Pendientes del escenario macro y la inflación

Qué harán los bancos centrales para consolidar la recuperación

Qué harán los bancos centrales para consolidar la recuperación

El año en el que se han puesto las esperanzas de consolidar la recuperación económica, esta sigue dependiendo de la actuación de los principales bancos centrales del mundo, aunque cada uno de ellos tomará caminos diferentes. 

En Estados Unidos, la Reserva Federal (Fed) ha dado luz verde al principio del fin de su programa de estímulos, dados los progresos en el mercado laboral, aunque el último dato de empleo conocido ha sido más flojo de lo esperado. El empleo es uno de los faros que guían la política de la Fed (la prioridad en Europa es por el contrario la estabilidad de precios) y la tasa de paro se ha reducido del 10% en 2009 al 6,7% en 2013. Por eso, a partir de este mes de enero, la entidad que todavía preside Ben Bernanke reducirá en 10.000 millones de dólares (unos 7.369 millones de euros) hasta 75.000 millones de dólares (unos 55,267 millones de euros) las compras mensuales de bonos del Tesoro y títulos hipotecarios. Una decisión que ha contado con el respaldo mayoritario de los miembros del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) de la Fed, según revelan las actas, en las que se insiste no obstante en ser cautelosos.

“Entendemos que el proceso será lento y que debe ir acompañado en todo momento de la publicación de unas cifras macroeconómicas que lo justifiquen", señalan desde Link Securities. “Cualquier indicio de que la economía estadounidense se está desacelerando creemos que forzará a la Fed a suspender su proceso de retirada de estímulos, siempre que la inflación se mantenga bajo control y no se convierta en una amenaza", añaden.

Pero, a tenor de las declaraciones de algunos miembros destacados de la Fed, todo apunta a que asistiremos a una progresiva normalización de la política monetaria norteamericana en los próximos meses. Es más, incluso es factible que se incremente el ritmo de retirada de estímulos, ante la sensación de que se ha agotado su impacto positivo en la economía. “Si la economía sigue mejorando, hay argumentos claros para acelerar la reducción en las compras mensuales de deuda", dijo hace unos pocos días Jeffrey Lacker, presidente de la Fed de Richmond. Para Félix López, de ATL Capital, es tan sencillo como que "si las cosas van bien reducirá más estímulos y si van mal, ampliará más".

Mientras, en Japón, las medidas ultra expansivas no parecen tener fecha de caducidad, ante la moderada reactivación de la tercera economía mundial y la deflación que aqueja el país desde hace años. De hecho, el objetivo del banco central nipón, bajo la dirección de Haruhiko Kuroda, es alcanzar una inflación del 2% en 2015. Para ello, seguirá comprando bonos y usando otro tipo de instrumentos financieros no convencionales, con el apoyo de las políticas fiscales del Gobierno de Shinzo Abe.

Ya en Europa, el Banco Central Europeo (BCE) afronta la difícil tarea de sostener un crecimiento a ritmos diferentes según los países. Por lo pronto, 2014 ha arrancado con datos macroeconómicos que alimentan los buenos augurios, tanto en la locomotora alemana como en un estado miembro periférico como es España. E incluso Francia, que se ha quedado algo descolgada en los últimos meses, ha dado señales de mejora. Pero según Julián Lirola, analista de Self Bank, “hay temor a un crecimiento de Europa a dos velocidades, y en cuanto el BCE prevea una salida en falso de la crisis pondrá en marcha medidas no convencionales".

Ya lo dejó claro el presidente de la institución, Mario Draghi, en su primer discurso mensual del año, con algún mensaje fuera del guion al que tiene acostumbrado al mercado. “Es pronto para cantar victoria sobre la crisis”, dijo, y remarcó que actuará si la inflación sigue a la baja, alejándose del objetivo del 2% del BCE, y si observa tensiones adicionales en los mercados monetarios.

Aunque Draghi no contempla el escenario japonés de deflación, algunos expertos consideran que es un riesgo que sigue amenazando con instalarse en la zona del euro. De hecho, el IPC interanual de la región cayó una décima en diciembre al 0,8% y puede bajar al 0,6% en 2014, según las previsiones del BCE.

Pero, sin duda, el BCE tiene en la falta de crédito y en la elevada fragmentación del financiera sus principales caballos de batalla. Para asegurarse de que la financiación fluya hacia las familias y las empresas, la institución guarda varios ases en la manga. El más lógico es otra inyección de liquidez a largo plazo (LTRO, en sus siglas en inglés) a la banca. Sería la tercera, pero a diferencia de las realizadas en 2011 y 2012, con las que se distribuyó más de un billón de euros, estaría condicionada a la concesión de crédito. Es decir, solo podrían acudir las entidades de la eurozona que se comprometieran a destinar a préstamos los fondos recibidos, evitando que los bancos emplearan el dinero en hacer carry-trade, comprando deuda soberana con la que obtener un alto margen de rentabilidad.

Asimismo, se contempla poner en negativo la facilidad de depósito, actualmente en el 0%, de manera que el BCE cobraría a las entidades europeas por guardarles el dinero a un día. En teoría, esto contribuiría a abrir el grifo del crédito. Y otra opción, menos probable, es lanzar un plan de compra de activos al estilo de los aplicados por la Fed.

“Draghi mantendrá una actitud de esperar y ver cómo evoluciona la actividad económica y los precios”, destacan en Renta 4. Así, la mayoría de analistas descartan decisiones de calado en el corto plazo. “No vemos cambios en la orientación de la política monetaria a lo largo del año a no ser que algunos riesgos de cola se materialicen”, destacan en Bank of America Merrill Lynch (BofAML). Y para José Luis Martínez Campuzano, estratega de Citi en España, “sin duda, harán falta más medidas expansivas en los próximos meses, desde liquidez adicional hasta mayor facilidad en colaterales, quizás en el segundo trimestre”. Aun así, “todo es posible, en función del escenario macro y de los mercados financieros”, manifiesta.

Todo ello, bajo la promesa de que los tipos de intervención se mantendrán bajos durante un periodo prolongado de tiempo, “al menos durante los próximos dos años”, mencionó Draghi. El precio oficial del dinero en la eurozona se sitúa en el mínimo histórico del 0,25%, tras la última rebaja efectuada el pasado noviembre. No obstante, hay quien incluso piensa que a mediados de este año surgirán expectativas de una posible subida de los tipos de interés. En Estados Unidos no se espera un incremento de los tipos hasta bien entrado 2015 o ya en 2016.

“El reto de la Fed este año es retirar todo el programa de compra de activos sin que la curva de tipos de interés de la deuda se tensione demasiado”, explica Estefanía Ponte, directora de análisis y estrategia de Cortal Consors. El treasury a diez años ha repuntado en las últimas semanas hasta el 2,9%. Por su parte, BofAML espera que el BCE “continúe siendo más reactivo que preventivo en 2014”.

El Banco de Inglaterra tampoco dio sorpresas al mantener sus tipos en el 0,5% y el programa de compra de activos en 375.000 millones de libras (unos 441.175 millones de euros). La entidad pretende continuar con esta hoja de ruta hasta asegurar el crecimiento y hasta que el paro baje del 7%.

Janet Yellen o la continuidad del legado de Bernanke

El próximo 1 de febrero Janet Yellen se convertirá en la nueva presidenta de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos, tras ser confirmada por el Senado, y en la primera mujer que dirija el banco central estadounidense en sus 100 años de historia. Esta reputada economista de 67 años, aliada del que será su antecesor, Ben Bernanke, se presenta como continuista de la política que la Fed ha llevado a cabo en los últimos años para impulsar la economía norteamericana: dinero fácil pese al riesgo de una mayor inflación.

“Se la considera del ala más moderada o paloma de la entidad, partidaria de mantener los estímulos hasta que las cosas vayan bien”, explica Fernando Hernández, director de gestión de Inversis Banco. Los conocidos como halcones, por su parte, prefieren mantener controlada la inflación por encima de todo.

Pero Yellen ha llegado a reconocer que está dispuesta a tolerar que la inflación sobrepase la meta del 2% si la Fed se enfrenta a un paro incómodamente alto. De hecho, es conocida por ser una de las funcionarias de la Fed más enfocadas en el empleo.

Confía en que la economía estadounidense sea capaz de crecer a un ritmo del 3% en 2014, pese a la progresiva retirada de los estímulos que, según los analistas, se completará a lo largo de este año.

David Cano, director general de AFI (Analistas Financieros Internacionales), explica que Yellen tomará las riendas de la Fed en un momento en el que la situación económica “es bastante mejor que hace dos o tres años”. Por eso, en su opinión, “no debería tener sorpresas negativas en su primer año de mandato con un PIBcreciendo al 2,5%, una inflación del 1% y una tasa de paro bajando poco a poco”. A esto hay que añadir el reciente acuerdo entre republicanos y demócratas que aleja a Estados Unidos del temido abismo fiscal y la vuelta a los beneficios de las empresas y un sector bancario saneado. “Se puede decir que Yellen lo tiene fácil para desmontar el quantitative easing gradualmente”, añade Cano.

El exgobernador del Banco de Israel Stanley Fischer fue propuesto el viernes por el presidente Barack Obama como número dos en la Fed. Los analistas creen que este prestigioso economista aportará un equilibrio conservador en las futuras estrategias de la institución.

Hacia la unión bancaria europea

En la reforma más ambiciosa de la Unión Europea de los últimos tiempos, la unión bancaria, el BCE tendrá un papel clave. Hacia finales de 2014, la autoridad monetaria pasará a ser el supervisor único de los mayores bancos europeos, en lugar de los bancos centrales de cada país. Se pretende así evitar nuevas crisis financieras.

Durante los próximos meses se completará la estructura humana, técnica y logística de este mecanismo único de supervisión, que contará con el español Ramón Quintana en una de sus cuatro direcciones generales.

Pero antes de su puesta en marcha, el BCE realizará por primera vez junto con la Autoridad Bancaria Europea (ABE) un nuevo examen de solvencia a la banca.
Aunque no se ha concretado el calendario, se espera que entre la primavera y el otoño se realicen los conocidos como test de estrés y se revisen la calidad de los activos de las entidades.

Quedan por definir los criterios de las pruebas, pero el BCE ya dijo que de alguna manera se va a tomar en cuenta el volumen de deuda pública en manos de los bancos. Por este motivo, la banca española ha vendido parte de su cartera de deuda soberana en la recta final de 2013.

Asimismo, en los primeros días de este año han comenzado las negociaciones entre la UEy el Parlamento Europeo para concretar el Mecanismo Único de Resolución Bancaria (MUR). El mercado espera que se alcance un acuerdo como muy tarde en mayo, previo a las elecciones europeas. Se trata de una especie de fondo común europeo que permitirá un proceso ordenado en el caso de que haya que liquidar una entidad. Este fondo se nutrirá de contribuciones anuales de 5.500 millones de euros a lo largo de diez años a cargo de la banca y hasta que esté lleno (unos 55.000 millones en 2026), estará dividido en compartimentos nacionales.

Normas