EDITORIAL

Desapalancar para crecer más

Una de las causas de la escasez de crecimiento de la economía española es la abundancia de crédito concedido en el pasado y los niveles excesivos de apalancamiento de los agentes económicos, tanto empresas como familias. Las cargas financieras de los agentes condicionan las nuevas inversiones e, incluso, la demanda de bienes de consumo de uso duradero en el caso de las familias, y con ello el crecimiento de la economía. Además, los altos niveles de desocupación incrementan los riesgos de una parte muy importante de la cartera de crédito de las entidades financieras, hasta el punto de que se ven obligadas a elevar las provisiones y el capital básico y a exigir garantías adicionales para la concesión de crédito nuevo, o a reducir directamente los empréstitos.

Recientemente, el consejero delegado de Banco Santander, Alfredo Sáenz, cuantificaba en al menos 200.000 millones la reducción de crédito en España para situar a la economía en condiciones renovadas de crecer. En los tres años transcurridos de crisis el desapalancamiento se ha limitado a unos pocos miles de millones de euros, un punto de PIB, y llegar a los 200.000 millones citados supondría anestesiar la economía para varios años. Hay que buscar, pues, alternativas: recapitalizar el sistema financiero y encontrar fuentes nuevas de actividad.