Profesores

Progresa la formación dle profesorado

El paso a grado, el añadido de un máster y más prácticas han potenciado Magisterio, pero queda mucho por hacer

¿Diría que es suficiente la formación que recibe el profesorado no universitario en Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC)?, preguntamos por correo electrónico a Albert Batalla, decano de la Facultad de Formación del Profesorado de la Universidad de Barcelona. ¿Y en idiomas?, insistimos. El decano responde a ambas cuestiones con un "es satisfactoria pero mejorable" escrito en rojo, el temido color de las correcciones de los exámenes... En realidad, su escueto comentario podría servir de nota, de diagnóstico de la situación: se ha avanzado, aquí hay unanimidad, Magisterio ha pasado de diplomatura (tres años) a grado (cuatro años), una vieja reivindicación del sector, y los licenciados que quieran dar clases en secundaria no tendrán que matricularse en el denostado Curso de Adaptación Pedagógica (CAP) sino en un máster oficial de un año. Pero queda muchísimo por hacer.

El máster, aun cuando no falten voces que lo tachen de insuficiente o de chapuza, supone un modelo distinto que integra los conocimientos científicos con el concepto de transmisión de esos conocimientos, según destaca Anna María Geli, rectora de la Universidad de Girona. Y, algo que considera importante, "pone en valor social la profesión docente, la reconoce y visibiliza". La Embajada de Finlandia, cuyo modelo de enseñanza es referente internacional y motivo de orgullo patrio, ha colgado en su web un PDF explicando cómo funciona su sistema: la primera conclusión es "la gran estima por la profesión" que existe en el país; la segunda, que se trata de una carrera de élite solo al alcance de los mejores expedientes; la tercera, que un docente finlandés recibe formación y reciclaje durante toda su vida laboral.

"Debemos potenciar, aúnmás, el establecimiento de vínculos de colaboración yaprovechamiento mutuo entre la Facultad y el sistema educativo", receta Batalla. Las Facultades han empleado el año extra que les otorga el grado para incorporar más prácticas al currículo de sus estudiantes. ¿Problema? No todos pueden caer en escuelas infantiles o en colegios realmente innovadores, buenos modelos pedagógicos, según tercia Carlos Marcelo, catedrático de Didáctica y Organización Educativa de la Universidad de Sevilla. La misma dificultad que detecta, en la otra punta de la Península, Pello Urkidi, director de la Escuela Universitaria de San Sebastián de la Universidad del País Vasco. Pese a todo, valora que el periodo de prácticas "se haya duplicado"; que parte de los créditos básicos de la carrera se trabajen por módulos cuatrimestrales ligados a aspectos pedagógicos y didácticos: función del profesor, escuela y currículo, escuela y diversidad, el trabajo comunicativo. Y que exista un trabajo de fin de grado.

Carlos Marcelo formó parte de la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación, la ANECA, en Andalucía, y verificando las propuestas de nuevos grados que enviaban las universidades se dio cuenta de que "lo de antes seguía pesando mucho". Se refiere, por ejemplo, a "debilidades" como el abordaje de la psicopedagogía o de las didácticas específicas. En algunos planes de estudios, vio que asignaturas como enseñar a leer y escribir o sobre TIC, eran optativas. Tampoco considera suficiente el nivel de idiomas exigido a los maestros: un B1 (intermedio, según la Escuela Oficial de Idiomas). De lo que lleva visto hasta el momento, solo el campus granadino impartirá un grupo bilingüe (en inglés) de primaria, a partir de este curso. José Ramos, decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Europea de Madrid, ve con preocupación las lagunas en el apartado idiomas, y en el capítulo digital: "Corremos el riesgo de abrir una brecha entre una sociedad tecnológicamente avanzada y su sistema educativo".

Las universidades ofrecen herramientas y formación a sus claustros para adaptarse al cambio metodológico que representa Bolonia, que pone el foco en el alumno y lo convierte, al menos en teoría, en protagonista del aprendizaje. "Ahora las clases magistrales se combinan con otro perfil docente más cercano al del entrenador que guía a sus estudiantes", hace el símil la rectora Geli. "Hay una similitud muy grande entre lo que pedimos al alumno en cuanto a competencias generales y lo que el profesorado debería poder saber hacer: trabajo en equipo, comunicación, motivación, competencia idiomática", enumera la vicerrectora de la Calidad de la Universidad del País Vasco, Itziar Alkorta. Lo que por ahora no ha cambiado, según lamentan algunos expertos, es el sistema de promoción interna, que prima la investigación sobre la docencia, de manera que la mejor manera de prosperar dentro un campus es publicar mucho o asistir a congresos, más que preocuparse por cómo transmitir los conocimientos o por lo que ocurre en las escuelas o en los institutos de secundaria.

Ahora que en España se ha puesto sobre la mesa la conveniencia de desarrollar una especie de MIR para docentes, el catedrático Marcelo recuerda que la idea de que los noveles pasen por un periodo de integración o inserción profesional funciona en la mayoría de los países europeos, Israel, Estados Unidos o buena parte de Latinoamérica. Allí "empieza a enseñar, y a aprender a enseñar; no está el ciento por ciento de la jornada dando clases sino que dedica parte del tiempo a seguir formándose con el apoyo de un mentor", describe. Y, desde luego, en sus horas de docencia no ha de lidiar con las aulas más complicadas