Internacionalización

El futuro queda lejos de aquí

Las escuelas se internacionalizan para sortear la crisis

La clave es la internacionalización, dicen, una tras otra, antes o después, las escuelas de negocios cuando se les pregunta por la receta para salir reforzadas de la crisis. ¿Se trata de un tópico? Sí. ¿De un concepto manido que llevan años enarbolando como uno de sus principales atractivos? Pues también. Pero si hay algo por lo que estas instituciones de formación superior están apostando con ganas es por su capacidad para captar talento foráneo y para ofrecer a sus alumnos, al terminar, posibles escenarios laborales más allá de nuestras fronteras.

"Incluso las escuelas de menor tamaño o recursos hace tiempo que se han dado cuenta de que el mercado español es lo que es, y que nuestra marca-país es muy valorada en Latinoamérica", argumenta Héctor Martínez, secretario general de la Asociación Española de Escuelas de Negocios (AEEN). Según sus datos, el 20% del alumnado del sector es internacional, hispanoamericano en su mayoría.

Esa es la media, porque luego llegamos al IE Business School y resulta que la presencia extranjera sube a más del 60%, al 90% en algunos de sus MBA. Un proceso muy rápido si tenemos en cuenta que en 1999 sus aulas estaban ocupadas por un 90% de cosecha nacional, según compara David Bach, decano de Programas, con un deje de orgullo. La cuota internacional en el IESE, otra de las grandes, puede llegar al 80% en según qué casos. "Ahora notamos también que entre el 20% de españoles es mayor el porcentaje de los que se marchan", tercia su director general asociado, Franz Heukamp. A la banca en Londres. A una multinacional en Shanghái. "Las salidas profesionales han ido muy bien en el curso 2010-2011", destaca Heukamp, porque fuera de España la situación estaba remontando. Al menos hasta agosto. "Ahora hay más incertidumbre", reconoce.

Las escuelas de negocios se han ganado fama de buena cintura y rapidez para detectar nuevas demandas o focos calientes del planeta a los que hincarles el diente. Ahora todas miran a los países emergentes, y muchas, medianas incluso, anuncian programas en China, en Brasil, o planes para instalarse en India. "El número de matriculados está registrando una evolución positiva debido al aumento de la demanda de formación por parte de profesionales y al éxito de los programas internacionales de los principales operadores", concluye un estudio de 2010 de la consultora DBK.

Según este, el sector, anticíclico, con más clientela en vacas flacas que en gordas, facturó unos 600 millones de euros, un 1,7% más que en 2009. Y en 2011 vive expansiones como la de Deusto Business School, que el próximo martes inaugura su nueva sede en Madrid. Hay 330 instituciones operando en España, contabiliza la investigación de DBK, y las cinco primeras concentran la mitad del mercado, puntualiza. Martínez cree que no son más de 100, y alerta de la inexistencia de datos fiables sobre esta actividad privada y sin regular.

"Hay mucha atomización", enfatiza Felipe Llano, director adjunto a la dirección general de ESIC. Y una oferta de lo más variada. Un selecto ramillete de grandes instituciones, presentes en los puestos de arriba de los listados mundiales, que se han ganado el reconocimiento internacional, también son más caras, y venden "excelencia, innovación". Decenas de centros de distintos tamaños, algunos de ellos periféricos, fuera de Madrid o Barcelona: suelen tener una enorme imbricación con el tejido industrial o el entramado empresarial de su entorno, y compiten con precios más baratos; su principal reto radica en atraer alumnos de dentro y fuera de sus fronteras. ¿Exceso de oferta? "No sería ni la primera ni la única vez, este mundo es, por definición, competitivo, pero la propia dinámica del mercado termina por poner a unos y a otros en su sitio: cada cual puede tener su lugar, y cumplir una misión", asegura Carlos Cuervo-Arango, director de la Nebrija Business School.

Algunos centros han optado por la especialización. "Como en todo, o buscas volumen o buscas especialización y te centras en lo que conoces", expone Ramón Aragón, director de Relaciones Externas de ESCP Europe, que se distingue por su "dimensión internacional": una estructura multicampus presente en cinco países, un colectivo de exalumnos y alumnos de unas 90 nacionalidades. Otro ejemplo en este sentido es el Instituto de Estudios Bursátiles (IEB), adscrito a la Universidad Complutense y patrocinado por la Bolsa de Madrid. Su director de Programas Especializados, Pablo Cousteau, anuncia que su escuela arrancará, a lo largo de 2012, "proyectos formativos en Oriente Medio y Asia", y que está "en disposición de impartir formación en castellano o en inglés utilizando formatos presenciales, online o blended, en cualquier parte del mundo".

Las nuevas tecnologías encajan bien en un sector con aspiraciones de globalidad. IE Business School o IESE han apostado por el blended o b-learning (un mix de enseñanza presencial y online) para facilitar el día a día en sus multiculturales aulas. Internet permite a los centros más pequeños abrir mercado sin necesidad de grandes infraestructuras ni instalaciones.

Al campus virtual de IDE-CESEM, que se ha especializado en programas de gestión y estrategia empresarial y lleva 12 años ofreciendo formación en línea, se accede desde un smartphone o una tablet. "Herramientas como los webinars o los webcasts permiten que nuestros alumnos de diferentes partes del mundo puedan atender desde su ordenador la conferencia del presidente de Renfe o asistir a una clase de un consultor del Banco Mundial", resalta Esther Álvarez, directora de Estudios y Calidad.

ESIC entiende que, además de ser una herramienta, online es una demanda que ha surgido y hay que cubrir, así que ha desarrollado un máster en Digital Business. Volvemos a lo de antes, a lo de la rapidez para detectar y atender nuevas necesidades del mercado. IE Business School ha incorporado una asignatura de financiación alternativa. "Hace tres años no era necesaria pero ahora, con tantas empresas necesitadas de financiación y con dificultad de crédito, hemos visto que tenemos que ofrecerla", lo argumenta el decano David Bach. CESMA Escuela de Negocios tiene en marcha un programa de gestión de comunicación 2.0, otro de alta dirección para directivas y empresarias, y otro más sobre personal shopper, con ponencias que van desde la psicología del color al protocolo, pasando por el desarrollo de negocio.

Será el alumno, cada vez más informado y documentado, quien opte por lo que mejor le convenga en función de "su perfil, su trayectoria y su entorno laboral en cinco o seis años", aconseja Llano, que recomienda "tener una visión a medio plazo a la hora de decidir", y meditarlo reflexivamente para evitar errores como que la formación elegida conlleve una carga de conocimientos demasiado amplia para el puesto o función al que se aspira. La AEEN impulsa un sello de calidad para garantizar unos requisitos mínimos y servir de guía a quien no tenga muy claro dónde acudir.

Lo que sí parece evidente es que el retrato robot de los estudiantes ha cambiado. "Se ha rejuvenecido", describe Fernando Tomé, director del IEDE Business School de la Universidad Europea de Madrid, que recuerda que el paro afecta sobre todo a los jóvenes: recién licenciados que antes se colocaban sin demasiados problemas ahora buscan herramientas que los diferencien. Mientras que los perfiles más seniors recurren a esta oferta para relanzar su carrera o asegurarse el puesto, según disecciona. "El concepto de empleabilidad, se escribe con mayúsculas", enfatiza Llano, que también palpa "mucha vocación emprendedora", sobre todo entre los más veteranos. En ambos grupos de edad, Tomé observa, más que nunca, una "obsesión con lo competencial", por aprender a hacer las cosas, por aplicar la teoría a la práctica, sin abandonar el cuidado de los contenidos.

"Antes pesaban los conocimientos técnicos, que siguen siendo muy importantes, pero no suficientes; prestamos atención a las habilidades, a la capacidad de liderazgo, a la comunicación, al trabajo en equipo", retoma la idea Bach, que también ve diferencias en la composición de su alumnado: "Históricamente hemos recibido un porcentaje alto de ingenieros: su formación era muy buena pero les fallaba la parte del management".

Ese perfil sigue estando pero acompañado de cada vez más directivos enviados por multinacionales con presencia o foco en España, y de graduados en económicas, derecho y otras ciencias sociales. ¿Para qué se matricula este último grupo?, ¿para encontrar un buen puesto de trabajo? "En este mundo no hay seguridad", advierte el decano del IE, que aconseja a los aspirantes acudir a una escuela de negocios para conseguir "capacidades que los hagan mejor que los demás".

Considera que una buena formación es una manera eficaz de llegar a ese rendimiento superior, pero no la única. Y que si este objetivo no se consigue, el título por sí solo, por muy de campanillas que sea, "no sirve de mucho".