El nuevo programa persigue el intercambio entre organismos e instituciones, desde colegios hasta Universidades

Ahora Erasmus es todo

Ahora Erasmus es todo

Erasmus es una experiencia consolidada. Durante los últimos 25 años, millones de estudiantes de la Unión Europea han dejado atrás sus universidades y sus países para disfrutar de una de las vivencias más estimulantes de sus vidas inmersos en otra lengua y otra cultura durante un curso. Las becas Erasmus constituyen una de las mejores cartas de presentación de la UE. Y a partir de este año son también la etiqueta que aglutina los siete principales programas europeos de educación, formación, deporte y juventud de la UE con ayudas para alumnos menores y adultos, para profesores y para centros. Erasmus es todo, y todo es Erasmus.

La estimación oficial es que más de cuatro millones de europeos podrán acceder a ayudas, a prácticas laborales o actividades de voluntariado en los próximos siete años gracias al nuevo programa. Por primera vez se incluyen las ayudas al deporte en el proyecto Erasmus+, que cuenta con presupuesto hasta 2020 de 14.775 millones de euros. Esa cantidad supone un 40% más del que sumaban las distintas iniciativas, según la Eurocámara. Seis de cada 10 euros de ese presupuesto se destinarán a movilidad y algo menos de la mitad (43%) está reservado a educación superior, que sigue siendo el pilar fundamental.

La propuesta fija como objetivos prioritarios la disminución del abandono escolar y la reducción de las altas tasas de paro juvenil, que supera el 23% de media en Europa y se dispara por encima del 55% en el caso de España. “El desempleo juvenil adquiere mayor relevancia en esta convocatoria porque se ha convertido en una cuestión todavía más grave durante los últimos años. No se trata de que la educación esté al servicio de la economía, pero crear un sistema educativo aislado de la economía es generar frustración”, explica Xavier Prats Monné. Es el director general adjunto de Educación y Cultura de la Comisión Europea y uno de los principales impulsores de estos cambios, que comenzaron a negociarse en el seno de la comisión en enero de 2011 y se materializaron el pasado diciembre en el nuevo reglamento Erasmus+.

INICIATIVAS INÉDITAS

Más de dos millones de universitarios harán cursos fuera de sus países de aquí a 2020, además de 650.000 alumnos escolares y de FP y 800.000 profesores

¿Qué queda ahora bajo el paraguas de Erasmus+? Además del famoso programa de movilidad entre universitarios, aglutina otras becas también reconocidas, programas menos famosos e iniciativas inéditas. Entre ellos está Comenius, para las actividades relacionadas con las etapas básicas de la educación; Erasmus Mundos, dirigido a másteres y grados; Leonardo, enfocado en las prácticas; Grundtvig, destinado a la educación de adultos; Jean Monnet, estudios europeos; Erasmus+ Sport, deportes, y Erasmus+ Youth in Action, que hace referencia a programas de educación no formal para jóvenes. Es una simplicidad formal, pero también de filosofía: “Permite que los jóvenes europeos puedan mirar su futuro educativo sin distinción entre sectores, tanto para un programa de voluntariado como para la mejora de su carrera formal”, añade Xavier Prats Monné.

Entre las novedades destaca un sistema de préstamos para másteres que se implementará gradualmente en los distintos países europeos durante los próximos años. Esta iniciativa, que aún no ha llegado a España, es la que ha despertado más recelo entre los representantes del estudiantado. “Durante la negociación planteamos nuestra preferencia por el fomento de becas en lugar de un sistema de préstamos bancarios porque entendemos que es un sistema más igualitario”, defiende Fernando Galván, vicepresidente de la Asociación de Estudiantes Europeos (ESU, en sus siglas en inglés). “Conocemos las complicaciones que hay en Reino Unido o América para acceder y devolver estos préstamos y tememos que dejarán fuera a aquellos estudiantes con niveles socioeconómicos más bajos, como ya ocurre en las iniciativas que hay en marcha en otros países”, añade.

La estimación oficial es que cerca de 200.000 alumnos se beneficien de este sistema durante la vigencia de Erasmus+ hasta 2020. La concesión de préstamos supone un 3,5% del presupuesto total. “La cifra es bastante reducida, por eso reclamábamos que se destinara a facilitar más ayudas”, añade Galván. La ESU aplaude que haya aumentado el presupuesto global europeo y que se fijen becas mínimas en función del nivel de vida de los países de destino, además de la propuesta de incluir un sistema de evaluación de la calidad de los estudios recibidos.

Hay países, como ha ocurrido con España, que han recortado significativamente su aportación. El Gobierno español ha reducido la partida para becas Erasmus un 70% en los últimos años, de 62,7 millones en 2011 a 16 millones en 2013. El año pasado, el Ministerio de Educación anunció la retirada de ayudas con el curso ya empezado, una medida que el gabinete que dirige el ministro José Ignacio Wert tuvo que rectificar tras la oleada de presiones y críticas desde distintos sectores educativos.

Pasar un año en otro país, inmerso en otra lengua, es una de las experiencias más estimulantes para un estudiante. 

Más allá de la movilidad estudiantil, el nuevo programa persigue también el intercambio entre organismos e instituciones, desde colegios de primaria hasta centros superiores. “Buscamos que estas movilidades formen parte de una estrategia de modernización y especialización de las universidades”, explica Prats Monné, en referencia a los intercambios de profesores y de líderes universitarios, como los rectores, responsables de investigación de los campus o quienes están a cargo de las finanzas. “No tenemos autoridad para que cambien su currículo, pero podemos promover el debate la internacionalización y la cooperación entre centros de estudio con esas experiencias, que tienen más impacto que el intercambio exclusivo de estudiantes”, añade el director adjunto de Educación.

La comisión estima que más de dos millones de estudiantes universitarios harán cursos fuera de sus países de aquí a 2020, además de 650.000 alumnos escolares y de formación profesional y 800.000 profesores. Calculan que medio millón de jóvenes solicitarán un voluntariado a través de Erasmus+.

Las distintas ayudas están recogidas en las webs oficiales. Se pueden solicitar a través de Internet sin enviar ni un solo papel y con una guía conjunta, aunque desde la ESU advierten de que los plazos son insuficientes en algunos casos para este primer año de prueba. “Las universidades van a tener problemas para presentar sus propuestas de financiación de la investigación”, valora Galván. “Se han modificado los requisitos, hacen falta más alianzas y más participantes, pero es difícil completar eso en los escasos cuatro meses que distan de diciembre al próximo abril”, añade.

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