Brasil, entre otros lugares.

En los recientes Premios de la Fundación Corresponsables fueron galardonados, entre otros, ArcelorMittal México por Yo quiero ser, una iniciativa para prevenir las adicciones en jóvenes de entre 10 y 14 años, y la aerolínea LAN Perú, por Cuido mi destino, un programa de recuperación de espacios públicos emblemáticos por parte de estudiantes de secundaria. Entre los ganadores y finalistas hubo también representantes de Colombia y Chile –además de España–.

Aunque abundan las iniciativas en educación, es en este ámbito, y en el de la igualdad de género, donde, a juicio de Vilanova, hay que “pisar el acelerador”.