Editorial

El capital extranjero se fija en la banca

La progresiva vuelta del capital extranjero a España se puso de relieve ayer en el anuncio de dos destacadas operaciones, ambas en el sector financiero. Por un lado, la venta de Evo Banco al fondo estadounidense Apollo Management por 60 millones de euros, un acuerdo que supone el primer gran paso en el proceso de privatización de las antiguas cajas gallegas. Por otro, la decisión de Banco Sabadell de ampliar capital en hasta 1.400 millones de euros, una importante operación en dos fases en la que el capital foráneo ocupa un lugar destacado: un total de 425 millones están ya comprometidos por parte de varias familias latinoamericanas de conocida trayectoria bancaria y empresarial.

Ambas operaciones confirman que algo se está moviendo, rápidamente y para bien, en la percepción que de España tienen los mercados como destino de inversión internacional. Un cambio de dirección impensable hace tan solo un año y que se ha fraguado alimentado por el enorme esfuerzo realizado por nuestro país para cumplir con las exigencias de Bruselas y los mercados internacionales, así como por la mejora de las previsiones de recuperación económica, que sitúan 2014 como el año de la reactivación del crecimiento español.

La compra de Evo Banco supone, además, un importante paso adelante en el proceso de reorganización de nuestro sector financiero. Una tarea que urge culminar para que las coordenadas del nuevo mapa bancario español puedan asentarse cuanto antes. La consolidación de la recuperación de la confianza en España como destino inversor depende en buena parte de que ese proceso de reestructuración se lleve a término. Del mismo modo que supone un requisito indispensable para que el mercado del crédito en España avance hacia su normalización, lo cual es clave para salir de la crisis. Los planes de Apollo Management apuestan por convertir la unidad de negocio de NCG en un banco “estable e importante”. Evo Banco, que nació como parte de la estrategia de privatización de Novagalicia para agrupar la red de oficinas fuera de su red natural de influencia (Galicia, Asturias y León), ha solicitado ya ficha bancaria. Todo ello da una especial trascendencia estratégica a la operación, ya que por primera vez un fondo de inversión extranjero tendrá el control total sobre una entidad minorista en España.

Tanto la adquisición de la unidad de negocio de NCG Banco como la entrada de capital extranjero en la ampliación de Banco Sabadell constituyen dos buenas noticias cuya trascendencia va más allá del sector financiero. Ambas parecen apuntar al inicio de una nueva y esperanzadora etapa en el horizonte económico español. Una etapa, no obstante, que todavía es necesario consolidar con firmeza, rigor y perseverancia en las reformas.

 

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