El supervisor vigilará las inversiones de las carteras y el peligro que asumen los inversores
Elvira Rodríguez, presidenta de la CNMV.
Elvira Rodríguez, presidenta de la CNMV.

La CNMV extrema el control a banca y gestoras ante el ‘boom’ de los fondos

Los fondos de inversión son un imán para el dinero que huye de los depósitos

Han atraído más de 11.000 millones de euros en el primer semestre

El supervisor de los mercados prefiere prevenir a curar, y por ello está poniendo los medios a su alcance para evitar sorpresas desagradables ante el trasvase de dinero de depósitos a fondos de inversión. El Banco de España dio el pistoletazo al resurgir de las instituciones de inversión colectiva cuando a comienzos de año limitó la rentabilidad de las imposiciones a plazo fijo.

Los bancos, las gestoras y los ahorradores vieron en los fondos de inversión una fórmula para batir el límite del 2,5% anual que pueden ofrecer como máximo los depósitos a más de dos años.

Ya se ha puesto manos a la obra, ante la avalancha de fondos sin garantizar pero con un objetivo concreto de rentabilidad. El supervisor que preside Elvira Rodríguez obliga a las gestoras a que informen puntualmente y en mayúsculas a los clientes cuando un fondo deja de estar garantizado.

La CNMV ha constatado que algunos productos garantizados que vencen este ejercicio están transformándose en carteras sin compromiso real de rendimiento aunque sí con un objetivo concreto de rentabilidad, incluso con decimales, lo que puede confundir a los partícipes. De entrada desaconseja esta metamorfosis, aunque no la prohíbe siempre y cuando los clientes sean conscientes del riesgo que asumen.

El supervisor de los mercados prepara más medidas para controlar a los fondos de inversión. En el tercer trimestre, revisará el “indicador sintético de riesgos” que cada fondo de inversión debe incluir en el documento de datos fundamentales para el partícipe. Este es una suerte de termómetro mediante el que los inversores pueden conocer el peligro del producto de un solo vistazo.

En un gráfico con escalones que van del uno al siete, el fondo debe situarse en uno de los números, siendo el uno el de riesgo más bajo y el número siete el que más peligro implica. Todos los fondos de inversión deben contar ya con este documento, que a su vez ha de incluir el indicador de riesgos.

“La CNMV lo revisará para comprobar que el riesgo del que se informa a los partícipes en el momento de la suscripción es el adecuado”, explica en un documento. Y no solo eso, también comprobará que las inversiones del producto realmente se ajustan al perfil de riesgo que se anuncia: “Se verificará la congruencia del indicador de riesgos con los contenidos de la información pública periódica de la institución”.

A partir de octubre, habrá una nueva vuelta de tuerca para las instituciones de inversión colectiva. La CNMV pondrá la lupa en que las inversiones de los fondos se adapten a los requisitos exigidos en el nuevo reglamento de instituciones de inversión colectiva. Precisamente, desde el pasado 1 de julio las gestoras deben tener en orden todas sus carteras para cumplir con la nueva norma. Esta se aprobó el 20 de julio del año pasado pero daba un margen de adaptación de casi 12 meses a las gestoras.

Entre las exigencias de la nueva ley que chequeará la CNMV está el de diversificación obligatoria pese a que la inversión sea en deuda pública de un país de la Unión Europea. Ahora “será necesario que se diversifique, al menos, en seis emisiones diferentes y que la inversión en valores de una misma emisión no supere el 30% del patrimonio”.

También la inversión en otros fondos queda limitada: el porcentaje máximo que podrán destinar a una única cartera será del 20%, cuando en el anterior reglamento era del 45%.

Liquidez y valoración

La CNMV ha lanzado además un aviso a navegantes, al publicar en su último boletín trimestral del pasado 11 de julio los principios de gestión del riesgo de liquidez para instituciones de inversión colectiva publicados en marzo de este año por la organización internacional de comisiones de valores (Iosco), así como los de valoración, hechos públicos en mayo por este mismo organismo.

En estas guías de Iosco, por ejemplo, se requiere que las gestoras identifiquen a aquellos inversores con más participaciones con el objetivo de conocer si tienen intención de realizar reembolsos significativos.

Crecimiento de 11.000 millones en 2013

Están lejos, mucho, del récord de más de 250.000 millones de euros que llegaron a atesorar los fondos de inversión españoles en 2006. Pero 2013 ha supuesto el punto de inflexión para la industria de la inversión colectiva, después de seis ejercicios consecutivos de descensos. A cierre de diciembre del año pasado, el patrimonio de las instituciones de inversión colectiva ascendía a 122.322 millones de euros, frente a los 133.341 millones de euros del 30 de junio, según los datos de Inverco, la asociación española de fondos de inversión.

Los fondos garantizados son los que acaparan el patrimonio más elevado (unos 50.000 millones entre los de rendimiento fijo y los de rentabilidad variable), si bien están perdiendo fuelle en lo que va de año.

El patrimonio de los fondos garantizados de rendimiento concreto sube un 2,5% en 2013, mientras que el de los que no aseguran un porcentaje exacto cae un 8,9%.

Así, las carteras que más crecen este año son las que invierten en activos del mercado monetario, cuyo patrimonio sube un 13,9% en el primer semestre, hasta 7.654 millones. También las que apuestan por renta fija a corto plazo (con 26.951 millones de patrimonio total y un crecimiento del 15%) y las que se centran en renta fija a largo plazo (8.130 millones y un alza del 12%).

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