Lunes de los fondos

Materias primas y finanzas

¿Ha terminado el superciclo de repreciación de este tipo de activos?

Se encuentra el famoso superciclo de las materias primas intacto? Esta es una cuestión que puede plantearse en estos momentos y que tiene importantes implicaciones desde un punto de vista de inversión. El superciclo de las materias primas hace referencia a un ciclo de largo plazo donde estas experimentan una importante inflación de precios y por tanto significativas ganancias para los que han invertido en ellas.

Actualmente estaríamos todavía inmersos en un superciclo o ciclo alcista de largo plazo según el consenso de analistas e inversores. Este ciclo habría comenzado justo con la recesión de principios de la década pasada. Efectivamente, los precios agregados de las materias primas habrían tocado suelo hacia finales del año 2001 y desde entonces han disfrutado de una excelente revalorización. Sin embargo, dicha revalorización en realidad ha tenido lugar entre los años 2001 y 2008. Tomando en consideración un índice de materias primas agregado como el Thomson Reuters/Jefferies CRB Index (donde las materias primas energéticas, con el petróleo a la cabeza, tienen un peso significativo) se observa que este paso de poco más de 160 puntos a finales del 2001 hasta cerca de 460 puntos a mediados de 2008. Esto supone triplicar su valor en menos de siete años.

Desde ese momento en 2008, con la recesión haciéndose evidente a todo el mundo, las commodities iniciaron una fortísima y rapidísima corrección que llevaron a la mismas, medidas por el citado índice, a poco más de los 210 puntos en febrero del año 2009, es decir, menos de la mitad que hacía solo nueve meses. Desde entonces se inició una nueva tendencia alcista que alcanzó su punto máximo en la primavera del año pasado. A partir de abril del 2011 hemos registrado una tendencia ligeramente bajista con algunos rebotes por el camino, encontrándonos justo ahora en uno de ellos.

¿Cuál es el balance? Pues que actualmente el índice se sitúa alrededor de los 300 puntos. Ello supone una plusvalía acumulada de cerca del 90% en los once años desde que aproximadamente se habría iniciado el superciclo de las materias primas. Ello se traduce en una rentabilidad anualizada que se acerca al 6%. Sin lugar a dudas no está mal, dado el entorno de mercados de la última década pero no supera a la renta fija global por ejemplo y se ha conseguido con una enorme volatilidad por el camino. Además, ello sirve de poco consuelo para un inversor que entrara en las mismas al calor de las subidas en los años 2006 y 2007 (y no digamos en 2008) porque a duras penas habrá conseguido plusvalías, lo que significa rentabilidades reales negativas. Esto se observa bien en el gráfico central donde se muestran índices de Lipper que recogen la rentabilidad de fondos que invierten en materias primas.

Los índices de estas categorías de fondos son los que me lleva precisamente a uno de los puntos del artículo: la relación entre los precios de las materias primas y la proliferación de productos financieros que invierten en las mismas (normalmente con contratos de derivados). Es prácticamente imposible saber cuánto de la subida de precios de las materias primas se debe a los factores clásicos que suelen aducirse (mayor demanda real asociada al crecimiento de los países emergentes, tipos de interés reales bajos o negativos, tensiones geopolíticas o -mi favorito- un largo periodo de extrema infravaloración anterior) y cuánto al crecimiento de productos financieros que invierten en las mismas (fondos de inversión, fondos cotizados, estructurados, etcétera).

Lo que sí es seguro es que las materias primas se han convertido por primera vez en un activo financiero mainstream en las carteras de inversión de las entidades financieras y que probablemente ello ha llevado a exacerbar el movimiento alcista de las mismas. De hecho, es probable que de continuar la tendencia de crecimiento de productos financieros asociados pueda producirse algún tipo de intervenciones por parte de las autoridades para limitar su uso.

Terminamos con una breve reseña a la que puede ser su evolución en el corto y largo plazo. En el corto plazo nuestra visión negativa cíclica para la economía norteamericana y global en los próximos trimestres no nos puede conducir a otra conclusión que a la de abstenerse. En el medio y largo plazo es posible que se puedan aprovechar determinados momentos, tras fuertes correcciones en la parte final de periodos recesivos de las economías, para tácticamente obtener ganancias.