Una desconocida para el gran público

Sarah Burton, la diseñadora real, entra en el Olimpo de la alta costura

Cuando hace un año, Sarah Burton, de 36 años, cogió el testigo y el peso de la firma Alexander McQueen, poco podía imaginar la diseñadora que recibiría el encargo más deseado: diseñar el vestido de novia de Catherine Middleton, la que un día será reina de Inglaterra.

Sarah Burton.
Sarah Burton.

Un gran regalo: es y será uno de los vestidos más fotografiados del mundo, y también uno de los más copiados. Pero también un gran riesgo: Burton era hasta ahora una gran desconocida para el público, y se jugaba mucho con este encargo, por otro lado, el secreto mejor guardado. Nadie, aunque había rumores que apuntaban a la firma británica, rompió el encanto de mantener la incógnita que toda novia desea. Era una prueba de fuego para la modista que parece haber superado, ya que con su trabajo ha querido representar la tradición de la costura británica. "Fue la experiencia de mi vida. Es un gran honor que me lo pidieran y estoy muy orgullosa de lo que ha logrado el equipo de Alexander McQueen", señaló ayer la modista. Por su parte, un comunicado emitido por Clarence House asegura que "Miss Middleton eligió la firma británica Alexander McQueen por la belleza de su artesanía, su respeto a a la tradición y por la técnica de su ropa. Deseaba que su vestido combinara tradición y modernidad con la visión artística que caracteriza el trabajo de Alexander McQueen".

El nombre de Sarah Burton entre en el Olimpo del diseño, de los amos de la alta costura. En 1996, comenzó a trabajar con el atormentado e innovador McQueen, fallecido de manera trágica en febrero de 2011, cuando todavía era una estudiante en último curso en la prestigiosa escuela de diseño Central St. Martins, de Londres. Cuatro años más tarde, tenía 25 años, fue ascendida a directora de la línea femenina de la firma. Durante cerca de tres lustros trabajó mano a mano con el diseñador británico lo que le permitió empaparse de los valores y de la esencia de la casa de moda más british del Reino Unido. Fue el grupo Gucci, propietario de la firma, el que apostó por la continuidad dentro de la firma y no caer en la tentación de revolucionar sus cimientos con el fichaje de un diseñador ajeno a ella.

Sarah Burton no se ha alejado de estas directrices, y apuesta por la modernidad, la belleza y la calidad en la confección.

La elección de la diseñadora tiene una gran repercusión económica, debido al empuje que va a suponer para la industria textil británica. No en vano, el vestido de novia real es totalmente made in England. Y ya ha dado la vuelta al mundo. El nombre de Sarah Burton, también.

Otros desconocidos para Diana

En este caso parece que no hizo falta. En Alexander McQueen negaban la mayor: su quehacer diario no se había alterado y no habían recibido ningún encargo real. Quiénes vivieron una auténtica locura, pero también les lanzó a la fama fueron David y Elizabeth Emanuel, autores de un vestido que desató la locura en los años ochenta, el de Diana de Galés cuando se casó con el príncipe Carlos. Eran dos jóvenes, recién graduados en la universidad, que se vieron sorprendidos con el comunicado del Palacio de Buckingham, en el que se anunciaba que eran los elegidos para elaborar el vestido de la que se esperaba que un día reinara en Inglaterra. Tuvieron que contratar vigilantes de seguridad, guardar los bocetos en una caja fuerte, dejar restos de otras telas en el contenedor de basura. Los diseñadores, a pesar de que el vestido era poco favorecedor, tuvieron un gran éxito. Hoy, están divorciados, pero ella sigue teniendo éxito como diseñadora entre las damas británicas.