Los expertos aseguran que la máxima que relaciona riesgo y rentabilidad cobrará más sentido que nunc
Los expertos aseguran que la máxima que relaciona riesgo y rentabilidad cobrará más sentido que nunc

Sin riesgo no hay ganancia

Las percepciones y diferentes sensibilidades de los inversores pueden suponer la delgada línea que separa el éxito del fracaso en el intrincado y complejo mercado de capitales. Si hace poco más de un año un escenario apocalíptico inundaba de pesimismo y riesgos la economía europea, con la quiebra del euro como telón de fondo, las previsiones de los expertos para el próximo ejercicio confían en una recuperación gradual de la economía global.

El anuncio del Banco Central Europeo (BCE) de hacer cuanto fuera necesario para salvaguardar el euro, junto a los datos macroeconómicos de la segunda mitad de año, comenzaron a alejar los peores augurios que se cernían sobre la zona euro en general y la economía española en particular.

La prima de riesgo se contrajo desde los más de 600 puntos que tocó en julio del año pasado hasta los actuales 220. La confianza en el mercado español cobró fuerza, con un destacado retorno de los inversores internacionales, atraídos por las bajas valoraciones de unos activos nacionales castigados con crudeza. Hasta 38.000 millones de euros procedentes del exterior entraron en el primer semestre de 2013, según datos del Banco de España. Desde entonces, las oportunidades de inversión aguardan a unos ahorradores obligados a asumir unos riesgos que los tradicionales inversores españoles suelen evitar, debido a su carácter conservador.

Las casas de análisis, los expertos y las instituciones han bautizado el año 2014 como el ejercicio de la consolidación y salida de la crisis para Europa, y para España. La perspectiva en las principales economías ha mejorado y la zona euro está recobrando impulso a medida que se estabiliza la crisis de deuda, tal y como ha resaltado a principios de esta semana la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Así, la entidad con sede en París prevé un crecimiento económico global del 3,6% para el año próximo y de un 1,1% para la eurozona. Las estimaciones para nuestro país oscilan entre el 0,4% que pronostica la OCDE y un repunte del 0,7% que augura el FMI.

La menor carga de austeridad, los bajos tipos de interés y el mantenimiento de las políticas monetarias expansivas por parte de los bancos centrales, pese a la más que probable retirada parcial de las medidas de estímulo de la Reserva Federal (Fed) en Estados Unidos, explicarían esas previsiones, según apunta Inversis Banco. Philippe Waechter, economista jefe de la gestora Natixis, considera que “el entorno actual, unido a una tasa de inflación baja, significa que no debemos esperar una escalada de los tipos de interés a largo plazo”. James Balfour, analista de Loomis, Sayles & Company, espera que la Fed mantenga los tipos de interés “cerca de cero durante todo 2014 y la mayor parte de 2015”.

Ahora bien, tras los rallies bursátiles de la segunda mitad de año —que han llevado a la Bolsa de Nueva York y al DAX alemán a máximos y a una revalorización del Ibex en torno al 20% en lo que va de año—, un entorno de tipos bajos y los grandes rendimientos obtenidos con la renta fija en 2013, los expertos sostienen que si no se está dispuesto a exponerse a pérdidas, no habrá lugar para las ganancias. Y es que la máxima que relaciona riesgo y rentabilidad cobrará más sentido que nunca el próximo año. “El inversor debe entender que sin asumir riesgos no va a obtener una rentabilidad más allá del 1% el próximo ejercicio”, remarca David Cano, socio de Analistas Financieros Internacionales (AFI). Los expertos de Julius Baer lo resumen de esta manera. “Si los inversores desean obtener rendimientos positivos, tendrán que abandonar sus zonas de confort”.

Depósitos

Los depósitos han supuesto un refugio seguro para aquellos ahorradores con unos objetivos de rentabilidad relativamente modestos y perfiles con aversión al riesgo. Han sido, sin lugar a dudas, el producto de ahorro predilecto de los españoles.

Sin embargo, tras la denominada guerra de depósitos que protagonizaron bancos y cajas hasta principios de 2013 en busca de recursos con los que financiarse, y que precisó incluso la intervención del Banco de España, las remuneraciones que ofrecen las entidades por los depósitos actuales han pasado de superar el 4% a apenas alcanzar el 2%. Los topes de remuneración están hoy limitados al 1,75% para depósitos a menos de un año, al 2,25% para plazos de 12 a 24 meses y al 2,75% a partir de dos años.

Bankinter, Banco Finantia Sofinloc y Espírito Santo desafían a Luis María Linde, gobernador del Banco de España, con depósitos que pueden llegar a ofrecer en algunos casos el 3%.

Aquellos inversores que precisen retornos atractivos deberán correr mayores riesgos y acudir a la renta variable, ya sea a través de fondos de inversión o con la compra directa de acciones. Y el Ibex, el principal selectivo español, se sitúa como una de las referencias ineludibles entre las principales casas de análisis.

“Las Bolsas sin duda deberían ser el activo más beneficiado en 2014, de la mano de una combinación de precios razonables, elevada liquidez, inflación contenida y mejora en las perspectivas macro”, razona José Luis Martínez Campuzano, estratega de Citigroup en España. “Las acciones japonesas y, en menor medida, las europeas se deberían beneficiar también de la posición proactiva de sus bancos centrales por mantener unas condiciones financieras laxas. Esperamos asimismo subidas de un dígito en las Bolsas de EE UU y las emergentes”, indica Campuzano.

Inversis Banco estima que el Stoxx 600 y el Ibex 35 tienen un potencial de revalorización del 15% y del 20%, respectivamente. El índice español seguirá teniendo una mayor volatilidad que sus homólogos europeos. Por sectores, telecomunicaciones, automoción, finanzas, energía y materiales básicos son los favoritos de Inversis ante 2014.

Para la gestora de fondos Schroders, “el final del programa de relajación monetaria en EE UU debería tener un impacto mínimo en la renta variable europea. Eso sí, la selección de valores es ahora más importante que nunca”. Juan Luis García Alejo, director general de Inversis Gestión, resalta que aquellos inversores con perfiles más agresivos deberán seguir con las pautas con las que iniciaron 2013. “Este año parece que volverá a ser favorable para la Bolsa, pero el margen de sorpresa es menor y las valoraciones se han ido ajustando a métricas más normales”.

Unas previsiones que comparte David Cano, de AFI. “La clave en 2014, con un entorno mundial positivo y estabilidad a nivel mundial en los bancos centrales, que no se verán apremiados por retirar los estímulos ante la ausencia de inflación, estará en los beneficios empresariales, de entre el 10% y el 12% para mantener la tendencia positiva”. En el caso del Ibex, prosigue Cano, “entendemos que está infravalorado, se ha quedado muy atrás respecto a sus homólogos europeos, por lo que aún tendrá recorrido y un mejor comportamiento”. Para García Alejo, dentro de la zona euro, “el Ibex ocupa un lugar destacado”. Entre sus apuestas para 2014 destacan compañías como Mapfre, BBVA, Telefónica, Philips, Deutsche Bank, Lonmin o Lagardère.

Nuevos recortes

Por contra, Soledad Pellón, estratega de mercados de IG Markets, espera que la retirada de los incentivos en EE UU se produzca en el primer trimestre de 2014. “Además, al comienzo del próximo año se volverá a hablar de un posible nuevo rescate a Grecia y del final del de Portugal. Por todo ello, no esperamos un primer trimestre demasiado positivo para las Bolsas”, explica Pellón. Así, se decantan “por una cartera mixta, con presencia de valores defensivos (Vidrala, Grifols y Técnicas Reunidas), una opción intermedia (IAG), otra cíclica (Sacyr) y una de mayor riesgo como Abengoa”. En cuanto a la deuda corporativa, “cuando los mercados empiecen a descontar los estímulos de la Reserva Federal será momento de ponerse corto en bonos americanos. Este tipo de operaciones se pueden hacer a través de productos como los contratos por diferencias (CFD)”, concluye Pellón.

Victoria Torre, analista del banco online Self Bank, destaca las principales acciones que incluye en su cartera: OHL, Jazztel, Repsol, Técnicas Reunidas y Grifols. “Entre los preferidos en Europa: Volkswagen, Sanofi, LVMH, Total, SAP, Philips, ING y BNP, y en EE UU destacamos Apple, Cisco, Tyco, Pfizer, Chevron, Wells Fargo, Berkshire Hathaway y ConocoPhillips”.

Tras el buen año en términos de rentabilidad que ha supuesto la renta fija en 2013, los analistas coinciden en “tener especial cuidado ante 2014”. Brillan las emisiones privadas de deuda. En el corto y medio plazo, el descenso en la prima de riesgo y los tipos de interés ha consumido el potencial de ganancia.

Las previsiones apuntan a un deterioro del rendimiento en los plazos largos, con una rentabilidad del bono a 10 años americano en el 3,2%, y del alemán, del 2,1%, según Inversis. Resaltan cierto recorrido en los bonos de países de la periferia europea, aunque menor que en 2013. Eso sí, mantienen la preferencia por los títulos a largo plazo españoles. “La clave para estos activos es fundamentalmente el cupón, que permite rentabilidades por encima del 3%”, apuntan en la entidad.

“En renta fija pensamos que hay poco que ganar en términos de rentabilidad en los bonos gubernamentales de alta calidad. Tampoco nos sentimos muy cómodos con los niveles alcanzados por el high yield. Seguimos apostando por los bonos corporativos de calidad, pero reduciendo el riesgo de duración. Hay más valor en renta fija corporativa de compañías con balances saneados que en renta pública”, apunta Fernando Luque, analista de Morningstar. En esta línea, Gabriel Ximénez de Embún, de Credit Suisse, expone que “nuestra preferencia son los bonos de países periféricos, ya que siguen ofreciendo diferenciales de rentabilidad interesantes respecto a los bonos de deuda pública del núcleo europeo”.

“Desde nuestro punto de vista, los fondos son el vehículo más eficiente y recomendable para invertir, un producto óptimo para el inversor particular. Por dos motivos: por su tratamiento fiscal y porque permiten mantener una cartera diversificada y gestionada de forma profesional”, defiende David Cano. En términos de rentabilidad, todas las categorías de fondos de inversión acumulan rentabilidades positivas en los últimos cinco años, del 3,06% anual en el conjunto, lo que supera a la inflación en el mismo periodo.

Para Paula Mercado, de VDOS Stochastics, “el mercado de fondos puede continuar sumando aportaciones netas también durante 2014”.

“Tras las incertidumbres del pasado año, los fondos se perciben nuevamente como el vehículo de inversión ventajoso que siempre han sido: con un elevado índice de diversificación y seguridad, gestionado por profesionales y con ventajas fiscales que permiten traspasos entre diferentes productos sin atraer deducciones”, puntualiza. Para no arriesgar excesivamente, los gestores recomiendan combinar fondos con distintos grados de riesgo, en función del perfil del cliente.

“La atención de los inversores en 2014 se centrará en fondos dinámicos y flexibles que inviertan en renta fija global para un inversor más conservador o en fondos de renta variable alejados de los índices para inversores que busquen mayor rentabilidad”, señala Javier Mallo, director de ventas de Legg Mason.

Los planes de pensiones cuentan con importantes ventajas fiscales, pero deben reunir una serie de condiciones para maximizar esas ventajas. Minimizar el coste en comisiones, reinvertir las ventajas fiscales dentro del mismo plan (reinvertir la cantidad que se deduce cada año en previsión complementaria) y disponer de un tipo impositivo muy alto a la hora de aportar y muy bajo a la hora de retirar. Las rentabilidades medias anuales de los planes desde su nacimiento hace 23 años se han situado en el entorno del 5%, superando en cerca de un 2% la inflación. 

 

Claves para elegir la mejor opción

Sin riesgo no hay ganancia

1. El perfil inversor. Determina el riesgo que el cliente está dispuesto a asumir, las eventuales pérdidas que podrían derivarse de su inversión. El asesoramiento de la entidad resulta clave, de ahí su regulación desde 2007 con la entrada en vigor de la normativa comunitaria Mifid.

2. El horizonte de inversión. En estrecha vinculación con las necesidades de liquidez del inversor. En el caso de una inversión a largo plazo, el ahorrador no podrá contar con ese dinero en el tiempo estipulado, a menos que pueda asumir el coste de un rescate anticipado.

3. Comisiones. Los gastos aplicables por administración, depósito y otros pueden suponer un importante coste. De ahí que deban estudiarse y analizarse con detenimiento.

4. Fiscalidad. Elemento sustancial para rentabilizar una cartera de inversión. La eliminación de la deducción por compra de vivienda ha dejado a los inversores sin uno de los beneficios fiscales más populares. Sus opciones para desgravar del IRPF se centran en los planes de pensiones y la inversión en empresas cotizadas en el Mercado Alternativo Bursátil (MAB).

Por su parte, los fondos de inversión y los planes de pensiones permiten al ahorrador aplazar la tributación. Desde el 1 de enero de 2013, las ganancias patrimoniales obtenidas con la venta de determinados activos que hayan sido adquiridos en un plazo inferior a 12 meses tributan en la base general del ahorro (del 24,75% al 56%, según la comunidad autónoma). Las ganancias generadas con los activos mantenidos más de un año tributarían como rendimientos del ahorro, es decir, del 21% al 27%, en función de las mismas.

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