Editorial

Señales de vida en el interbancario

El mercado interbancario entró en hibernación en 2007, cuando en el sistema financiero nadie se fiaba de nadie porque todos creían ver en los balances de sus acreedores activos dañados que les impedirían honrar sus deudas. Las políticas de Europa o de EE UU se encaminan desde entonces a recomponer la circulación del dinero, puesto que si no llega de quien lo tiene a quien lo necesita, la economía se queda sin sangre y se muere. Lo han conseguido parcialmente y, en Europa, donde han surgido diferentes plataformas de compensación a las que acuden los tesoreros de las entidades, empieza ahora a dar señales de vida.

Las exigencias del BCE de contabilizar todas las variables en los test de estrés bancarios está obligando a los bancos a devolver a Francfort buena parte del dinero que le han pedido antes, y están volviendo al interbancario. Han redescubierto que existe y que hay alguien al otro lado que presta dinero, aunque sea un poco más caro. Seguramente ocurrirá algo parecido con la deuda pública, ya que si penaliza en el examen de solvencia, la banca reducirá posiciones y elevará los tipos de interés. Y si fuere necesario, el BCE pondrá en negativo la remuneración de los fondos bancarios. Todo ello con un objetivo: que el sistema financiero vuelva a funcionar sin ningún tipo de respiración asistida.

 

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