Los gestores recomiendan diversificar los activos

¿Dónde invertir si los bonos rinden menos?

Conseguir rentabilidades atractivas en renta fija costará más por la caída de los tipos

invertir en bonos

El escenario de la inversión mundial ha dado un vuelco en el último año. La renta fija, a la que tan aficionados somos los españoles, ha perdido atractivo al tiempo que lo ha recuperado la renta variable, una circunstancia que ha dejado al ahorrador conservador absolutamente desconcertado. “Para la mentalidad del inversor, el estado actual de cosas es algo nuevo, pues se supone que la renta fija debería ser estable”, admite Andrés Sánchez Balcázar, codirector del equipo de deuda global de Pictet AM, que explica que “en los últimos 30 años, invertir en bonos ha sido relativamente fácil. Lo único que había que hacer era esperar a que los tipos de interés bajaran y obtener apreciación del capital más el cupón”. Sin embargo, a medida que fueron bajando los tipos de interés, la volatilidad se mantuvo relativamente estable y la rentabilidad, últimamente negativa. “Ahora los tipos de interés son muy bajos, pero la volatilidad, enorme y los inversores de renta fija se enfrentan a una situación inusual”.

Lo cierto es que, en general, los expertos coinciden en que los tiempos en los que invertir en deuda o bonos era absolutamente seguro han quedado atrás. “Los bonos son menos atractivos para un inversor conservador, ya que tienen más peligro. Al tener unos tipos de interés tan bajos, el inversor tiene que tomar más riesgo y aumentar su exposición a productos de alta rentabilidad y a emergentes. Estimamos que en el próximo año y medio o incluso dos años os van a seguir siendo tiempos difíciles para la renta fija”, alerta Pablo González López, consejero delegado de Ábaco Capital Investment.

Adrian Bender, especialista de producto de renta fija global, retorno absoluto y divisas de Amundi Londres, opina que en general los inversores tendrían que moverse hacia una gestión más activa, aumentando o disminuyendo la exposición a bonos con vencimientos más largos (o cortos) según las rentabilidades suban o bajen. Así, “mientras pensamos que determinados mercados de deuda pública están caros, vemos otros que están mejor valorados. Por ejemplo, tendemos a preferir el mercado del bono alemán al del bono del Tesoro americano, dado que el crecimiento en Estados Unidos es mayor que en la eurozona y que la Reserva Federal va por delante en el ciclo de normalización monetaria”.

Ante el actual clima económico más favorable, en JP Morgan Asset Management aseguran que “la pregunta no es si van a subir los tipos, sino cuándo. Por lo tanto, creemos que la inversión en los sectores de bonos tradicionales, como bonos de Estado o la deuda a largo plazo con grado de inversión, se ha convertido en poco atractivo”. En este sentido, las estrategias flexibles y dinámicas de renta fija son el futuro. “Mediante la exposición a varios sectores, se puede diversificar el riesgo mejor”.

Pictet AM: “El inversor tiene que ser más flexible y activo, alejándose de los índices de renta fija tradicional”

No obstante, no todo el mundo tiene una perspectiva negativa. Al contrario, muchos gestores consideran que en este tipo de inversión todavía puede funcionar. Como Rafael Valera, presidente de Banco Madrid Gestión de Activos, para el que la deuda es “siempre” un tipo de inversión adecuada para un perfil conservador y piensa que “aunque con rentabilidades más moderadas que en años previos, todavía hay recorrido, sobre todo en bonos periféricos. Sin embargo, habrá que estar muy atentos a posibles repuntes en rentabilidad en las curvas de países principales, por lo que habrá que ser selectivos en el tipo de activo y también será importante el timing de mercado a la hora de modular el nivel de inversión.

Por su parte, Thant Han, gestor del equipo de renta fija del BNY Mellon Euroland Bond Fund, asegura que “aunque es difícil que volvamos a ser testigos de los retornos de inversión de los últimos años, la renta fija todavía debería ser capaz de brindar un perfil de rentabilidad más modesto pero todavía atractivo. Desde esta perspectiva, sostenemos que esta clase de activo seguirá siendo una opción difícil de ignorar para los inversores conservadores”.

BNY Mellon: “Aunque es difícil volver a ver los retornos de los últimos años, la renta fija todavía debería ser capaz de brindar una rentabilidad atractiva”

En el mercado español, Adolfo Estévez, director de Axesor Rating, ve grandes oportunidades en bonos corporativos, “porque hay una enorme bolsa de liquidez en el mercado institucional esperando una oportunidad de inversión y lo cierto es que los fondos siguen estando infrainvertidos en deuda privada española. Consideramos que esta clase de activo está en condiciones de aportar un plus de rendimiento”.

También Sandra Crowl, miembro del comité de inversión de Carmignac, está convencida de que la renta fija aún ofrece recorrido, “particularmente en el caso de los bonos públicos emitidos por países de la periferia europea, especialmente los españoles y los italianos”. Además, hay nichos de valor en la deuda corporativa europea, en concreto en los bonos emitidos por las grandes entidades bancarias de la periferia europea. Para Francisco Sainz, director de gestión de renta fija de Ahorro Corporación, las oportunidades se centran en renta fija privada, en concreto en economías periféricas europeas, plazos superiores a cinco años y en productos corporativos y deuda financiera.

 DEUDA

Los extranjeros siguen siendo los principales financiadores de España. No solo 2013 cerró con la deuda española en manos de los no residentes en máximos históricos, sino que en enero los extranjeros concentraron el 42,6% del total

“El inversor tiene que ser más flexible y activo, alejándose de los índices de renta fija tradicional. En este entorno complejo, debe diversificar en todos los activos de renta fija: deuda soberana, empresarial, de mercados desarrollados y emergentes, diversificando las fuentes de rentabilidad, típicamente centrada en tipos de interés, para incluir diferenciales de rentabilidad de la deuda empresarial y divisas, de manera equilibrada”, recomienda Sánchez Balcázar, quien explica que en Pictet están incrementando el peso de la deuda emergente en dólares y euros. “Su valor, ahora que todos los quieren vender, tiene mucho más sentido, pues podemos vernos compensados mucho mejor por el riesgo asumido”. Y es que los mercados emergentes también siguen conservando su atractivo.

No obstante, para la experta de Carmignac, si nos centramos en los emergentes, “ser selectivos resulta fundamental: sería conveniente evitar aquellos países que tienen gran dependencia de financiación en dólares para apoyar sus mercados de deuda local y que cuenten con déficits externos, tales como Turquía, Sudáfrica, etc.”. Además, apuestan por invertir en bonos públicos denominados en divisas locales de países como México, que cuentan con fundamentales sólidos y Gobiernos estables que aplican reformas en aras del crecimiento.

Finalmente, en Goldman Sachs Asset Management aseguran que actualmente confían en activos de crecimiento y menos en activos de liquidez. “En un entorno en el que muchos sectores de renta fija parecen estar correctamente valorados, encontramos potencial en estrategias de valor relativo que podrían verse beneficiadas por las tendencias mundiales de crecimiento, por la diferenciación dentro de los mercados emergentes y por la idiosincrasia corporativa y de país. Todas ellas serán cada vez más pronunciadas con la recuperación económica y la disminución de ayudas por parte de los bancos centrales”, resume Ian Lindsay, corresponsable de la gestión del GS Global Strategic Income.

El conservadurismo pervive en las carteras españolas

¿Dónde invertir si los bonos rinden menos?

La renta fija sigue siendo la protagonista absoluta de las carteras de los inversores en España. En concreto, esta representaba a finales del año pasado el 76,3% de la estructura total de las inversiones de los fondos españoles frente al 78,1% que suponían en 2012, es decir, casi 200 puntos básicos menos.
La explicación está, según Inverco, principalmente en la disminución de la proporción del valor de activos de renta fija internacional en cartera de los fondos, que pasó del 16,6% en 2012 hasta el 13,3% en 2013.
En cambio, la renta fija nacional incrementó su porcentaje hasta el 63% del total (desde el 61,5% de 2012).
Si analizamos el panorama mundial, veremos que las instituciones de inversión colectiva en acciones representan el 44,8%, mientras que las de renta fija, el 25,7%; las monetarias, el 16,9%, y las mixtas, el 12,2%. Aquí destaca el incremento de las inversiones en Bolsa, que ha aumentado casi tres puntos porcentuales su ponderación respecto a 2012, así como los retrocesos de los monetarios y la deuda.
En cuanto a las rentabilidades en nuestro país, si la media anual para el total de fondos se situó en diciembre de 2013 en el 6,37%, en el caso de las categorías más conservadoras el rendimiento ha sido inferior. En concreto, a tenor de los datos de Inverco, asociación de los fondos, la renta fija obtuvo una rentabilidad del 4,81% y 1,69% para el largo y corto plazo, respectivamente. En cuanto a los fondos monetarios, lograron un 1,34% en el año.
El volumen total de suscripciones netas en fondos fue de 23.048 millones de euros, cifra récord en las instituciones de inversión colectiva (ICC) españolas desde hacía más de 15 años.
Las categorías de gestión pasiva (rentabilidad objetivo) y renta fija a corto plazo acumularon suscripciones netas superiores a los 8.000 millones de euros, mientras que los garantizados, por su parte, tuvieron reembolsos netos por valor de 5.500 millones. De nuevo, se ve nuestro conservadurismo.