La retirada temprana de los estímulos reactivaría las caídas
Un operador en la Bolsa de Nueva York.
Un operador en la Bolsa de Nueva York. Reuters

El S&P encara desde máximos su emancipación de la Fed

El índice acumula una revalorización del 150% desde los mínimos de la crisis, en 2009

El índice estadounidense S&P afronta estos días la incertidumbre sobre su futuro mientras cotiza en máximos históricos. El índice acumula ya cuatro años de revalorización, con un repunte del 150% desde que marcara mínimos de la presente crisis pocos meses después de la quiebra de Lehman Brothers. Y ha ligado desde entonces su destino a las decisiones de la Reserva Federal, que no ha cesado de sostener con sus estímulos a la economía estadounidense y, por extensión, al conjunto de Wall Street.

Sin embargo, la Bolsa neoyorquina y su índice más representativo encaran ahora una nueva etapa en la que poner a prueba la solidez de su revalorización, después de que el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, avanzara en junio su intención de ir retirando de forma paulatina el programa de compras de deuda de la institución, por un volumen de 85.000 millones de euros mensuales.

Ese anuncio supuso una sacudida para Wall Street y fue incluso mayor en la Bolsa europea, acostumbrada a magnificar los movimientos que llegan del otro lado del Atlántico. Y en esta semana, en plena apatía estival, las declaraciones de varios miembros de la Reserva Federal han vuelto a poner sobre la mesa la amenaza que una retirada precipitada de los estímulos de la Fed supone para los máximos históricos del S&P.

Hasta tres miembros de la Fed han hablado durante estos días del principio del fin de esos estímulos. Lockhart, Evans y Fisher afirmaron que la retirada de las compras de la Fed podría suceder antes del mes de septiembre, si bien no hay que olvidar que las decisiones de la institución se toman de forma consensuada. Obama, por su parte, ha afirmado que la economía mejora, un requisito indispensable para que la retirada se hiciera efectiva.

Ante esta situación, las apuestas de los analistas discrepan entre quienes confían en una prolongación de los estímulos hasta 2014 y quienes prevén una retirada temprana. David Navarro, gestor de renta variable de Inversis, está seguro de que “la retirada de la Fed no se va a producir a corto plazo”, y apuesta a que la institución no comenzará a replegar sus medidas “hasta 2014 y cuando lo haga, lo hará de manera ordenada y será porque la economía estará preparada para ello y por lo tanto el índice no tendrá por qué sufrir.”

Iván San Félix, de Renta 4, aunque advierte que las previsiones hay que realizarlas con cautela, “si al final resulta que la Fed comienza a retirar la venta de bonos antes o durante el mes de septiembre, el índice previsiblemente se comportará mal y caerá como lo hizo en el mes de junio”, cuando se intuía que la retirada iba a ser temprana.

Ante la posible bajada o subida del índice, David Galán de Bolsa General, apunta que hay que fijarse en el gráfico y no buscar giros. “Los gráficos nos avisarán en el caso de que vaya a haber un cambio de tendencia, de momento se está comportando bien, al igual que lo ha hecho estos últimos cuatro años y medio”. San Félix, por su lado, cree que las futuras noticias económicas serán determinantes para producir tanto un cambio al alza como a la baja.

“Necesitamos noticias buenas para que el índice suba, pero no demasiado buenas porque entonces se incidiría en la retirada de la Fed, lo que produciría que el índice bajara”. El mercado se enfrenta por tanto a la paradoja de una retirada de estímulos que, si bien sería síntoma de una recuperación de la economía, sería también motivo de disgusto e inquietud entre los inversores si se decide de forma precipitada. Después de todo, se acerca el momento en que Wall Street deberá empezar a caminar sin las muletas que la Fed le ha proporcionado durante toda la presente crisis.

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