TRIBUNA

Exposición de la banca a la deuda griega: baile de cifras

Desde que en el mes de mayo de 2010 la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional decidieran rescatar a Grecia aportando financiación para intentar solucionar sus problemas, y con más intensidad en los últimos días en los que hemos estado pendientes de la aprobación por parte del Parlamento griego de nuevas medidas de ajuste como condición para desbloquear un nuevo rescate financiero, hemos sido testigos de un auténtico baile de cifras sobre la exposición de la banca europea a la deuda externa griega.

Dado que los datos varían según el medio consultado (llegando alguno de ellos incluso a confundir dólares por euros), ¿cuál es realmente la cifra y cómo puede afectar la reestructuración de la deuda griega a la banca española en un momento como el actual?

La resolución a la tragedia griega ha exigido involucrar a la banca europea ya que, como se detalla y cuantifica a continuación, son los principales acreedores de la deuda externa griega (sin contar al principal acreedor que es el Banco Central Europeo). Además, ha sido vital el acuerdo de Francia y Alemania, ya que sus sectores bancarios concentran la mayor parte de la deuda externa griega. Unido a esto, ante el fantasma de la reestructuración, la postura de estos dos países era fundamental para evitar la quiebra del país heleno.

En concreto, la cuantía de la deuda griega (pública y privada) que está en manos de la banca extranjera asciende, según datos del BIS referentes al cuarto trimestre de 2010, a 137.726 millones de dólares (el BIS, que es la fuente oficial, ofrece la información en dólares) que, a un tipo de cambio promedio del 1,3257 en 2010, arroja un total de 103.889 millones de euros. De esta cifra, la banca europea posee el 93% del total.

La información desagregada por sectores bancarios muestra que es la banca francesa la principal acreedora de la economía griega, con un volumen de deuda de 40.001 millones de euros, lo que representa el 38,5% del total.

Le sigue en importancia la banca alemana, con una deuda de 25.627 millones de euros (24,7% del total), y a mucha distancia, la banca británica (9.915 millones de euros, lo que constituye el 9,5% del total) y la portuguesa (7.690 millones de euros, 7,4% del total).

En el caso de la banca española, la exposición a la deuda griega es marginal, ya que asciende solo a 834 millones de euros (0,8%).

Con estas cifras, la banca española apenas sufriría los efectos directos de una reestructuración de la deuda griega, si bien no hay que olvidar que los efectos indirectos pueden ser devastadores.

Si se produjera un default en la deuda griega, la banca europea tendría que soportar cuantiosas pérdidas, con el shock que ello supone para los mercados financieros. Además, el efecto contagio tendría lugar en el peor momento posible para el sector bancario español, ya que algunas entidades tienen que captar en el mercado capital para dar cumplimiento a las exigencias del Banco de España.

Si en lugar de Grecia fuera Portugal quien estuviera en estos momentos en la picota (que también ha tenido que ser rescatado), las consecuencias para la banca española serían desastrosas ya que la deuda externa portuguesa en poder de bancos españoles asciende a 64.838 millones de euros, que representa nada más y nada menos que el 42,6% del total de la deuda externa portuguesa.

De hecho, el sector bancario español es el principal acreedor de Portugal, por delante de Alemania (que tiene 27.473 millones de euros de deuda portuguesa en sus balances) y Francia (20.401 millones de euros).

Con estas cifras, confiemos en que el nuevo rescate de Grecia que se está preparando sea más efectivo que el primero y esperemos que Portugal solvente sus problemas por el bien de nuestro sector bancario.

Joaquín Maudos. Catedrático de Análisis Económico de la Universidad de Valencia e Investigador del IVIE