Nueva etapa en la política monetaria

Trichet abre la puerta a más alzas de tipos, pero no inmediatas

El presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, anunció ayer una subida del precio del dinero de 0,25 puntos porcentuales, con lo que queda en el 1,25%. Se trata del primer incremento en la zona euro desde julio de 2008 y muestra la preocupación del organismo por el control de la inflación. Trichet abrió la puerta a nuevas alzas, aunque no de forma inmediata.

El guion se cumplió sobre lo previsto. El presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, ya advirtió hace cuatro semanas que se avecinaba una subida de tipos ante las presiones inflacionistas surgidas en la zona euro. El límite máximo fijado por el BCE para los precios (un 2%) se ha superado en los últimos cuatro meses, poniendo en tela de juicio el férreo control de Trichet sobre los mismos. En este contexto, Trichet anunció ayer una subida de 0,25 puntos porcentuales (los tipos quedan en el 1,25%), lo que supone el primer cambio desde mayo de 2009, fecha desde la que se había mantenido en el 1%, y el primer aumento desde julio de 2008.

Sin embargo, Trichet no gastó toda la munición y dejó algunas balas en la recámara. Los analistas habían descontado que ayer anunciaría un incremento del precio del dinero y que dejaría la puerta abierta a próximas subidas, en concreto, dos hasta el final del año (la mayoría de expertos coincidía en que la siguiente sería en mayo).

La primera parte se cumplió, pero en la segunda, Trichet echó mano del lenguaje alambicado que suele utilizar para no dejar claro cuáles serán sus movimientos a corto plazo. "La subida de hoy no es el inicio de una serie de incrementos, pero el BCE hará lo que considere necesario para garantizar la estabilidad de precios", dijo en la rueda de prensa posterior al consejo de gobierno, lo que según los analistas representa una manera de dejar las puertas abiertas a futuros incrementos del precio del dinero, pero que no serán inmediatos y siempre estarán ligados a la evolución de los precios en los próximos meses.

En su discurso, Trichet advirtió que existen riesgos al alza para la estabilidad de los precios como consecuencia del fuerte repunte del barril del petróleo y de las materias primas. Asimismo insistió en la necesidad de evitar que el aumento de los precios se traslade a los salarios, conocido como efectos de segunda ronda. "El BCE está extremadamente alerta para evitar que la subida de la inflación se traslade automáticamente a precios y salarios. Evitar los efectos de segunda ronda es esencial y no los vamos a tolerar", dijo en alusión a todos los países para que mantengan la moderación salarial pese al incremento de precios.

El barril de Brent, de referencia en Europa, ha superado los 122 dólares, situándose en máximos de dos años y medio, y el precio de los alimentos también está en niveles récord. Pero las amenazas no solo proceden de las materias primas, según Trichet, sino también de los incrementos impositivos que la mayoría de países ha aprobado en sus planes de consolidación fiscal.

Frente a aquellas naciones que han criticado que una subida de tipos podría frenar la recuperación económica en la zona euro, Trichet remarcó ayer que la política monetaria "aún mantiene una posición acomodaticia", lo que le da margen para nuevos incrementos. "Si conseguimos anclar las expectativas de inflación habrá más crecimiento económico y más empleo y de ello se beneficiarán todos los países", dijo el presidente del BCE, que aseguró que la mejor receta para evitar un nuevo incremento de tipos era la aceleración de las reformas y la culminación de aquellas que ya estaban puestas en marcha. "Todas las naciones, no solo los que han solicitado un rescate, tienen que sanear sus cuentas públicas, mantener sus costes en un nivel competitivo y culminar todas sus reformas estructurales", remarcó.

No obstante, Trichet precisó que los países con mayores problemas son los que tienen que acelerar esas reformas para mandar mensajes claros a los mercados. Y en este punto hizo una mención específica a España, a cuyas autoridades instó a que continuaran con el trabajo iniciado hace unos meses, "que ha sido apreciado progresivamente por analistas e inversores por ir en la dirección correcta". Pese al elogio, el dirigente del BCE recordó que España tiene todavía muchas cosas que hacer a corto plazo, especialmente en las medidas ligadas al mercado laboral.