La corrección se ha producido en costes laborales, pero no en precios

España recupera el 70% de la posición competitiva perdida con la zona euro

España está recuperando en la crisis la competitividad perdida durante el boom inmobiliario, en especial gracias a los menores costes laborales unitarios. De los 16 puntos perdidos entre 1999 y 2007, se han recuperado 13 en los cuatro años siguientes, lo que supone un 70% del total. En el caso de los precios, el ajuste se ha iniciado este año.

En los 15 años de crecimiento continuado que encadenó la economía española, los precios y los salarios avanzaron de forma desorbitada, provocando una fuerte pérdida de competitividad para las empresas españolas. En el índice que elabora el Banco de España se comprueba cómo desde el inicio del euro España fue perdiendo posiciones frente a la zona euro, hasta alcanzar un máximo en el tercer trimestre de 2008. Respecto a los costes laborales unitarios (el coste salarial necesario por cada unidad producida), la pérdida se elevó a 16 puntos, mientras que en lo que se refiere a los precios, la merma se limitó a 10 puntos. Ambas gráficas, sin embargo, han experimentado una evolución muy diferente desde que estalló la crisis económica.

La fuerte destrucción de empleo, con 2,5 millones menos en cuatro ejercicios, unida a la moderación salarial (las alzas pactadas han pasado del 4,2% en 2007 al 2,1% en 2012) han provocado un ajuste sin precedentes de los costes laborales que tienen que asumir las empresas, con una caída de 13 puntos. Marta Noguer, economista del Servicio de Estudios de La Caixa, considera que se debe seguir profundizando en esa vía, en especial para que las empresas españolas puedan competir con garantías en el exterior. "La demanda interna va a seguir deprimida a medio plazo por los ajustes y la consolidación fiscal, por lo que la única vía de crecimiento va a venir del sector exterior", apunta. Desde el departamento en el que trabaja Noguer se han diseñado dos escenarios con diferentes evoluciones de la demanda interna. En el primero, con un crecimiento cero, sería necesario que las exportaciones se incrementaran a un ritmo del 10% para que la economía española retome tasas de crecimiento del 2%. En el segundo, con un avance del 1%, el aumento de las exportaciones se limitaría al 6,9%, un ritmo similar a la media registrada entre 1999 y 2007.

A esas ganancias de competitividad en el sector exterior pueden contribuir dos factores exógenos, como la depreciación del euro y la brusca caída del precio del petróleo. El abaratamiento de la moneda única representa un alivio para las empresas exportadoras, que verán rebajado el precio para vender bienes y servicios fuera de la zona euro, mientras que el del petróleo da un respiro para la industria que lo utiliza de forma intensiva.

Los precios deben bajar más

La caída de los costes laborales, sin embargo, no se ha visto acompañada de una bajada de precios en la misma línea. En la crisis no se ha recuperado nada de los 10 puntos de competitividad perdidos con anterioridad al 2007. En ello ha influido, según los expertos, el hecho de que los beneficios no se hayan moderado al mismo ritmo que los salarios. De hecho, en la última encuesta de población activa, la remuneración conjunta de todos los asalariados fue inferior a los beneficios empresariales.

Para completar esa ganancia de competitividad es imprescindible, según los analistas, que sigan bajando los precios. Un proceso que se ha iniciado a finales de 2011, como muestra el hecho de que el diferencial de precios de España con la zona euro sea positivo desde noviembre de 2011. También lo es con Italia, Francia, Alemania o Reino Unido.

Las cifras

1,25 dólares es el cambio ayer del euro frente al dólar, lo que supone una caída del 6% en un mes.

25% es la bajada del precio del barril de Brent, de referencia en Europa, desde principios de año.

Familias y empresas siguen reduciendo su endeudamiento

Otro de los desequilibrios acumulados durante el boom inmobiliario fue el crecimiento desorbitado del endeudamiento de las familias y de las empresas. Ambos han iniciado un proceso de reducción para tratar de rebajar el abultado volumen de deuda, que se eleva por encima de los dos billones de euros (855.840 en el caso de los hogares y 1,24 billones en el de las empresas), muy por encima de los 734.000 millones acumulados por las Administraciones públicas a finales del pasado ejercicio.

En abril, el endeudamiento de las familias españolas cayó un 3,5% en tasa anual y se situó en el nivel más bajo desde septiembre de 2007, gracias a la menor concesión de préstamos. Por su parte, el endeudamiento de las empresas se ha reducido algo menos que las de las familias, con un retroceso del 2,8%, hasta situarse en 1,247 billones de euros, lo que representa la suma más baja de los últimos cuatro años.