Tribuna

La gestión de grandes emergencias

Los datos estadísticos muestran que, en las últimas décadas, los desastres naturales como resultado de fenómenos ambientales extremos, como lo ocurrido en el Camping de Biescas o el terremoto de Lorca, son cada vez más frecuentes, intensos, dinámicos y complejos. Además de la capacidad destructiva de algunos de estos fenómenos, las consecuencias que tienen sobre las personas y los bienes se ven amplificadas debido al proceso de ocupación y transformación del territorio y a la inexistencia, en algunos casos, de una evaluación adecuada de los riesgos y las vulnerabilidades de estos espacios.

Por otro lado también hay que considerar todas las grandes emergencias que se generan como consecuencia del factor humano que incluyen, entre otros, el terrorismo, los grandes eventos (Madrid Arena), los accidentes ferroviarios (Tren de Santiago) o aéreos, los desastres químicos y/o nucleares y los grandes incendios. La magnitud y complejidad de este tipo de incidentes requieren unos niveles de comunicación, interacción y articulación muy elevados entre los diferentes servicios involucrados, para los que los sistemas de mando y control habituales no están específicamente diseñados.

Los sistemas de gestión de grandes emergencias requieren de datos que deben estar organizados con antelación y que permitirán reaccionar ante las situaciones que se presenten de forma ágil y efectiva. Dichos datos recopilados durante la fase de prevención son, entre otros, los mapas de riesgos que permitirán conocer a que peligro se está siendo expuesto actuando en la zona afectada, los organigramas y datos de contacto de cada organización que se encuentra involucrada o afectada, los datos de censos o instalaciones de interés geolocalizadas, los modelos digitales del terreno, etc. Asimismo, estos sistemas también incorporan datos precargados que incluyen los planes de emergencia y protocolos que hay que seguir, según el tipo de incidente y el nivel de emergencia. Según todo esto, el sistema aportará la inteligencia de la que carecen los documentos impresos: indicando que plan de emergencias debe activarse, asistiendo en la ejecución y seguimiento de todas las tareas a realizar y permitiendo realizar análisis geoespaciales (sobre población afectada u otras variables involucradas), y lo más importante: optimizando la coordinación, entre todos los agentes involucrados. De este modo, cada servicio de emergencias podrá compartir su información con los demás servicios, permitiendo la difusión, en tiempo real, de las decisiones y los datos clave y pertinentes, con todas las organizaciones e individuos involucrados y la información de ámbito público y de especial interés, (como partes meteorológicos, planos de interior de edificios, etc).

En este esquema es fundamental la integración con otros sistemas habituales de gestión (geolocalización de vehículos y recursos, mando y control para despacho de medios), pero también la posibilidad de operar sin ellos, cuando no exista integración, o en el caso de que se produzca una pérdida de comunicaciones. Los sistemas de gestión de grandes emergencias también deben permitir gestionar otra fase clave del proceso: la recuperación, que hace referencia a todas aquellas actividades que continúan más allá del período de emergencia, encaminadas a restaurar las funciones críticas de la comunidad o la zona afectada.

Actualmente ya existen en el mercado sistemas que materializan este concepto e incorporan la arquitectura fundamental que proporciona todas las características necesarias de disponibilidad, fiabilidad, redundancia, balanceo de carga y resistencia, para ejecutar un sistema de misión crítica. Se trata de plataformas web, accesibles a cualquier agente que interviene en la gestión de la emergencia, que no requieren instalación previa y cuentan con capacidad de trabajo offline, en el caso de pérdida momentánea de las comunicaciones. En resumen, la implantación de este tipo de sistemas permite una mayor colaboración entre los diferentes actores involucrados en los procesos de gestión de emergencias, redundando en una mejor comunicación y coordinación, una toma de decisiones más rápida y una respuesta mucho más eficiente.

 

Javier Tormos es responsable del sector de Seguridad Pública y Emergencias en Intergraph España, S.A.

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