Tribuna

Acelerar la recuperación del sector de automoción

El sector de la distribución y reparación de vehículos se ha constituido como un actor clave para nuestra economía, así como un fiel indicador de su evolución. Actualmente representa el 2,5% del PIB del país. En concreto, los concesionarios oficiales dan empleo directo a 131.000 personas, el 90% de los cuales son contratos indefinidos, teniendo además un papel fundamental a la hora de recaudar parte de los más de 23.000 millones de euros que anualmente genera la automoción en impuestos. Estas cifras son pinceladas que prueban el valor y el potencial de un sector que, según los últimos datos y previsiones, está encaminando su recuperación tras varios años de contracción por la crisis económica que ha sumido al país.

El ejercicio 2013 consiguió 722.703 matriculaciones, lo que significa un repunte del 3,3% con respecto a las cifras de 2012, un ejercicio que no logró alcanzar las 700.000 matriculaciones, lo que le sitúa con el peor balance desde 1986. Esto indica un cambio de tendencia favorable en el sector, que se ha acentuado a lo largo del primer cuatrimestre de este año. En parte gracias a los planes de activación del consumo llevados a cabo por el Ejecutivo, los tan conocidos planes PIVE que ya van por su quinta edición y, según comunicación reciente del Ministerio de Industria, se mantendrán. No obstante, y pese a la subida del mercado, 2013 no ha sido el mejor año para la industria de las cuatro ruedas, ya que las redes de distribución están preparadas para vender más de un millón de coches y todavía se está lejos de este umbral. Recordemos que los concesionarios vendieron en 2007 más de un millón de unidades y que en 2013 solo consiguieron colocar en su canal de ventas 398.000.

Las características de esta industria, junto con sus necesidades y el impacto que tienen en la economía, hacen imprescindible que todos los agentes de la cadena de valor se involucren en su reanimación, sin olvidar a las Administraciones públicas y a la sociedad en su conjunto. En el caso concreto de los concesionarios, que suman 2.800 establecimientos en nuestro país, todavía cerraron 2013 con una rentabilidad negativa del 0,7% sobre facturación. Ahora bien, estos números rojos se han empezado a revertir en el primer trimestre de este ejercicio, y la previsión es que nuestras empresas acaben 2014 con una rentabilidad positiva de entre el 0,5% y 1%.

Uno de los principales motivos de esta evolución está siendo el efecto en el departamento de vehículos nuevos del plan PIVE, que ha supuesto el estímulo necesario para revitalizar la compra de automóviles. Aunque también tiene que ver el hecho de que la percepción respecto a la situación económica de nuestro país esté cambiando poco a poco y, sobre todo, a que el crédito a la hora de adquirir un vehículo se esté encontrando con menos trabas, lo que está provocando poco a poco un mayor porcentaje de operaciones aprobadas. En cualquier caso, esta mejora en los resultados de nuestros negocios también está vinculada con el recorte de gastos al que nos hemos visto abocados en los últimos años, una de cuyas principales consecuencias ha sido la dolorosa destrucción de casi 50.000 puestos de trabajo. Este dato también ha de ser matizado, ya que en 2013 volvimos a crear, de manera muy tímida, empleo neto.

Los concesionarios tienen un protagonismo capital a la hora de impulsar la recuperación y apuntalar el cambio. Un sector que está realizando grandes esfuerzos para acelerar esta situación, a pesar de ser uno de los más perjudicados por la crisis y el desplome de las ventas en España. Este año tiene que ser, forzosamente, el del afianzamiento, y las cifras del primer cuatrimestre indican que vamos por el buen camino. En este punto vuelvo a resaltar el efecto positivo de las ayudas públicas que, poco a poco, han logrado aflorar la demanda que el mercado ha ido reteniendo en los últimos años debido, sobre todo, al contexto económico y a la falta de confianza de las familias. Y es que los datos indican que existe una bolsa retraída de dos millones de compradores potenciales que aún no han dado el paso a cambiar de vehículo.

Según cálculos que manejamos en Faconauto, la demanda añadida del PIVE 5 –vehículos que no se hubieran vendido sin la existencia de este plan de ayuda– en 2013 fue de más de 77.500 unidades. Esto significa el 27,5% del total de vehículos vendidos el pasado año. Para 2014, hasta agosto, las previsiones son de 52.023 vehículos. Una cifra reseñable que contribuirá en gran medida a reforzar la aparente reanimación del consumo y las ventas de automóviles en nuestro país. También es importante destacar el efecto multiplicador que la industria del automóvil está proporcionando a las arcas públicas. La demanda añadida del plan PIVE, desde que se puso en marcha el primero en octubre de 2012 y hasta las previsiones de este año, se calcula en 140.334 vehículos. En cuanto al balance fiscal de esta demanda, se prevé que alcance una recaudación total de más de 502 millones de euros.

Como evidencian todos estos datos, el sector de la distribución y la reparación de vehículos se está afianzando y, además, está repercutiendo claramente en el impulso del consumo en general. No obstante, todos los agentes implicados deberemos continuar trabajando y esforzándonos para que las cifras esperanzadoras de cierre del ejercicio 2013 y del primer cuatrimestre de este año se mantengan en lo sucesivo. Solo así podremos afirmar que el previsible cambio de tendencia en la industria es una realidad y que en el sector se está produciendo una aceleración para salir de la crisis.

Jaume Roura es Presidente de la Federación de Asociaciones de Concesionarios de la Automoción (Faconauto)