Defenderá la participación del país en la UE

Papademos advierte que los próximos tres meses serán "críticos" para Grecia

El primer ministro griego, Lucas Papademos, advirtió a los ciudadanos helenos que 2012 será un año difícil, especialmente los primeros tres meses, que calificó de "críticos" y determinantes para que Grecia pueda mantenerse en la zona euro.

Lucas Papademos, en una imagen tomada en 2005, cuando era vicepresidente del BCE
Lucas Papademos, en una imagen tomada en 2005, cuando era vicepresidente del BCE

"Los próximos tres meses serán críticos. Las decisiones que tomaremos determinarán el futuro de la Grecia para las próximas décadas", dijo Papademos en su discurso a la nación con motivo del Año Nuevo.

El jefe del Gobierno y exvicepresidente del Banco Central Europeo (BCE) aseguró que defenderá la participación de Grecia en la Unión Europea, al subrayar que "nuestra moneda es el euro. La Europa de los países desarrollados es nuestra casa común".

Además, se mostró confiado en que su país superará las dificultades que lo han llevado al borde de la quiebra. Agregó que con esfuerzo colectivo, objetivos bien definidos y la cooperación de las fuerzas políticas "podemos transformar 2012 en un año de esperanza".

En el año que concluye, "los esfuerzos y los sacrificios del pueblo griego y la solidaridad de nuestros socios nos permitieron evitar una catástrofe económica y dar los primeros pasos de salida de la crisis", reconoció.

Papademos pidió solidaridad con los que más sufren las consecuencias de la crisis, al admitir que "los ingresos fueron reducidos y el paro se incrementó. Miles de familias estos días están sufriendo".

El primer ministro griego recordó también los esfuerzos del pueblo al afirmar que Grecia atraviesa "la crisis nacional e internacional más aguda desde la Segunda Guerra Mundial. Podemos salir de la crisis. Pero no hay soluciones mágicas".

En los próximos tres meses el Gobierno de Atenas debe negociar los detalles de un acuerdo para que sus acreedores privados accedan a condonar el 50% de su enorme deuda, requisito previo para recibir un préstamo de rescate de unos 130.000 millones de euros (unos 170.000 millones de dólares), necesario para evitar la bancarrota del país.