Tribuna

Los mercados frontera y la cartera de los inversores

Sin lugar a dudas uno de los titulares que más se recordarán de 2013 será el que anunciaba el principio de la retirada de estímulos por parte de la Reserva Federal norteamericana. El famoso y ampliamente comentado tapering. Y sin lugar a dudas, tampoco se olvidarán sus consecuencias. Aunque tardó unos meses en materializarse, tras hacerse público en mayo, lo que es innegable es que desde el primer momento causó un importante impacto en los mercados. Y entre los más damnificados, los emergentes, que vieron como enormes cantidades de dinero salían de sus economías en dirección a los países desarrollados. Mucho se ha debatido sobre esta cuestión y, aunque es cierto que estos reembolsos procedían mayoritariamente de inversores minoristas, supusieron un duro golpe para los productos que invierten en estas regiones. En su mayoría cerraron el año con rentabilidades negativas. Poco a poco parece que las aguas han vuelto a su cauce y los inversores están volviendo otra vez sus ojos a estos mercados, tanto a través de renta variable como de bonos. En el medio de todo este proceso de ida y vuelta, los mercados frontera, considerados los herederos naturales de sus hermanos mayores, los emergentes, han ido adquiriendo cada vez más protagonismo en la cartera de los inversores. Sin embargo, quizá no esté demás aportar una serie de evidencias que demuestran sus diferencias y por qué ambas clases de activos han tenido comportamientos dispares.

Centrándonos en exclusiva en el espectro de renta fija gubernamental, el primer factor diferenciador es el que hace referencia a la edad. Si bien los fondos de bonos emergentes llevan ya bastantes años comercializándose en el mercado, el primer fondo de renta fija de mercados frontera data de 2010 y no fue hasta finales de 2013 cuando surgieron otros productos dentro de este segmento. Por tanto, nos encontramos todavía en una etapa incipiente.

Otro aspecto a tener en cuenta es el de la correlación. Los bonos de mercados frontera tienen una muy baja sensibilidad a las subidas en los treausuries norteamericanos, lo que hace de ellos una alternativa especialmente atractiva sobre todo teniendo en cuenta el escenario que se nos aproxima a corto y medio plazo en Estados Unidos. Se trata de mercados guiados por cuestiones domésticas por lo que disfrutan de mayor independencia que Brasil, México o Turquía, por citar solo algunos nombres.

Si el tapering afectó a los mercados emergentes en bloque, lo que conduce las rentabilidades en Nigeria es principalmente lo que ocurre dentro de sus fronteras, por lo que el principal riesgo que entrañan los fondos que invierten en estos mercados son los específicos de los países contenidos en sus carteras. De aquí se desprenden dos conclusiones fundamentales. La primera es que toda inversión en estos países debe hacerse necesariamente tras un análisis en profundidad de cada uno de ellos. Tras reuniones tanto con los legisladores locales como con otros actores independientes con el fin de poder crear un pronóstico lo más ajustado a la realidad posible. Frente a la percepción generalizada de que se trata de gobiernos opacos, la realidad es que, en general, son países con una sólida voluntad de proporcionar información. La segunda es que es necesario contar con una cartera ampliamente diversificada en cuanto a sus líneas, de tal manera que el inversor pueda beneficiarse de la independencia frente a factores externos de la que disfrutan estos países. Ello redundará también en una menor volatilidad gracias al equilibrio que se genera entre unas emisiones que se compensan con otras. En cuanto a si es más interesante invertir en divisa local o extranjera, creemos que ahora lo más atractivo es hacerlo en la primera.

Por último, resta por hablar de los rendimientos. En un escenario en el cual es muy difícil obtener altas rentabilidades en renta fija, este tipo de bonos están ofreciendo en torno a un 10-11%. Por tanto, son numerosos los motivos por los cuales los inversores deberían considerar estos mercados. A día de hoy ya son muchos los inversores sofisticados que los han incluido en sus carteras y creemos que en un futuro cercano estarán ampliamente aceptados y reconocidos como una sub categoría con identidad propia dentro del universo emergente.

Daniel Rubio es CEO de Capital Strategies Partners.