Frenazo de las exportaciones

El parón del sector exterior desafía la futura revisión al alza del PIB

El secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz.
El secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz.

La tormenta perfecta ha estallado en el sector exterior y amenaza con diluir el milagro económico con el que el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, bautizó a la brillante evolución de la economía española en el último ejercicio. La mejoría provocó que el Ejecutivo cambiará su previsión de crecimiento del PIB desde el 0,7% al 1,2% para este ejercicio. De esta última cifra, la mitad del avance vendría del sector exterior y la otra de la demanda interna (consumo de los hogares e inversión empresarial). La primera parte de la fórmula difícilmente se va a cumplir, según los datos facilitados por la secretaría de Estado de Comercio.

Las ventas de mercancías al exterior encadenan tres meses consecutivos de caída y cerraron el segundo trimestre con una caída del 2%. En el primer semestre el avance se limitó al 0,5% anual, muy lejos del 5% incluido en el cuadro macroeconómico en el que el Ejecutivo incluye sus previsiones para los grandes indicadores. El déficit comercial, que mide la diferencia negativa entre las ventas y las compras al exterior, se ha más que duplicado en un año, pasando de 5.824 a 11.882 millones, y ha roto la racha de tres años consecutivos de caída.

Todo ello pende como una amenaza sobre la revisión al alza del PIB que el ministro de Economía, Luis de Guindos, anunció para el próximo mes. Con un sector exterior en pleno retroceso difícilmente el Ejecutivo puede fiar todo el crecimiento de la economía nacional a un consumo de los hogares y a una inversión empresarial asentadas todavía sobre bases inestables.

¿Qué razones han provocado ese frenazo de las exportaciones? En primer lugar, la desaceleración económica de Alemania, Italia y Francia, nuestros tres grandes socios comerciales en el segundo trimestre, que absorben un tercio de las exportaciones. En ese período, Italia volvió a la recesión, Francia se estancó y Alemania sufrió un fuerte parón en su actividad económica. A la menor actividad en la zona euro hay que sumarle la fuerte caída de las ventas al exterior en otras zonas, como América Latina (-7,2%) u Oriente Medio (-12,1%), en gran medida por la apreciación del euro. Una moneda única fuerte frente al dólar encarece las ventas a otras zonas del mundo y resta competitividad a las empresas exportadoras, que en muchos casos deben rebajar precios o márgenes para competir con otras compañías.

Buenas previsiones a tres y doce meses

La lectura que el Gobierno hace de estos datos no es, ni mucho menos, tan negativa. El secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz, fue el encargado de valorarlos y de presentar ese retroceso como algo previsto. “Siempre dijimos que el sector exterior era la locomotora en tiempos de crisis y que la demanda interna tomaría el relevo en cuanto se asentará la recuperación. Antes, los medios internacionales hablaban de que España volaba con un solo motor, ahora lo hace con dos”. García-Legaz constató que se puede hacer una valoración positiva del sector exterior “mientras que las exportaciones de bienes crezcan y que haya superávit por cuenta corriente”. Este último, en su opinión, volverá a producirse por segundo año consecutivo como consecuencia del vigor del turismo y de los servicios no turísticos (consultoría, financieros, ingeniería, construcción), con fuertes crecimientos en los cinco primeros meses del año. Asimismo avanzó que en septiembre se presentará un paquete de medidas para impulsar las exportaciones.

El secretario de Estado de Comercio destacó algunos datos que, en su opinión, muestran el futuro prometedor para el sector exterior. Las exportaciones españolas, con un 0,5% en el primer semestre, son las que más crecen entre los grandes países de la zona euro, tan solo por detrás de Alemania, con un avance anual del 2,4% en el primer semestre. España supera a Italia, Francia o Reino Unido en el citado período.

Las importaciones, tras dos años de fuertes caídas, crecen con fuerza (un 5,3% hasta junio). Ese impulso es interpretado por el Gobierno como un síntoma de recuperación de la demanda interna, en especial en lo referente a los bienes de equipo. Con un crecimiento medio del 11,2% entre enero y junio, los mayores incrementos se produjeron en maquinaria para la industria o material de transporte. Desde las empresas creen que estos mayores pedidos puedan significar un rearme de la capacidad productiva.

García-Legaz también destacó que la base de empresas exportadoras sigue creciendo y que la última encuesta trimestral de expectativas a 2.000 compañías refleja un alza de pedidos en el exterior a tres y doce meses.

Portugal supera a Italia como tercer socio

Las empresas españolas venden el 63,6% de sus bienes en la Unión Europea. Alemania, Francia e Italia han sido tradicionalmente los tres mayores compradores. Esa clasificación ha sufrido un vuelco en la primera mitad de este año, en el que Portugal, con un 7,3% de las ventas, ha relegado a Italia a la cuarta posición, otra vez en recesión. El próximo mes puede caer al quinto en favor de Reino Unido, que ya absorbe el 7% de las ventas al exterior.

Alemania, el segundo mayor exportador del mundo, no creció en el segundo trimestre y amenaza con arrastrar a todas las economías de la zona euro que dependen comercialmente de la locomotora europea. El Bundesbank trató de enfriar ayer esos temores al aventurar un repunte de la actividad en la segunda parte del año, aunque advirtió que dependerá en gran medida de cómo se resuelva el conflicto económico con Rusia.

Los bienes de equipo siguen siendo el principal sector exportador, con un porcentaje del 20,2% del total de ventas al exterior. Todo ello pese a la caída del 4,1% del primer semestre, cimentada en la caída de pedidos de aeronaves desde Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, Francia o Reino Unido, y de maquinaria específica desde Noruega, India, Alemania o Brasil. Ese retroceso muestra tanto la debilidad de la zona euro como de los emergentes.

Las ventas al exterior han crecido en once autonomías y han caído en seis. La comunidad que más contribuyó al incremento de las exportaciones fue la Comunidad Valenciana, con una aportación de siete décimas, seguida por País Vasco y Cataluña, con cinco décimas. En el otro lado, la mayor contribución negativa se produjo en Madrid, con 1,9 puntos menos por el desplome de pedidos hasta junio frente a la cifra récord alcanzada en 2013.