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Las consecuencias del terremoto
Tribuna
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El futuro modelo energético español

El reciente terremoto en Japón ha reabierto el debate sobre la seguridad de las centrales nucleares ante desastres naturales, lo que ha provocado que varios países de nuestro entorno se replanteen su postura a este tipo centrales de generación.

En España, apenas un 20% de la energía eléctrica es generada en las centrales nucleares, cifra que dista mucho de otros países europeos más dependientes de este tipo de tecnología, como Francia (78%), Bélgica (55%) o Suecia (47%). Es más, en nuestro país durante la próxima década se espera que el peso de la energía nuclear se reduzca en favor de las energías renovables, ya que actualmente no se contempla una ampliación sobre la potencia ya instalada.

Dentro de nuestro mix energético, las renovables representaron en 2010 el 28% de la generación. Para 2020, el Plan de Acción Nacional de Energías Renovables 2011-2020 fija unos objetivos del 36%, siendo la mitad lo aportado por la energía eólica. Para alcanzar este reto es necesario contar con un modelo en el que las energías renovables representen un papel importante, pero también apoyado por fuentes de generación tradicionales, como los ciclos combinados y la energía nuclear.

La energía nuclear es la que menor coste presenta por unidad energética generada (a excepción de la hidráulica), además de ser la más limpia en términos de emisiones si se compara con el resto de tecnologías de generación no renovable (las centrales nucleares no emiten gases de efecto invernadero al no producirse en su interior ningún proceso de combustión). Además, reduce fundamentalmente la dependencia energética exterior, algo crítico dado el contexto actual y la alta dependencia del petróleo en nuestro país. Las nuevas centrales nucleares de tercera generación avanzada añaden los conceptos de seguridad pasiva y la simplificación del diseño, por lo que la probabilidad de incidentes y sus consecuencias se reducen notablemente. De hecho, en este tipo de reactores la frecuencia de daño es cien veces menor que el de las plantas actuales y veinte veces menor que el máximo permitido para las nuevas plantas que se fabrican. Los reactores de cuarta generación, aun en fase de estudio, utilizan seis tipos distintos de reactores en función del material empleado para la refrigeración. Estos últimos no estarán operativos hasta 2030, y se basan en principios que permitan la reutilización del combustible, menor generación de residuos nucleares de alta actividad, más medidas de seguridad pasiva y menor tiempo de construcción.

A pesar de la creciente apuesta por las fuentes renovables, también es imprescindible contar dentro del mix energético con un flujo constante de generación eléctrica, ya que la mayoría de renovables presenta patrones de generación muy dependientes de las condiciones climatológicas en cada momento.

Una de las apuestas más fuertes a futuro para incrementar el peso de las renovables es la generación distribuida, es decir, la introducción de fuentes de energía renovable de forma distribuida por todo el sistema eléctrico, permitiendo a cualquier usuario ser a la vez consumidor y productor de energía. Para que esto sea posible, resulta imprescindible dotar a la actual red eléctrica de un sistema avanzado de comunicaciones y sistemas de control en tiempo real, no solo a nivel transporte y distribución como ya ocurre, sino a nivel de usuarios finales, lo que se conoce como Smart Grid o red eléctrica inteligente.

Otro de los aspectos clave en el nuevo modelo energético, y muy relacionado con la volatilidad de la generación renovable, es la posibilidad de almacenar energía eléctrica en un momento dado para su uso en otro momento, más allá del tradicional método de bombeo y generación hidroeléctrica. Durante los últimos años se están produciendo grandes avances en tecnologías de almacenamiento eléctrico, lo que está haciendo que se plantee la introducción masiva de baterías de alta capacidad en plantas de energía renovable con el fin de almacenar picos de producción renovable, especialmente eólica, para su posterior vertido a la red.

En definitiva, el futuro modelo energético español debe contar con un mix de tecnologías complementarias entre sí. Solo así será posible disponer de energía suficiente de forma segura, sostenible, e independiente de factores externos.

Alejandro Ruiz Davia. Consultor sénior de Everis, especializado en energía

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