Enoturismo

La cultura del vino también es cosa de niños

Muchas bodegas cuentan con actividades dirigidas a los más pequeños

Un grupo de niños realiza unas catas de Emina Zer0.0, el vino sin alcohol del grupo Matarromera, en su bodega y sede central de Valbuena de Duero.
Un grupo de niños realiza unas catas de Emina Zer0.0, el vino sin alcohol del grupo Matarromera, en su bodega y sede central de Valbuena de Duero.

El crecimiento que ha experimentado el enoturismo en España en los últimos años ha sido espectacular. Considerado hace poco como una actividad minoritaria y un tanto elitista, visitar hoy una bodega y catar los caldos allí producidos es una opción de ocio común y hasta asequible. Tan bien funciona que muchos productores vitivinícolas se han esforzado en ofrecer a quienes visiten sus instalaciones actividades que les diferencien del resto de bodegas y complementen la visita.

Convertir el enoturismo, un mundo que gira en torno a la bebida alcohólica de más tradición en España, en una opción de ocio para todos los públicos es una de las obsesiones de muchas bodegas. Y es factible: basta con lograr tener a los niños entretenidos. Algo que en el campo, uno de los entornos preferidos por los más pequeños, no resulta complicado.

Las opciones son casi inagotables: enseñarles cómo se cultiva la uva, dejarles que la pisen y extraigan el mosto, mostrarles el proceso de elaboración del caldo, visitar las viñas... O incluso hacer catas. Esta es una de las revolucionarias experiencias que ofrece Emina, la bodega insignia del grupo Matarromera. Y no comparan distintas clases de mosto, sino de vino... sin alcohol. Los niños que acuden a la bodega de Valbuena de Duero, ya sea con la escuela o con sus padres, vuelven a casa habiendo comparado las tres variedades (tinto, blanco y rosado) del Emina Zer0.0, bebida principalmente vendida en los países árabes y cuyo desarrollo le valió al grupo el Premio CincoDías a la Innovación Empresarial 2011.

“Les encanta la idea de tomar vino como los mayores, les parece muy divertido”, señala Ana Vivero, directora de enoturismo de Matarromera. Antes de entrar en la sala de catas, los pequeños visitan el museo del vino, en el que aprenden la importancia cultural que ha tenido el caldo desde tiempos de los romanos. “También les explicamos el proceso de elaboración, aunque de manera algo simplificada para que lo entiendan”, cuenta Vivero. Y si la visita se realiza en época de vendimia, los chavales salen a recoger uvas de las viñas situadas frente al edificio principal del complejo Emina.

El recorrido guiado para niños (tres euros cada uno) no hace falta que sea en grupo. “Si acompañan a sus padres, los guías van lanzando constantemente guiños a los más pequeños para que no pierdan la atención. Y durante el curso de catas, quizá la parte más pesada para ellos, tienen su propia zona en la que prueban nuestras variedades sin alcohol”, explica Vivero.

A varios kilómetros de allí, en la Ribera del Guadiana, se están promocionando mucho las actividades familiares relacionadas con el sector vitivinícola. Los pueblos y bodegas incluidas en la ruta del vino de dicha zona han estrenado este mes una serie de actividades que se mantendrán como mínimo hasta junio. Paseos a caballo entre viñedos, rutas en calesa o en cuadrigas, paseos en burro o actividades de avistamiento de aves son algunas de las más atractivas.

También se oferta lo que denominan Wine Merendola: pícnics en familia en alguna de las bodegas de la región, ágapes en los que no faltan los caldos del lugar. El tiro con arco, las yincanas e incluso la visita de granjas escuelas se han planteado como complementos a la degustación de los vinos autóctonos por parte de sus padres.

“Con la llegada del buen tiempo hemos querido aprovechar para sacar al campo a pequeños y mayores”, destacan desde Ramón Bilbao. La bodega riojana, para la que las actividades en familia ocupan un lugar central en su oferta enoturística, ofrece desde este pasado fin de semana rutas en bicicleta entre los viñedos de la firma. Al acabar el recorrido, de poca dificultad y menos de dos horas de duración, los participantes degustan un aperitivo en la bodega en el que no falta el vino para los adultos.

Turismo del Vino en La Rioja organiza paseos por los viñedos aledaños a Fuenmayor en los que se explica a niños y mayores las partes de la vid, la forma de las hojas y la importancia del suelo. Tras las tres horas de recorrido, y antes de visitar la bodega, se acaba como procede en este caso: compartiendo una bota de vino y refrescos para los niños.

‘Spain is different’, incluso por sus caldos

El atractivo turístico de España no se reduce a sus playas y a un clima privilegiado. El creciente interés en el mundo del vino en buena parte de Europa y en los países anglosajones, bien reflejado en el oscarizado largometraje Entre copas (Sideways), no ha pasado inadvertido en España.
“El 75% de las visitas que recibimos son de extranjeros”, señalan desde las bodegas Remírez de Ganuza, en la Rioja Alavesa. Saber promocionarse en las guías y entre los touroperadores suma puntos si se quiere llegar al público de fuera del país. Ayuda también que la bodega esté situada en un enclave de interés turístico. Pocas son ya las bodegas que no cuentan con guías preparados para conducir las visitas en inglés.

Los caldos, siempre con buena comida

En una buena experiencia gastronómica nunca puede faltar un buen vino. Y viceversa. De ahí que el enoturismo haya encontrado en los restaurantes de nivel un perfecto aliado para atraer a comensales interesados en los caldos.
La enogastronomía se presenta como una solución ideal para promocionar regiones con un importante legado culinario y vitivinícola. La Ruta del Vino Ribera del Guadiana ha lanzado la Primavera Enogastronómica, un extenso catálogo de actividades en la provincia de Badajoz programadas todos los fines de semana hasta finales de junio.
Se han organizado visitas y experiencias singulares en bodegas, menús y tapas maridados en los restaurantes y bares de la ruta, así como catas, estancias enogastronómicas en los alojamientos, packs y ofertas especiales en los comercios y paquetes enoturísticos con los que viajar sin preocupaciones.
Jamón Dehesa de Extremadura, torta de la Serena, torta del Casar, queso Ibores, pimentón de la Vera, ternera de Extremadura, aceite de Monterrubio… Todos estos productos se degustarán con vinos y espumosos de la tierra, y se alternarán con actividades como la vespaterapia (paseos en Vespa) o talleres de corte de jamón. Una forma diferente de conocer la región.

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