Cultura

El Thyssen educa con mucho arte

El museo acerca su obra pictórica, a través de talleres, a los más jóvenes

Varios niños realizan una actividad en el Thyssen.
Varios niños realizan una actividad en el Thyssen.

El sueño de Franz Marc. Es el cuadro preferido de los niños que acuden a alguna de las actividades o programas formativos de Educathyssen. “Les gusta porque es onírico y los más pequeños pueden imaginarse muy bien la historia, toda la trama, y contiene elementos ricos para ellos”, afirma Ana Moreno, jefa del área de educación del Museo Thyssen-Bornemisza, una iniciativa implantada desde 1992, pero que empieza a coger velocidad a comienzos del año 2000.

El objetivo no es otro que difundir y facilitar el entendimiento y la generación de conocimiento en torno a las colecciones que albergala pinacoteca. Anualmentese benefician de estos programas educativos unas 40.000 personas. Se agrupan en distintas áreas, y hay iniciativas específicas destinadas a las escuelas, donde se combina durante dos horas una visita al museo –los alumnos analizan visualmente entre cuatro y seis cuadros– y un taller en el que realizan una actividad plástica relacionada con la experiencia vivida. “Los niños se sientan delante de la obra, junto a un educador, que les va descubriendo el cuadro que tienen enfrente. Lo que aprendes es lo que experimentas”, señala Moreno. Entre los sugerentes títulos de los talleres se encuentran, entre otros, conocer gentes y lugares, mundos extraños, historias misteriosas o cuadros como ventanas a la naturaleza.

La actividad continúa con un sugerente taller, en el que se toca con los ojos y se mira con las manos; experimentos cromáticos, el mercado de los colores o el arte en 3D. Eso para los más pequeños, porque para los alumnos de secundaria y bachillerato las visitas comentadas van del gótico al renacimiento, el barroco o la pintura del siglo XIX y del XX.

Para los universitarios también hay cursos especializados de historia del artey otros que tratan cuestiones relacionadas con la educación artística o la educación social.

Los niños y las familias son bien recibidos en el Museo Thyssen, con visitas taller, donde se juega con el color, se pasea dentro de un cuadro o se adentra en la imaginación de los artistas. “El arte contemporáneo es lo que más les gusta, ya que es lo que está más próximo de sus conceptos plásticos. Los niños entienden muy bien, por ejemplo, el cubismo y tienen muchísima imaginación”, afirma la responsable del área educativa.

Entre la oferta del museo hay talleres para jóvenes y adultos, donde se presta atención a las actividades en las que la experimentación y lo creativo son protagonistas, a la vez que se acercan las colecciones y exposiciones temporales a este colectivo.

A partir del próximo 1 de abril se abre la matrícula para las actividades de verano, donde se ofrecen 25 plazas cada semana durante el mes de julio para los siguientes grupos (de seis a 10 años; de11 a13 y de13 a15 años). También hay un curso estival con la UNED yla Universidad Rey JuanCarlos.

Desde hace más de una década, el Thyssen utiliza las nuevas tecnologías para divulgar el conocimiento que se genera en la pinacoteca. “Queremos fidelizar a los usuarios del futuro”, concluye Ana Moreno. Para más información: www.educathyssen.org

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