Tercera generación de cédulas
El ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos.
El ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos.

Guindos saca otra arma para que el grifo del crédito se vuelva a abrir en España

Las cédulas y los bonos de internacionalización son la última arma del Gobierno para que los bancos españoles vuelvan a abrir el grifo del crédito a la economía. Las entidades podrán emitir deuda respaldada por créditos concedidos a empresas con el fin de potenciar sus exportaciones o internacionalizarse. Serán activos ultragarantizados, como las cédulas hipotecarias o las territoriales.

La cédula hipotecaria es la deuda más segura que puede emitir una entidad financiera. Está respaldada por el banco, por los titulares de las hipotecas y en última instancia por los propios activos sobre los que pesa la hipoteca, los inmuebles. Este tipo de deuda puede suponer hasta el 80% de la cartera de préstamos hipotecarios de una entidad, si bien estos además deben cumplir una serie de características. Una de las últimas impuestas es que el crédito no tenga una duración superior a los 30 años.

La regulación de las cédulas hipotecarias se remonta a 1981, cuando aparecieron en la Ley del Mercado Hipotecarios; desde entonces ninguna de ellas ha sufrido impago, todas han cumplido siempre con sus dueños.

El Gobierno legisla la tercera generación de cédulas, después de las hipotecarias y las territoriales

Las cédulas territoriales fueron la segunda versión de este tipo de emisiones con garantía reforzadas, legisladas en 2002 y que están especialmente garantizadas “por los préstamos y créditos concedidos por el emisor” a las administraciones públicas. Es más, los dueños de estas cédulas cuentan con privilegios de cobro en caso de concurso de acreedores de la entidad.
El tercer tipo de cédula, al igual que los otros dos, podrá emitirse por una entidad de crédito. La novedad es que contará como respaldo los créditos de apoyo a la internacionalización de las empresas españolas. Economía explica que esto hace “más atractivo a las entidades financieras la financiación de la actividad exportadora e inversora de las compañías”.

Al igual que las cédulas territoriales, las emisiones de las cédulas de internacionalización alcanzarán como máximo el 70% de este tipo de créditos, y también contarán con privilegios de cobro especiales. El instrumento fue esbozado ya en el Real Real Decreto-ley 20/2012, de 13 de julio, de medidas para garantizar la estabilidad presupuestaria y de fomento de la competitividad. Pero ahora el Gobierno ha optado por aclarar más el marco legislativo, al especificar los activos que sirven como cobertura.

Así, la Ley de Emprendedores aprobada la semana pasada detalla que podrán garantizar las emisiones de cédulas de internacionalización los préstamos que cumplan tres requisitos. Primero, que estén vinculados a la financiación de contratos de exportación de bienes y servicios españoles o de otra nacionalidad o a la internacionalización de las empresas residentes en España o en otros países. Segundo, que tengan buena calidad crediticia (como máximo deberán ponderar por el 50% a efectos del cálculo de los requerimientos de recursos propios). Y tercero, que los créditos hayan sido concedidos o cuenten con la garantía de alguna clase de administración pública de algún tipo.

Ninguna de las cédulas implica sacar el riego de balance de la entidad; es decir, no son titulizaciones pues el banco continúa teniendo los activos y mantiene la responsabilidad última sobre el pago. Mientras, con la titulización los créditos se sacan fuera de balance, de forma que el riesgo queda traspasado al comprador de esa titulización. Las cédulas, sin embargo, permiten al emisor obtener liquidez utilizando como garantía una cartera de créditos, ya sean hipotecarios, concedidos a administraciones públicas o préstamos destinados a mejorar la exportación o la internacionalización de las empresas. Así los bancos, al igual que con los otros dos tipos de cédulas, tendrán facilidades para financiarse a sí mismos.

Crecimiento con la crisis

De hecho, en medio de la sequía del mercado de titulizaciones, las cédulas se han convertido en uno de los instrumentos más utilizados por las entidades financieras para conseguir liquidez en los mercados mayoristas o como activo que se quedan en balance para utilizarlo como garantía en las subastas de liquidez del Banco Central Europeo (BCE).

Las estadísticas de la CNMV revelan que el importe de las cédulas hipotecarias registradas en el supervisor se dispararon a 102.170 millones el año pasado desde los 14.300 millones de 2008. Las territoriales, por su parte, pasaron desde los 1.820 millones a los 8.974. Este año, sin embargo, los importes han descendido en el primer semestre, con 14.935 millones en cédulas hipotecarias y 1.615 en territoriales.

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