El Foco

Presente y futuro de la banca

Tras el rescate, las entidades financieras españolas tienen que hacer frente a su reestructuración. El autor hace balance de su situación actual y plantea algunas soluciones que conduzcan a su saneamiento.

El año 2012 ha sido un año de muchos cambios, pero si ha afectado a un sector en especial, este ha sido al financiero. Tras una primera mitad del 2012 más o menos convulsa para el sector, en septiembre nos encontrábamos con los resultados de la auditoria de Oliver Wyman donde se decía que siete bancos necesitaban capital. Esta firma elevaba hasta 59.300 millones de euros el capital necesario dentro del escenario más adverso.

Finalmente la mayoría de estas entidades serían intervenidas con unos 42.000 millones de capital para sanear completamente sus balances (aunque si sumamos lo que se había desembolsado previamente por el gobierno este importe alcanzaría los 52.000 millones). Sólo el Banco Popular pudo cubrir las necesidades por sí solo sin problemas.

En términos relativos, el proceso de ajuste de la banca española aún no se ha producido de verdad

Es importante destacar que las entidades financieras que han sido rescatadas en España representan solo el 30% del total de los activos del sector, es decir, que el 70% del sistema financiero es sano, a pesar de lo que muchos medios de comunicación extranjeros se empeñen en decir lo contrario.

En cuanto al cierre de oficinas, recientemente la CECA cifraba el ajuste sólo de las cajas en 23.450 empleados y 4.587 oficinas desde que empezara la crisis. Pero en términos relativos, desgraciadamente el proceso de ajuste español aún no se ha producido de verdad, pues a cierre del 2011 en España se habían reducido unos 30.000 empleos desde el 2008, correspondiente a un 11% del total de empleados, cifra muy similar a las de Reino Unido con un 10,20% o Francia con un 10%. Todo esto invita a pensar desgraciadamente que aun queda camino por recorrer. Además, parece que se ha llegado ya a un consenso y se estima que la red de oficinas y el nivel de empleados se reducirán un 35% desde máximos de 2008.

"Las entidades se hacen más fuertes para hacer frente a la morosidad y para hacer fluir el tan demandado crédito"

Por tanto, los grandes cambios son los que se avecinan para este 2013, donde veremos desaparecer una institución financiera con más 110 años de historia y que fue una de las más importantes del país. Con Banesto, la reducción de entidades para el 2013 será de más de 40, habiendo pasado de más de 52 en el 2008 a apenas 12 grandes grupos financieros para finales del año que viene.

Desde mi punto de vista, al igual que Oliver Wyman clasificó a nuestros bancos, se podrían dividir a nuestro sistema financiero en entidades de tres tipos:

El tipo A o la Gran Banca: Santander, BBVA y Caixabank, todas con más de 330.000 millones de euros en activos y con unos ratios de capital bastante elevados que más quisieran muchos de los grandes bancos internacionales.

El tipo B o la Banca Mediana: Aquí incluimos a Sabadell, Popular, Unicaja, Ibercaja, Kutxabank y Bankinter, por orden de activos irían desde los 166.000 millones de Sabadell hasta los 44.000 de Bankinter. En este grupo también estarían incluidos, BMN, Liberbank, Ceiss y Caja 3 que aún no se sabe si podrán continuar solas, bien fusionadas con alguna de las anteriores o bien en el siguiente grupo.

Tipo C o la Banca Intervenida: Bankia, CatalunyaCaixa y Novagalicia Banco, la primera con un reto de reducirse y rentabilizarse y las dos últimas con un mandato de venta que cumple en 2017.

No he mencionado a los bancos pequeños o de nicho como Banca March o Caixa Ontinyent, las cooperativas de crédito o las cajas rurales, porque están muy bien capitalizados y son bastante pequeños en relación a los anteriores.

Por tanto, la estimación es que queden entre 10 y 12 grandes grupos financieros. ¿Este mapa bancario tiene sentido? Si nos comparamos con otros países europeos, parece que si, pues allí los 7 primeros bancos tienen el 70% del negocio de media, y en España ha sido del 40% en los últimos años. Por otro lado, también parece lógico que las entidades se hagan más fuertes y solventes para hacer frente a los continuos datos de morosidad que no paran de crecer y poder hacer fluir el tan demandado crédito.

En los próximos 12 meses, el cierre de sucursales será superior a 5.000 y se destruirán 20.000 empleos

En octubre de 2012 se llegaba al record absoluto de morosidad de toda la serie histórica existente con un 11,22%. Según los últimos datos publicados por el Banco de España en febrero de 2013 la tasa de créditos morosos se situaba en 162.000 millones de euros que corresponderían al 16% de nuestro PIB. Esta tara sería del 10,39%, habiendo bajado ligeramente debido al traspaso de activos a la Sareb. También cabe destacar el esfuerzo realizado por el conjunto del sistema financiero, donde desde septiembre de 2007 se han provisionado más de 130.000 millones de euros.

Pero estos cambios tienen muchas repercusiones y la primera son los daños colaterales de la propia reestructuración. Si sumamos todos los EREs y reajustes anunciados en los últimos meses por todas las entidades españolas, el cierre de sucursales será superior a 5.000 y la reducción de empleados de más 20.000 para los próximos 12 meses.

Aquí nos surgen unas cuestiones claves para los usuarios: ¿Cómo afrontará la banca esta reducción de empleados y sucursales nunca vista antes? ¿Cómo afectará esta reducción de entidades a los servicios prestados a los clientes? ¿Serán suficientes 10 o 12 grupos bancarios para asegurar la diversidad de productos y su competencia? ¿Cuál será el efecto de la importante reducción de las aportaciones de las antiguas cajas a las obras sociales? Estos serán unos de los grandes retos de la banca y de los mucho se hablará durante todo el 2013 y 2014.

Lo que sí está claro es que se está consiguiendo tener un sistema financiero mucho más saneado y que va recuperando poco a poco la confianza de los inversores proporcionalmente al avance del proceso de reestructuración. Y es que hemos casi cuadruplicado el tamaño medio de nuestros bancos, se han recapitalizado e incluso algunos han sido intervenidos.

Todas son partes del puzzle necesario para que vuelva a fluir el crédito en nuestro país, una de las bases para la recuperación económica. Por tanto, nuestro sistema financiero debería aprender del pasado para afrontar el presente y construir un mejor futuro.

Rodrigo García de la Cruz es profesor del Executive Máster en Dirección de Entidades Financieras del IEB.

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