Está en mínimos de cuatro meses

Chipre y las dudas sobre Italia hacen temblar el liderazgo del euro

Los países emergentes se deshacen de sus reservas de la divisa

Analistas afirman que aún así, el euro está sobrevalorado

El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi.
El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi. EFE

Las incertidumbres económicas en Europa y la situación en la diminuta isla de Chipre hacen mella en la moneda única europea. El euro se acerca a su punto más bajo en los últimos cuatro meses frente al dólar, tras tocar los 1,279 billetes verdes esta mañana. Por ahora, la cota más baja del ejercicio 2013 está fijada en los 1,275 dólares que se registraron el pasado miércoles. Y lo que es más impotante, pierde peso en su condición de valor refugio. "El euro cae de forma ininterrumpida desde niveles de  1,33 dólares", asegura José Luis Martínez Campuzano, estratega de Citi en España. "Aún puede caer más, aunque la confianza en el BCE limita el riesgo de un selloff", informa Miriam Calavia

Las razones parecen claras. La moneda única no despierta tantas simpatías en un contexto de crisis de deuda persistente y generalizada en la periferia del continente. La débil (y pequeña) economía chipriota ya se ha hecho acreedora de un rescate por parte de la zona euro, con el gobierno de la zona euro haciendo gala de su tradicional descoordinación a la hora de atacar los problemas. Y no solo eso, la posibilidad de que el modelo que pasa factura a los inversores (los depositantes con más de 100.000 euros pueden perder el 60% de sus fondos) se imponga en futuras intervenciones ha hecho saltar las alarmas de los inversores. "La caída del euro refleja las tensiones en relación con Chipre y la idea de que los rescates en la zona euro cada vez son distintos, lo que genera incertidumbre sobre los posibles rescates que vendrán a partir de ahora", asegura en esta línea Marian Fernández, directora de estrategia de Inversis.

De esta manera, el euro pierde pie en su pugna con el dólar por convertirse en una moneda refugio.Los bancos centrales de las economías emergentes vendieron 45.000 millones de sus reservas de euros, según datos del Fondo Monetario Internacional, lo que reduce sus reservas de esta divisa en un 8%. Los euros solo constituyen el 24% de sus reservas, el mínimo desde 2002, desde un pico del 31% alcanzado en 2009.

Volatilidad

El comportamiento del euro, en todo caso, se está caracterizando por su volatilidad. A finales de noviembre, la divisa se mantenía en entornos de 1,2702 dólares. Apenas dos meses después, el euro había escalado hasta los 1,366 dólares. En febrero alcanzó un máximo de 14 meses tras tocar los 1,3711 billetes verdes. Desde entonces, un descenso digno de una etapa reina del Tour de Francia. La moneda única europea, además, está perdiendo posiciones de cara a la mayoría de sus 16 contrapartes. Pese a todo, economistas de BNP han asegurado que el nivel de equilibrio del tipo de cambio se situaría en 1,21 dólares por cada euro, “lo que supone que la divisa europea está actualmente sobrevaluada”.

Reunión del BCE el jueves

El estado y el futuro del euro, en todo caso, tendrán una cita importante esta misma semana. El consejo de Gobierno del Banco Central Europeo se reunirá en Fráncfort este jueves en una reunión que no parece que se salde con una rebaja de los tipos de interés, según una reciente encuesta entre expertos elaborada por Bloomberg. De cumplirse sus vaticinios, el presidente de la organización monetaria, Mario Draghi, mantendrán la tasa en el 0,75%, la cota más baja de su historia. El BCE mantendrá su política acomodaticia, y esta perspectiva lleva a los inversores a deshacer sus posiciones, según afirman desde Tokai Tokyo Research Center.

Claro que todo tiene su punto de vista positivo. El término guerra de divisas ha cobrado fuerza en el último mes, después de que el gobernador del Bundesbank, Jens Weidmann, acusase a las autoridades niponas de desatar una guerra de divisas al propiciar un yen más debilitado. Contar con una divisa débil tiene sus desventajas, pero también un pro muy destacado: facilita la competitividad de la producción al abaratar las exportaciones. El 63% de las exportaciones españolas tienen como destino otros países del euro, así que no se ven afectadas directamente por el tipo de cambio. En cambio, sí afecta de forma colateral. Buena parte de los productos que España vende a Alemania o a Francia son bienes intermedios que sirven para fabricar muchas de las mercancías que exportan fuera de la zona euro, como coches. Por eso, Goldman Sachs, que de una apreciación del euro del 3% afectaría más negativamente a las exportaciones intracomunitarias españolas que a las alemanas.

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