Alemania. La crisis permite a Berlín financiar la reducción del déficit a coste cero y sin recortes

Paradójicamente, la misma crisis de la deuda soberana que ha puesto contra las cuerdas a media Europa, imponiendo asfixiantes planes de austeridad para lograr reducir su déficit, está facilitando a Alemania cumplir con un objetivo del que el país es también el principal impulsor. Sin caer en el cui prodest scelus (¿a quién beneficia el crimen?) de Séneca, lo cierto es que Berlín está sacando partido a las turbulencias. Al ser considerada como la más fiable en medio de la tormenta, la deuda alemana ha acaparado la atención de los inversores de tal forma, que estos prácticamente pagan por tener su dinero en bonos germanos. Alemania debe más (83,2% de su PIB) que España (61% del suyo) pero con un coste cercano a cero por endeudarse, el camino hacia el superávit no implicará grandes recortes. De hecho, la canciller Angela Merkel, que afronta elecciones generales el próximo año, ha anunciado que reducirá los impuestos antes de los comicios. Con todo, aunque el país cerrará el año creciendo un 2,9%, la CE advierte que en 2012 solo subirá un 0,8% frente al 0,7% de España. La pérdida de poder adquisitivo de sus socios comunitarios, además, pone en peligro las ventas alemanas a la eurozona, su principal fuente de ingresos. Por último, las subastas de deuda empiezan a flojear, pues algunos inversores prefieren recibir un 5% por las letras españolas, que el 0,00005% que pagó ayer Berlín.