Seis peligros de este derivado para los inversores inexpertos

Los supervisores financieros de Europa advierten de los riesgos de los CFD

La ESMA y la EBA advierten seis peligros principales

Estos derivados se han convertido en un producto estrella en los últimos tiempos

La Autoridad Europea de los Mercados de Valores (ESMA) y la Autoridad Bancaria Europea (EBA) advierten de los peligros de los contratos por diferencias (CFD) para los inversores inexpertos. Los dos supervisores han lanzado un aviso con seis peligros principales.

Los contratos por diferencias (CFD, por sus siglas en inglés) se han convertido en el producto estrella de un gran número de intermediarios bursátiles. Son productos derivados que no cotizan en ningún mercado oficial, a diferencia de las opciones, los futuros o los warrants. ¿Sus ventajas? Permiten un gran apalancamiento y que abren la puerta a ganar con las caídas.

Dependiendo del intermediario, los CFD exigen garantías desde tan solo el 5% del importe apostado. Así, en este caso, por cada 100.000 euros invertidos solo se requeriría un efectivo de 5.000 euros. He aquí uno de sus principales ventajas y, al mismo tiempo, uno de sus principales riesgos, según la advertencia lanzada por la Autoridad Europea de los Mercados de Valores (ESMA) y la Autoridad Bursátil Europea (EBA).

Los mensajes clave de la advertencia son que los CFD son productos complejos y no son adecuados para todos los inversores. Para utilizarlos con seguridad, los inversores deben contar con una amplia experiencia en mercados volátiles y han de comprender a fondo cómo funcionan y cuáles son sus riesgos.

La ESMA y la EBA especifican que “generalmente la posibilidad de operar con CFD, especialmente cuando se hace a través de internet, no está acompañada de ningún consejo de inversión”. Es más, los supervisores advierten que, aunque el intermediario autorizado debe evaluar si el producto es adecuado para el inversor, “no todos los proveedores lo hacen”.

Todos los intermediarios deben estar autorizados por la CNMV. Chequear si el proveedor está facultado para ofrecer los CFD es tan sencillo como introducir el nombre en la página web de la CNMV y ver si está registrado. El supervisor que preside Elvira Rodríguez, de hecho, ya publicó una guía sobre este producto en 2008. En España, Interdin fue el primer bróker que lanzó este producto.

Los seis riesgos destacados en la advertencia de la ESMA y la EBA son los siguientes:

1 Inversiones a corto plazo

Los CFD no son adecuados para invertir bajo el mantra de “comprar y mantener”. “Requieren una constante monitorización incluso durante un corto periodo de tiempo (minutos, horas o días)”, según la advertencia.

2 Liquidez

La ESMA y la EBA advierten del peligro de que el CFD no esté disponible para ser negociado en el momento en el que el inversor quiera hacer una transacción. También señalan la necesidad de mantener al día la garantía (el dinero contante y sonante que ha de estar depositado), que varía en función de la cotización del activo subyacente.

3 Apalancamiento

Una operación apalancada significa que los beneficios potenciales son mayores… y también las pérdidas. “Cuanto menor sea el margen requerido, mayor es el riesgo de posibles pérdidas si el mercado se mueve en contra de la posición”, explican los supervisores.

4 Limitaciones de los stop loss

Los límites a las pérdidas (stop loss, en la jerga bursátil) no siempre son eficaces ante movimientos bruscos. Por ejemplo, Banco de Valencia pasó de repente de los 0,108 euros por acción a los que cerró el pasado de febrero a los 0,01 que marcó el 1 de marzo.

5 Riesgo de ejecución

Es el peligro de que la orden no se ejecute de forma inmediata. “En este periodo, el mercado podría haberse movido en contra de la posición del inversor”, advierte la nota.

6 Riesgo de contraparte

Es el riesgo asociado a la solvencia del intermediario. En todo caso, la CNMV publicó un informe la semana pasada que confirma las empresas españolas que prestan servicios de inversión ofrecen niveles de seguridad máximos sobre los 2,1 billones de euros de clientes que custodian.

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