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LinkedIn se enfrenta a un dilema que ya es familiar para las empresas de internet en China. Callarse y complacer a los censores o renunciar y volver a casa. La historia suele terminar con la retirada. Pero la red social de empleo podría ser capaz de aguantar.

A principios de este año, LinkedIn impuso controles severos en su sitio chino a contenidos que pudiesen caer mal a los censores. Los mensajes de los usuarios en China que mencionaban temas sensibles podían ser bloqueados tanto dentro como fuera de la República Popular. Mientras tanto, los usuarios de otros países que se referían al Dalai Lama o a la riqueza de los líderes chinos podían encontrarse con que algunos de sus puntos de vista no eran accesibles a los usuarios en China. A raíz de las denuncias, LinkedIn está retocando su enfoque. A partir de esta semana, los mensajes de los usuarios chinos serán visibles en el extranjero, incluso si están bloqueados en el país, según la compañía.

Sin embargo, LinkedIn tiene escasa motivación real para resistir a los censores. Su contenido básico parece inofensivo para molestar hasta al burócrata más paranoico. La mayoría de los usuarios no parecen sentir los efectos de la censura lo suficiente como para dejar de usar el servicio. Eso es una gran diferencia en comparación con Google, que se retiró del país debido a que ciertos términos de búsqueda estaban siendo bloqueados.

La conexión con China parece valer la pena. LinkedIn cuenta ya con más de cinco millones de usuarios en el país y estima que su potencial podría llegar a 144 millones, un número importante si consideramos que la red cuenta actualmente con 300 millones de usuarios en todo el mundo. Una reputación de autocensura demasiado entusiasta podría socavar sus esfuerzos para establecerse. Sin embargo, los inversores no están preocupados: las acciones de la compañía han subido más de un 9% desde el lanzamiento del sitio chino.

Pero incluso si el enfoque de LinkedIn funciona, es poco probable que siente un precedente. Muchas empresas de la web se encontrarán con que la censura china es incompatible con sus servicios. Y es poco probable que los propios censores aflojen a corto plazo. Como explicó el pasado 10 de septiembre el director de la Oficina de Información de Internet del Estado de China, internet es como un coche, “y todos los coches deben tener frenos”.