Cuantía máxima y mínima de las facturas

La historia jamás contada del plan de pago a proveedores

La historia jamás contada del plan de pago a proveedores

Le proponemos un reto. Haga una búsqueda en la hemeroteca-internet y consiga un titular con alguna crítica al plan de pago a proveedores. No la encontrará, seguro. Es más, es muy probable que sea una de esas medidas que de vez en cuando ponen en marcha los gobiernos, sean del color que sean, que menos contestación ha recibido por parte de la oposición política (fuentes socialistas lamentan: “por qué no se nos ocurrió a nosotros”) y de la opinión pública. La explicación a tanto éxito es fácil. Se trataba de pagar las facturas pendientes y el proceso contaba con la garantía del Estado, luego, ¿quién podía negarse? Y otro dato más: Italia, uno de los campeones del mundo en morosidad, junto con España y Grecia, ha copiado el modelo made in Spain y ya lo ha puesto en marcha; y sin pagar derechos de autor por ello.

Una vez concluido ese pago de las facturas atrasadas en tres fases, la Secretaría General de Coordinación Autonómica y Local del Ministerio de Hacienda ha explicado a CincoDías más allá de los datos de sobra conocidos por todos sobre el volumen de facturas abonadas (más de ocho millones), el número de proveedores beneficiados (más de 190.800) y el importe abonado (más de 41.800 millones de euros) las anécdotas de esta operación y todas las curiosidades que nunca se adjuntan en los comunicados de prensa.

La situación era tal que en apenas 15 días se cambió la ley para poder pagar

Vayamos por partes. ¿A quién se le ocurrió la idea de poner en marcha este mecanismo? “Al ministro Montoro”, responden al unísono distintos responsables del Ministerio. Las mismas fuentes recuerdan que a comienzos de 2012 la situación se había vuelto insostenible. “Los ingresos públicos se habían desplomado como consecuencia de la recesión, las administraciones públicas tenían limitado por ley contraer nuevas deudas a largo plazo para financiar gasto corriente, las líneas de liquidez de 2009 y 2011 no habían resuelto la morosidad en las operaciones comerciales y las empresas acumulaban tanto retraso que para algunas estaba comprometida hasta su continuidad. Por todo ello, había que actuar y había que hacerlo ya”, aseguran desde Hacienda. Además, lo peor, lo que ha diferenciado a esta crisis de cualquier otra anterior es que el grifo del crédito se había cerrado hasta para las administraciones. “Para un proveedor, ya no valía con acudir al banco y enseñar una factura pendiente de cobro con el sello de una administración pública. Nadie adelantaba dinero a nadie”, subrayan estas fuentes.

La decisión se toma a finales de enero, el 24 de febrero se aprueba la primera regulación y en dos semanas se dan luz verde a las normas básicas que iban a conformar el marco jurídico de esa ventanilla única habilitada para administraciones y proveedores. “Cuando ya tuvo forma jurídica el mecanismo, ahí fue cuando supimos que iba a funcionar”, admiten quienes estuvieron al frente de todo.

Negociación con la banca

Antes, había transcurrido la negociación con la banca, que no fue fácil y en la que participaron, además de Hacienda, Economía y el ICO. Se estableció la garantía del Estado y se fijaron unos tipos de interés que aunque elevados, eran inferiores a los que se pagaban entonces por la deuda española. A finales de mayo ya se estaban abonando las facturas que entraron en la primera fase, aquello echaba a rodar. Previamente hubo semanas de auténtica locura porque había que comprobar la veracidad de las facturas y sortear algún intento de fraude, que haberlo, haylo. La reacción de las distintas administraciones fue clave para lograr el éxito en tiempo récord y, por supuesto, la tecnología, basada en una plataforma informática que también se diseñó y montó en pocos días. Solo en un mes se recibieron más de 9.000 llamadas y 6.000 correos electrónicos y se publicaron centenares de notas aclaratorias según surgían los problemas.

Y tanta era la deuda pendiente acumulada que hubo facturas de todos los importes imaginables y algunas todavía emitidas en pesetas. Un total de 17.305 recibos de los ayuntamientos se encontraron en esa situación. De ellos, 841 eran anteriores al año 2000, incluso se han pagado cantidades de 1985 y 1986 por importe de casi 39 millones de euros. Entre las facturas aportadas por las comunidades, la de mayor cuantía fue una de 199,9 millones de euros para la puesta en marcha de un proyecto de gestión ambiental. Otros 690.474 recibos de las regiones fueron de menos de 100 euros. Los ayuntamientos y entes locales aportaron hasta 72 facturas de menos de 10 euros. ¿Se ha puesto el contador a cero? No, pero la deuda pendiente es mucho más asumible y no hay nada por cobrar de más de un año de antigüedad. Solo en los ayuntamientos, el pendiente de cobro ha pasado de los más de 8.500 millones de 2011 a poco más de 4.000 millones.

Coronas de los Reyes Magos o el periódico local

El proceso concluyó a comienzos de este año y Hacienda reitera que ya no habrá más planes a proveedores. “No va a hacer falta, con la factura electrónica y los plazos que fija la Ley de morosidad, las administraciones no volverán a acumular un nivel de deuda similar, porque quien lo haga será intervenido”, recalcan.

Por ello, muy pronto todo este proceso por el que se abonaron algunas facturas que llevaban en los cajones casi 30 años será historia. Y aunque por respeto y discreción desde el departamento que dirige Cristóbal Montoro no quieren señalar con nombres y apellidos, sí resuelven algunas curiosidades más: ¿Qué conceptos de todos los pagados son más curiosos? “Nos hemos encontrado de todo, la verdad. Gastos perfectamente asumibles como material de oficina, pero también las coronas de los Reyes Magos de la cabalgata navideña que estaban sin abonar desde 1992”. También fue llamativo encontrarse como un ayuntamiento no había pagado desde 2002 la construcción de un centro para la celebración de sus juegos ecuestres.

Y otra más. Un ayuntamiento había dejado de pagar la compra de dos rotativas a un proveedor japonés, cuyo importe total ascendía a 900.000 euros para la puesta en marcha de un periódico local, “ya que les resultaba demasiado caro hacer que el Consistorio saliera en la prensa de la comarca de manera favorable”, relatan divertidos los responsables de Hacienda. Hay que apuntar que esas rotativas nunca se estrenaron.