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El exagerado temor por Alemania

Con un crecimiento del PIB de solo un 0,1% en el tercer trimestre, es justo decir que las recientes noticias sobre la economía alemana han sido pobres. Sin embargo, no sería prudente estar demasiado atrapados por el bombo de la desaceleración. Aunque la Comisión Europea ha rebajado su previsión de crecimiento para 2015 a un 1,1% a principios de este mes, las investigaciones de UBS indican que esta debería acercarse más al 1,5%. A pesar de la renovada incertidumbre sobre la vacilante economía de la zona euro y sobre la política del Banco Central Europeo, en particular, Alemania es todavía lo suficientemente competitiva como para allanar el camino hacia el crecimiento de la zona de la moneda única el próximo año.

Es cierto, los datos alemanes publicados hasta el momento este mes han sido decepcionantes. Los índices de gerentes de compras, los pedidos a fábrica y la producción industrial fueron inferiores a las previsiones de consenso. Los pedidos y las cifras de producción, en particular, continuaron con la caída interanual. Pero los índices de gestores de compras aún estuvieron por encima de 50, un nivel consistente con una expansión de la actividad. Por otra parte, a diferencia de los pedidos a fábrica y producción industrial, con datos de septiembre, los índices PMI se refieren a octubre. Como tales, deberían ser un reflejo más oportuno de la economía.

Con respecto al año que viene, en UBS consideramos que la Comisión Europea ha subestimado una serie de vientos económicos favorables para Alemania.

En primer lugar, Alemania debería conservar una ventaja con los mercados emergentes, que todavía son los principales consumidores de las exportaciones alemanas. En medio de los débiles datos de septiembre, los pedidos de maquinaria –uno de los favoritos de los mercados emergentes– todavía se recuperaron, con fuertes órdenes de clientes en el extranjero. Aunque el crecimiento en muchos mercados emergentes se ha desacelerado, el euro también se ha debilitado. Esto hace que las exportaciones alemanas sean más baratas y atractivas para los compradores extranjeros. Dado que las exportaciones son un importante motor de la economía alemana, la fuerza continuada en esta área tendrá un impacto clave.

El país es todavía lo bastante competitivo como para impulsar el crecimiento de la zona euro

En segundo lugar, es probable que los gastos de capital sean más elevados de lo que la CE asume. La Comisión supone que la inversión empresarial seguirá recuperándose el año que viene, a medida que la demanda mejore. Sin embargo, esta tibia evaluación no refleja plenamente un factor importante. Los gastos de capital alemán no solo se elevan en respuesta a repuntes en el impulso económico, por lo general aumenta bruscamente. Si el impulso actual continúa, esto será más positivo para los gastos de capital de lo que la CE está sugiriendo. La economía alemana tiene más flexibilidad –en el mercado de trabajo, por ejemplo– para responder a las nuevas tendencias.

En tercer lugar, el impulso en la construcción debería continuar el próximo año y tener un mayor impacto del que el análisis de la CE implica. Gran parte de la actividad de la construcción se había aplazado hasta que se terminara la legislación de vivienda pendiente –la llamada Mietpreisbremse–. Ahora que esta se ha aprobado, ello debería dar rienda suelta a proyectos parados.

Además de estas tres áreas, el crecimiento alemán encontrará apoyo en una serie de ámbitos que ya describe la CE. Unos tipos de interés muy bajos harán que las condiciones financieras sean expansivas y apoyarán la demanda interna. Una inmigración fuerte, una baja tasa de desempleo, la introducción del salario mínimo y una recuperación sostenida del mercado inmobiliario alemán continuarán impulsando el consumo privado. El incremento de los salarios reales en un 1,5% (2,5% nominalmente) debería apuntalar un mayor crecimiento en el 2015.

Los riesgos para el crecimiento económico siguen estando en Europa. El crecimiento global puede debilitarlo. El euro podría ser más fuerte de lo esperado. La crisis de Ucrania podría complicarse. Sin embargo, incluso si Alemania o la zona euro sucumben a uno de estos problemas potenciales, el estímulo aún no está del todo fuera de la mesa. Salvo circunstancias altamente inesperadas, Alemania debería seguir siendo un motor principal del crecimiento europeo el año que viene.